Muchos estudios y experimentos en psicología educativa avalan esta idea básica: los estudiantes valoran más y mejor a aquellos profesores que tienen sentido del humor. Como sabemos por experiencia, la gente seria continuamente, tiene el peligro de la solemnidad. Todo es demasiado importante para ellos, esta actitud sostenida en el aula se hace incómoda y ,en el límite, produce rechazo.

Tener sentido del humor implica lo que es una condición indispensable en cualquier ambiente de trabajo: la atmósfera de confianza donde alumnos y profesores pueden realizar su tarea eficazmente. Confianza que Putnam llamó capital social, la misma que en nuestra situación económica y social falta. Empecemos por pequeños pasos, aquellos intangibles psicológicos que tanto valoran quienes nos evalúan a la vez: desde el humor a la confianza puede ser una buena dirección.