Hoy os quiero hablar de la importancia que tiene el Amor para la educación. Y es que la educación de nuestros alumnos y de nuestros hijos es mucho más que la transmisión de ideas y conocimientos. Educar no es contratar un servicio o un producto como si de una mercancía se tratara. La base fundamental de la educación, al igual que todo en nuestra vida reside en el Amor.

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Fotograma de la película: Dirty Dancing

Necesitamos poner el Amor en el centro de nuestras vidas y también en el mundo educativo y por su puesto en el colegio, en la universidad, en las aulas.

Por tanto es fundamental que un maestro, un docente o un profesor/educador ame lo que hace y desde ese Amor y cariño envuelva a todo lo demás.

Podemos contratar la mejor formación y excelentes profesionales pero sin Amor no avanzamos hacia la esencia de la educación que es la transformación.

Podemos ofrecer las mejores metodologías y los contenidos curriculares más actuales, que sin el Amor del maestro, sin su vocación y su capacidad para transmitir ese Amor por aprender, por la materia en cuestión, difícilmente podrá influir de manera positiva en el alumno.

Necesitamos maestros con vocación y con una buena capacidad de transmitir la ilusión por la vida, por el conocimiento, la ilusión y el entusiasmo por saber.

Tal y como decía Santa Teresa de Calcuta, la diferencia no está en lo que hacemos sino en el Amor que ponemos en lo que hacemos. Y eso referido a la educación, lo importante no es lo que sabemos sino el Amor y la pasión que le ponemos a la hora de transmitir lo que sabemos.

Y esa es la clave de una buena educación: Educar con Amor

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Fotograma de la película: Dirty Dancing

Y es que el conocimiento del docente es una condición necesaria pero no suficiente para una buena formación, necesitamos transmitir bien, comunicar bien y sobre todo inspirar a los alumnos para despertarles el interés por aquello que enseñamos, el interés por aquello que amamos.

Y es que si amamos lo que enseñamos, seguramente también estamos poniendo nuestro cariño y entusiasmo en nuestros propios alumnos.

Necesitamos motivar a los alumnos y ya hemos dicho muchas veces que para ello es fundamental la motivación de los docentes, para abrirles las ganas de aprender, en definitiva para abrirles las ganas de ser, para que sean exploradores activos y puedan darles sentido a sus vidas.

Necesitamos ayudarles a que descubran el Amor por las cosas y los valores que les permitan ser, no solamente buenos profesionales, sino también buenas personas.

Y es por ello que una buena educación necesita de algo que no se puede comprar con el dinero y eso es el Amor. El Amor para que nuestros alumnos/hijos encuentren el mayor de los tesoros: la fe, la confianza, la ilusión y la verdad para caminar en la vida; caminar como peregrinos en una vida con sentido y capaz de sobrellevar las cruces, cargas y piedras que tenemos que soportar a lo largo de nuestra vida. Una vida con momentos altos y bajos, pero que merece la pena vivir. Una educación con Amor para vivir una vida más plena, donde no somos espectadores sino actores principales de nuestra propia vida.

Por tanto los educadores necesitamos transmitir los valores para el desarrollo integral de las personas, para el desarrollo del talento y del potencial de nuestros alumnos/hijos.

Necesitamos transmitir confianza, por lo que somos y por lo que hacemos y tener la fuerza necesaria para entregarnos y sacar lo mejor que tenemos. Y eso sin duda no lo podremos conseguir son Amor.

Necesitamos darles motivos para que aprendan, para que se esfuercen ante las adversidades y para que encuentren el espíritu y la iniciativa que tanto necesitan.

Y aquí es clave darles nuestro propio ejemplo, ejemplo en los docentes y por su puesto en las familias.

Educar en el Amor es además crear un clima emocional positivo y de confianza en el aula, poner en valor la alegría, así como la paciencia y perseverancia que necesitamos para aguantar cuando las cosas no nos salen a la primera.

Educar en el Amor es combatir sin duda el aburrimiento, desde el juego, la música, el deporte, las inteligencias múltiples, actividades en la naturaleza y utilizando la imaginación para fomentar la creatividad y la innovación. Sin duda todo ello va a condicionar la lucha contra el aburrimiento y la falta de motivación tanto de los docentes como de los alumnos.

No podemos estar motivados si no amamos lo que hacemos

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Fotograma de la película: Dirty Dancing

Educar es Amar y por tanto con Amor podemos ayudar a que nuestros alumnos/hijos:

1

Aprendan y se desarrollen como personas, para que aumenten su liderazgo y para que sean ellos mismos.

2

Crean que pueden construir un mundo más justo y solidario.

3

Tengan y sientan ilusión por buscar la verdad.

4

Hagan y desarrollen proyectos.

5

Sean emprendedores.

Y es que podemos construir una sociedad que merezca la pena con una educación basada en el Amor, una sociedad más humana, justa y solidaria, para encontrar la belleza en el mundo que nos rodea, pesar de los problemas que sin duda el mundo y la humanidad tiene planteados.

Hablamos de una educación para una sociedad más humanista. ¿Será el renacimiento del siglo XXI?

Y es que educar es enseñar lo que somos, no lo que sabemos. Para ello debemos descubrir y mostrar nuestra verdadera y mejor esencia de nosotros mismos. Para terminar quiero decir que estamos en un momento de la historia donde es clave poner el Amor en el centro de nuestras vidas y también en la educación.

La vida es un proceso de aprendizaje, la mejor escuela es la escuela de la vida y la educación es un camino donde solamente desde el Amor podemos construir un mundo que realmente merezca la pena. La mejor educación no saldrá nunca de la mente de las personas. La mejor educación saldrá del corazón y del espíritu.

La mejor educación saldrá sin duda de la fuerza del Amor

Final de la película: Dirty Dancing


Se os quiere: Eloy Rubio Aranda

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Emprendedor. Fundador y CEO de Solunova (http://www.solunova.net). Experto en innovación y desarrollo de talento. Educación emprendedora. Me apasiona crear y poner en marcha programas y soluciones para innovar y transformar la vida de las personas desde el corazón, especialmente con proyectos educativos para impulsar y activar el talento de las personas.Apuesto por una nueva educación más humanista y con valores, que despierte, desarrolle y entrene las habilidades y competencias emprendedoras de nuestros alumnos y profesores.