Supongamos que la educación es la matriz de la cultura como la variación genética lo es de la naturaleza. Pero si la genética tiene sus regularidades, la cultura tiene las suyas.

Toda la civilización se basa en la confianza, la verdad, el comercio. El engaño es una ley de la Naturaleza, la mímesis, el simulacro, un medio para sobrevivir, pero también para matar. La modernidad se fundó en el comercio que se asienta en la confianza. La persona a la que engañas no volverá a negociar contigo.

La educación, 

matriz de la cultura

La ley humana protege la confianza, ésa es su razón de ser. Las leyes humanas son para saberlas, las de la Naturaleza regían a seres que no podían saberlas. Ser humano es trascender la Naturaleza. No sé cuán lejos llegaremos. Especialmente encontrándonos en la encrucijada naturaleza/humanidad en que estamos.

Pues la libertad, lo más humano que tenemos,

también se basa en la confianza

EL DILEMA EDUCATIVO

La inteligencia es natural, progresa desde los invertebrados. La conciencia es exclusivamente humana. Y ahí tenemos El dilema educativo. No nos engañemos, aunque una escuela, pública o privada, funcione internamente gracias a la confianza, su sentido está en lo que después pase fuera. Cada niño percibe perfectamente lo que cada maestro le está transmitiendo: o más inteligencia que conciencia o más conciencia que inteligencia. El equilibrio humano de ambas no es fácil porque es lo que precisamente el mundo nos exige.

No sería un orgullo que ser humano fuera fácil. Y la escuela ha de ser donde se transmite el orgullo de ser humano, que la familia ya está donde esté y nadie le señala el lugar.

Creo que el comunismo podría definirse como la sociedad de la confianza perfecta, aquella en que el concepto de contraseña se ha olvidado. Cómo educamos a los niños, para protegerse de todo y de todos, o para que una buena comprensión del mundo le habilite para imponer la confianza en su ámbito. Porque las contraseñas son como los añadidos genéticos protectores que animales y plantas obtienen por evolución y nosotros por cultura.

CAPITALISMO CON CONCIENCIA

Capitalismo y comunismo no son antagónicos porque es como comparar tejidos con sentimientos. Podrán coincidir o no, pero no juegan el mismo juego. El capitalismo es sólo un mecanismo, cuando Marx escribió sólo la Economía era ciencia social. El comunismo, sólo un deseo de los desheredados1. El comunismo juega en todos los aspectos de la vida y nadie sabe aún qué aspecto puede tener. Esa confusión creó la «escuela de la sospecha», Marx, Freud, Nietzsche, el individuo solo y a su suerte.

Unos contra otros, o sea, Putin y Trump.

La inteligencia animal llevada a su extremo.

Que la desconfianza pueda ser útil no quiere decir que sea buena, es simplemente que miles de millones se desconocen. Ése es el conocimiento que ha de propiciar la escuela. Yo no te vendo a pesar tuyo y tú trabajas porque yo necesito algo. Tal vez la mano no deba ser tan invisible. El capitalismo es inteligencia que regula el desconocimiento. Tal vez capitalismo con conciencia sea el auténtico comunismo. No es cuestión de mercados sino de escuela. Educar para inventar reglas buenas.

La base de una Humanidad honesta.

Empecemos en 2017. Buen año.


1 Señala Piketty que sólo el capital y la herencia eran fuentes de vida holgada. El trabajo, muy poco.

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Licenciado en Prehistoria e Historia Antigua. Profesor de EGB y Primária entre 1980 y 2000. Redactor de textos escolares y enciclopedias juveniles para la editorial TEXT/LA GALERA. Autor de novela juvenil. Postgrado de Edición en la UOC. Autor del proyecto Biblioteques d’Investigació Jove y del blog LLIBRE DE TEXT: L’ANCIEN RÉGIME. Miembro de la Societat Catalana de Pedagogia y del grupo “Narració i pedagogia”.
Actualmente retirado.