«Educar para ser» (Vivencias de una escuela activa). Por Rebeca Wild

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El libro “Educar para ser” de Rebeca Wild nos hace sentir la educación activa promoviendo entre los niños y niñas un ambiente de curiosidad en el que se sientan seguros de sí mismos y en el que el crecimiento personal, de adultos que acompañan y niños que aprenden, va en paralelo hacia un camino de aprendizaje a lo largo de toda la vida.

educar para ser reseña

Sinopsis de Educar para ser

La autora nos relata, con todo lujo de detalles, las vivencias de un proyecto educativo, vivido en la comunidad, con familias, docentes y niños y niñas.

El objetivo en todo momento ha sido crear un ambiente de aprendizaje en comunidad de forma que todas las personas se involucren en el proceso de aprendizaje.

La “escuela activa” es una propuesta educativa en la que la actividad de los adultos es tan importante como la de los niños y niñas ya que las personas adultas aprenden a respetar los estadios de desarrollo (sus estructuras mentales y emocionales) de los más pequeños y los niños aprenden también a respetar a los adultos y a sí mismo.

En lugar de un plan educativo fijo y obligatorio, igual para todos, se valora el cuidado sistemático de procesos de aprendizaje capaces de renovarse.

 

“En esta nueva edición ( 2019), Rebeca Wild explica cómo, a pesar de muchos obstáculos, su decisión de seguir adelante con sus aspiraciones le ha abierto el campo para descubrir nuevas perspectivas de las leyes y regularidades de la vida. Los datos demuestran claramente que los resultados de las formas pedagógicas alternativas desarrolladas en el Centro Educativo Pestalozzi se mantienen años más tarde, durante los estudios superiores, la vida familiar y profesional”. 

(Herder, 2019)

Rebeca Wild, autora

Nació en Alemania en 1939. Estudió Filología Germánica, Pedagogía Musical y Pedagogía de Montessori en Múnich, Nueva York y Puerto Rico. Desde 1961 reside en Ecuador y en 1977 fundó, junto a su marido, el Centro Educativo Pestalozzi, conocido como “el Pesta”, compuesto de Jardín de Infancia, Escuela y Educación Permanente, con una economía llevada de forma alternativa.

Rebeca y Mauricio Wild viajaban frecuentemente a Europa, impartiendo conferencias y seminarios sobre su novedoso concepto pedagógico.

Reseña

Una experiencia de vida que te hace ver que otra educación es posible y que en el proceso aprenden los niños y los adultos cada día, saliendo beneficiada la comunidad.

Una de las grandezas de esta experiencia es que nace de la necesidad de las familias que piensan que sus niños y niñas no están bien respetados en la escuela ordinaria (algunos hasta son rechazados).

La implicación de las familias en el desarrollo del niño hace que toda la comunidad salga beneficiada y se tengan en cuenta perspectivas educativas que en otros sitios no se contemplan.

La pedagogía de Pestalozzi se basa en la naturalidad de la educación, en armonía con la naturaleza; le da mucha importancia al desarrollo natural porque pensaba que solo cuando el sujeto se siente libre puede aprender en contacto con lo que le rodea; pretendía que el niño evolucionara según su desarrollo sin darle tanta importancia a los conocimientos determinados de antemano para cada tramo de edad.

Después de dar muchas vueltas, el matrimonio Wild decide que su trabajo debía surgir de sus propias iniciativas con plena libertad de acción y total independencia a la hora de entender el contexto y sus necesidades.

Deciden fundar una escuela alternativa cuyo origen y crecimiento ensamble sus propias necesidades y las de su entorno.

Tras la lectura de Montessori cambian sus ideas de la infancia y ven claro que su hijo no debía adaptarse a ellos, sino que son los adultos los que deben adaptarse a los ritmos del niño y acompañarlos en su crecimiento, sin anticiparse ni dar pasos por delante de ellos. 

educar para ser

Esta idea de respetar los ritmos de crecimiento no está contemplada en la escuela normal, donde todos se rigen por el mismo patrón y están socialmente unidos por la edad biológica sin atender a otras circunstancias de aprendizaje que van a entorpecer el enriquecimiento personal.

