En muchas ocasiones olvidamos que

en la educación se necesita tiempo y respeto

Actualmente vivo en Nueva Zelanda y tengo la suerte de poder conocer y analizar cómo se organizan otros sistemas educativos muy diferentes al nuestro como lo pueden ser el del país que me acoge, el Japonés, el de Corea del Sur o el Australiano.

Los intento entender investigando sobre ellos y he podido descubrir que en todos existen las ganas imperiosas de los docentes por desarrollar su trabajo lo mejor posible, apostando cada vez más por una educación que impulse al máximo el desarrollo personal y educativo de sus alumnos. Otro de los factores que se repiten en todos ellos, y nada positivos, son la falta de tiempo, el estrés y la ausencia de respeto en relación a algunos aspectos.

TIEMPO

Para educar se necesita TIEMPO, tiempo para explicar, tiempo para escuchar, tiempo para descubrir qué es lo más adecuado en cada situación, tiempo para hacer despertar la curiosidad y las ganas de aprender desde la emoción, desde el respeto a las diferencias y las altas capacidades.

Todo necesita su TIEMPO… Los profesionales que acompañan a sus alumnos necesitan tiempo para pensar, para leer, para investigar, para preparar sus clases, para descubrir. Tiempo para reflexionar lo que otros escriben, lo que otros descubren o aportan.

Tiempo para mirar hacia el futuro jugando a ser un poco visionarios o prestidigitadores, apostando por una educación con más calidad, sabiendo que a lo mejor nos equivocamos, que no siempre funciona o conseguimos aquello que nos proponemos, tiempo para naufragar y volver a empezar.

Falta tiempo para observar todo aquello que hemos aprendido por el camino. Habitualmente por su escasez nos apresuramos a actuar priorizando el hacer por el ser y lo que sucede es que todo se desdibuja, perdemos las ganas e la intensidad.

Desperdiciamos el sentido crítico,

dejamos de escuchar y empezamos a criticar

Necesitamos momentos más contemplativos para reflexionar sobre lo que sabemos , en qué somos buenos y en qué necesitamos mejorar, para aprender a manejar mejor las situaciones y poder resolver los problemas más cercanos preparándonos así para lo que está por llegar. Tiempo para creer que somos capaces de realizar bien nuestro trabajo y dar respuesta.

RESPETO

¿Pero qué sucede cuando actuamos apresurados? La angustia aparece y perdemos el RESPETO por todo lo que hemos hecho ya, por todo lo que hemos avanzado poniendo la fuerza en lo que va mal y no en lo que funciona.

Dejamos de respetar nuestra propia experiencia y, lo que es más peligroso, la de los demás. Olvidamos recuerdos, experiencias, valoraciones y nos empeñamos a empezar una y otra vez de cero. Omitimos lo que pensamos y sentimos por el temor a ser interrogados, nos cuestionamos si vale la pena aprender por aprender y no nos damos cuenta de que hay muchas cosas que se están haciendo ya bien.

¿Cambiarían las cosas si dispusiésemos de más tiempo? Un gran debería aparecer en nuestra mente. Seríamos capaces de definir mejor nuestra realidad para entender otras más lejanas que no nos afectan directamente pero que deberían interesarnos por la posibilidad que nos ofrecen de aprender con ellas, valorando lo que no separa y todo aquello que nos une.

RESPETO Y TIEMPO

Con tiempo seríamos capaces de buscar una base de entendimiento donde no se perdiera la libertad y predominara la aceptación, donde no existiera el miedo a la equidad por ser interpretada como algo elitista, donde la diferencia fuese percibida como un regalo y no como un obstáculo.

Logremos que en nuestro mundo haya tiempo para creer, meditar, observar, recapacitar. Tiempo para considerar, presentir. Tiempo para leer, para memorizar lo que únicamente valga la pena. Tiempo significativo para planear, inventar e imaginar. Tiempo donde se respete al alumno y se anule el castigo y el recelo de paso a la ilusión por aprender.

Consigamos tiempo para respetar al maestro por el tiempo que dedica a su labor y por su paciencia, por su atención hacia los alumnos, por ser capaz de acompañar a cada uno de ellos consiguiendo que se sientan únicos y especiales. Obtengamos:

Tiempo de calidad, tiempo de respeto, tiempo de confianza

tiempo para soñar y valorar,

únicamente eso,

tiempo

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Psicopedagoga, maestra, logopeda. Máster en Educación Personalizada. Compagina la actividad docente con su trabajo de investigación de Doctorado sobre la Educación de los alumnos con Alta Capacidad. Colabora con diversas editoriales infantiles y juveniles, es autora del libro Femenino sin Límites (Ed. Plataforma) y miembro de El Deporte en Femenino. Dedica su jornada a la docencia, el acompañamiento psicopedagógico, la investigación y la promoción de la mujer en el mundo del deporte. En su día a día disfruta de sus dos grandes pasiones: la educación y el running. Maratoniana y ultra atleta promueve proyectos solidarios-deportivos en favor de la investigación del cáncer infantil. Apasionada de la lectura, el deporte y la radio.