ESCUELAS QUE CAMBIAN EL MUNDO

Llevo quizá demasiados artículos

y no quiero repetirme

No es fácil decir cosas que valgan la pena ser dichas y todos tenemos demasiado que leer. Haré caso a Azaña y callaré un tiempo para pensar mejor. Pero quiero antes resumir lo que me parece que nadie antes ha dicho.

Acabo de leer el libro de César Bona Escuelas que cambian el mundo. No puedo recordar mención alguna al libro de texto en ellas. Bueno, sólo una (de una madre de la escuela Biznaga de Málaga) y no es favorable. Los manuales tienen muchos defensores, pero no entre los que desean innovar.

Por otro lado, uno de los movimientos de innovación más nutridos de la actualidad el de Escolanova21 que en Catalunya está movilizando cientos de escuelas, no parece incorporarlos. Pero el único input que me ha llegado de ese movimiento es que hay un cierto cansancio entre los profesores.

EL MAESTRO NECESITA ALGO

Para mí, el profesor es el representante de las generaciones adultas en el proceso de pasar el testigo de la civilización a las generaciones nuevas que van llegando. Han de mostrar el mundo que dejamos a los jóvenes y dar testimonio de lo que los mayores hemos hecho. Y eso es demasiado para cualquiera sin más ayuda.

Los maestros necesitan que la sociedad les dé medios, que les dé metáforas del mundo que ellos puedan presentar. No pueden reproducir el mundo y la cultura con su sola voz ni con sus producciones propias. Y la sociedad no puede ser un cliente pasivo en ese proceso.

¿QUÉ NECESITAN LOS MAESTROS?

Yo creo que algo vivo. Un maestro puede desplegar mucha vida en la escuela o reservársela. El libro de texto le permite esa reserva, aunque no se la exija, pero a costa de prácticas muy estáticas, poco vivas. Pero si el material con que el maestro trabaja está vivo, no puede él dejar de estarlo. ¿Y qué material puede ser ése?

Pues una biblioteca creciente de libros auténticos y honestos (además de materiales sugerentes) que hablen directamente a los niños y jóvenes y no con las frases académicas y los ejercicios encapsulados que constituyen los actuales textos escolares. Es evidente que todas las escuelas que sean innovadoras poseerán bibliotecas nutridas, pero con sólo lo que ahora ofrece la edición escolar dominante.

Si el material con que el maestro trabaja está vivo,

no puede él dejar de estarlo

Una edición que considera el libro para niños y jóvenes como material de imaginación literaria como si el conocimiento real prescindiera de la imaginación. Parecería que los libros de conocimientos sólo pudieran ampararse en las ilustraciones. Como si tratar los entresijos de la naturaleza, la ciudad y la historia  que afectarán a los futuros ciudadanos sólo pudiera hacerse con la circunspección del manual de oposiciones, colorido, eso sí, porque es para niños e imaginamos que eso es lo que quieren.

Y tal vez resulte que lo que quieran saber sean los asuntos que ocupan y apasionan a los adultos con la sencillez que consiguen destilar los adultos que realmente hacen u observan apasionadamente el mundo. Conseguir la emoción del proceso y del éxito con palabras dirigidas a ellos. Si saben que el autor de un libro se está dirigiendo expresamente a ellos sin reticencias, sin paternalismo, tal vez, no les importen las páginas.

El niño no quiere unidades didácticas, quiere saber. No quiere que le examinen, quiere examinarse a sí mismo. Quiere ser todo lo que pueda ser antes de abotargarse. Y los adultos no nos lo acabamos de creer y encargamos productos industriales a los editores que, haciendo de la necesidad virtud, creen componer obras de arte pedagógicas. Obras que persiguen al niño y que el niño no quiere perseguir, que el niño no les pide.

El niño no quiere unidades didácticas,

quiere saber

EL MAESTRO NECESITA ALGOY los editores no podrán hacer otra cosa hasta que las escuelas innovadoras no entiendan que los maestros no pueden recrear todas las metáforas del mundo por sí solos.

Tal vez, los editores sólo estén esperando que los maestros les pidan otra cosa. Una cultura infantil y juvenil de libros de todas clases, de autores apasionados como la que los adultos ya tienen.

Internet NO da eso