En la década de los noventa, Robert Putnam nos enseñaba la importancia del capital social para el declive o auge de una sociedad actual. El capital social que nos describía Putnam se podía diferenciar en el capital vínculo, cuando esa sociabilidad se establecía entre iguales, o capital puente cuando esas relaciones se hacían con ese otro diferente, característico de nuestras sociedades multiétnicas. Putnam avisaba contra el individualismo fragmentador de la sociedad americana en las últimas décadas, un diagnóstico de su decadencia. La metafóra era muy plástica: en EE.UU el número de los que jugaban solos a los bolos ya era peligroso…

Uno de los objetivos de la educación en nuestra era de la información, es aumentar nuestro capital cooperativo. ¿Qué significa capital cooperativo desde un punto de vista pedagógico? La capacidad para integrarse y aumentar eficazmente una red, lo denominamos capacidad de nodo. El capital cooperativo en su traducción digital significa capacidad de nodo.

Capacidad de nodo significa que un alumno pueda integrarse en cualquier red de trabajo, ese aprendizaje de integración implica flexibilidad cognitiva y emocional. Capacidad de nodo significa aumentar el rendimiento de la red donde el alumno se integra, ese aprendizaje implica visibilizarse y complementarse dentro de la estructura de la red.

Ese capital cooperativo que toda sociedad del siglo XXI debe tener, tiene una primera prueba en su sistema educativo. Las redes son las estructuras que conforman nuestro presente y futuro, hay redes espontáneas y redes intencionadas. Nuestra apuesta se llama redes educativas, capacidad de nodo. 

  • Pingback: EL CAPITAL COOPERATIVO COMO CAPACIDAD DE NODOIN...()

  • Francisca Cruz Valenzuela

    Robert
    Putnam tiene razón cuando propone establecer una sociabilidad entre iguales. La construcción de
    redes de aprendizaje es algo realmente sorprendente dentro del campo educativo,
    desde hace 3 años inicié con la conformación de un Nodo escolar que favoreciera
    el aprendizaje entre pares a través de la Relación Tutora, es impresionante el
    crecimiento intelectual, cultural y emocional que desarrollan los involucrados
    en este proceso, además del compromiso que adquieren desde el momento de
    recibir la tutoría. La aplicación de la mayéutica pone de manifiesto el método socrático
    donde participan un tutor y un tutorado, donde el aprendizaje es bidireccional,
    donde las emociones de dos se conjugan en una sola para crear un conocimiento
    nuevo, donde la comunicación cara a cara despeja dudas, crea seguridad y
    fortalece la autoestima de ambos, donde se abre una investigación sobre las
    dudas que surgen y aprovechan las tecnologías de la información y la comunicación
    para llevarlas a las tecnologías del aprendizaje y el conocimiento, y algo
    mejor; surge un empoderamiento para participar con seguridad en cualquier ámbito
    educativo.