Se trata de crear en la escuela un ambiente experiencial donde el niño se respete a sí mismo y respete también a los adultos. Permitirles que experimenten el mundo y lo transformen de forma que tenga sentido para ellos. En todo este proceso el papel del adulto es acompañar y favorecer un ambiente aceptable.

La escuela activa es una propuesta, no es un modelo de educación autoritaria, ni se parece a las escuelas tradicionales donde la disciplina es la base para el comportamiento.

“En la escuela activa, el adulto se compromete a un aprendizaje continuo que consiste en saber captar las necesidades de los niños y también a emplear todas sus fuerzas en satisfacer esas necesidades en la medida de lo posible. Eso conduce a una movilización de fuerzas tanto en los adultos como en los niños a través de la cual ambas partes -así como su entorno- se ven transformadas”.

La escuela oficial de Ecuador no pasaba por buenos momentos. Los valores que se transmitían solo llevaban a la uniformidad de mentes insatisfechas consigo mismo. Había que empezar algo alternativo para que los niños llegaran a formarse como personas, no como máquinas todos iguales.

Dice Wild que su objetivo era que los niños pudieran crecer en un mundo cambiante de modo que supieran adaptarse a nuevas circunstancias saliendo reforzados en el proceso educativo.

En los primeros años se apoya en las ideas de Montessori donde se respetan todas las fuerzas interiores y naturales del niño. Dada la pobreza de la escuela, los materiales Montessori los crearon los propios maestros y también las familias.

Muy clarificadora de la escuela activa es la pormenorizada descripción que hace de la jornada escolar, por si a alguien le queda duda lo que se trabaja en este tipo de escuelas, tanto niños como maestros.

Este tipo de experiencias tienen siempre sus rivales, hay que mirar resultados, no solo en los exámenes durante la vida escolar, hay que ir más allá, hay que ver en qué tipo de jóvenes y de adultos se han ido convirtiendo. Eso también lo podemos ver en esta obra.

Creo que es muy interesante aprender de estas alternativas a la escuela tradicional y tomar de ellas lo que en nuestro contexto inmediato sea transportable.

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Las ideas de respeto al niño son dignas de imitar, hay mucha actividad que nos lleva a pensar que se pueden hacer cosas diferentes que verdaderamente sean transformadoras de la sociedad y donde las personas tengan sus propias convicciones, alejadas de los estereotipos nacionales que pretenden imbuirnos a todos las mismas ideas.

El libro “Educar para ser” de Rebeca Wild es altamente recomendable para docentes de cualquier etapa que quiera respetar los ritmos de desarrollo de las personas a las que debemos educar.

La obra se lee bien, está llena de anécdotas, de casos prácticos y de experiencias que van enriqueciendo la forma de educar en la escuela activa. Hace una narrativa de sentimientos que te hace posicionarte y ver lo que en realidad supuso la experiencia y lo que puede beneficiar a nuestra práctica en caso de llevar sus ideas a nuestro contexto.

“El Centro Experimental Pestalozzi descrito en este libro ha seguido creciendo a través de los años. Gracias a nuestra disposición de abrirnos a experiencias imprevistas, caímos en la cuenta de que el pensamiento formal no puede ser la máxima meta de los hombres y nos atrevimos a abrir campo también para los jóvenes creando ambientes y experiencias variadas para ello”

En el siguiente vídeo pueden ver y entender mejor este proyecto en cualquiera de sus etapas.

Rebecca Wild y Leonardo Wild, alemanes de nacimiento, desarrollaron un proyecto de escuela activa en Ecuador, cerca de los años 80, a la cual llamaron Centro Experimental Pestalozzi: «el Pesta» de forma cariñosa. De esta experiencia se nutren muchas iniciativas educativas actuales.

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