Educación en conocimientos vs. Educación emocional

COMPLEMENTARIEDAD DE PUNTOS DE VISTA

Las posiciones enfrentadas entre quienes defienden una educación de corte tradicional, centrada en la adquisición de conocimientos, y la de quienes defienden una educación emocional, centrada en acompañar al alumno en la emergencia de sus propios talentos e inteligencia interior, es un debate estéril.

De hecho, no creo en la cultura del debate, de confrontar puntos de vista. Porque en un combate uno se aferra a sus armas y argumentos para tratar de vencer a la otra parte. Y muy a menudo se trata de férreos atrincheramientos ideológicos tras los que se olvida lo útil y la verdad.

Prefiero compartir puntos de vista y encontrar lo complementario de cada uno para conseguir una visión más global y general. En el caso de un conflicto, se trata de encontrar la solución en la que todos ganemos o nos beneficiemos.

La visión de que la vida es una lucha competitiva no va conmigo. Soy de la convicción de que hay pastel para todos, de que siempre podemos hacer otro más.

Debate. De debatir 3. m. Férreo atrincheramiento ideológico tras el que se olvida lo útil y la verdad.

Así que en el campo de la educación, donde actualmente hay todo un ejercicio de innovación desde muchos puntos de vista y a muchos niveles (metodológico, de las causas, de los efectos, del por qué y para qué educar, etc.); personalmente, no busco la confrontación ni la defensa de un modelo, sino de construir modelos desde la complementariedad de puntos de vista.

NECESIDAD DE ABORDAR LAS EMOCIONES

El debate entre si sólo hay que enseñar conocimientos o hay que educar en emociones me resulta sin sentido y poco práctico. Porque cuando enseñamos contenidos estamos, irremediablemente, mostrando maneras de ser, emociones y todo lo que somos como personas.

Sobre todo, porque la escuela es el lugar por donde pasan nuestros niños y jóvenes, donde se encuentran y donde surgen conflictos que, en su inmensa mayoría no tienen causa académica o curricular, sino que tienen un origen fuera de la escuela y es de naturaleza emocional, familiar e incluso social.

No creo en la cultura del debate,

prefiero compartir

Considerar que sólo hay que impartir conocimientos en un aula es creer que esa aula está en una condición idealizada para absorber conocimientos. Algo que dista mucho de la situación que encuentran muchos docentes cuando pisan una de ellas.

Los nostálgicos que hagan un ejercicio para aterrizar a la situación y problemática actual, porque:

Las soluciones parece que no van a venir de fuera, ni una barita mágica va a dejar quietos y atentos a los alumnos durante seis horas al día, aprendiendo entusiasmados y concentrados, sin cansancio y motivados.

Eso, ya lo sabemos, NO existe

Los alumnos son mucho mas que simples mentes vacías que llenar.

Una queja recurrente de los docentes es que los chicos vienen de casa cada vez en peores «condiciones»: con menos capacidad de atención, con menos motivación por aprender y estudiar, con actitudes negativas y con muy poca capacidad para gestionar emociones.

Echamos la culpa a los padres y esperamos que ellos eduquen a sus hijos y nos los presten para que les enseñemos. Y sí, es verdad que todos educamos, la «tribu» entera hace falta.

Sólo que hemos generado una sociedad muy compleja, hiperconectada, consumista, saturada de mensajes audiovisuales, difusa en muchos encuadres, «líquida». Una sociedad con un alto desarrollo de lo intelectivo-racional, pero muy analfabeta en lo emocional.

No podemos separar aprendizaje cognitivo de aprendizaje emocional; lo emocional refiere al cómo aprendemos. No podemos separar actitud de aptitud y desempeño.

La buena gestión emocional mejora el rendimiento, los procesos cognitivos y la eficacia en los desempeños. ¿Por qué no aplicar lo que ya sabemos para mejorar la empresa, la sociedad, la familia y la escuela?

Seguro que las neurociencias, la psicología clínica y las corrientes psicoterapéuticas actuales tienen mucho que decir al respecto (de hecho ya están asumiendo un amplio papel divulgativo).

ABUSOS DE UNA EDUCACIÓN CENTRADA EN CONTENIDOS

Tener currículos más amplios en cada reforma educativa no implica que los alumnos aprendan más. Lo que enseñamos no es lo que los alumnos aprenden. Un exceso de contenidos lleva a una educación «Bulímica» («empollar» para «vomitar» en un examen lo memorizado) que tiene muchos síntomas:

Descontextualización y pérdida de sentido de lo que se aprende.

Aceleración en los tiempos de aprendizaje, poco aprendizaje y superficial.

Saturación y cansancio. Falta de motivación.

Adquisición de pocas competencias, desarrollo de la memorización frente a la comprensión y aprendizajes más significativos aplicados.

Distanciamiento entre lo aprendido (carácter académico) y la competencia real a adquirir.

PARADIGMA APROBADO QUE SE IGNORA

Si tomamos como referencias actuales tanto la educación basada en el modelo de las Competencias Clave (LOMCE) como el modelo «Educar es enseñar a ser», -1972- (UNESCO), además de la recomendación del Parlamento Europeo y del Consejo de 18 de diciembre de 2006 sobre las competencias clave, sabremos que educar no es sólo enseñar ciertos contenidos.

En Educación, la investigación y la leyes suelen ir a menudo por delante de la práctica docente. Educar por competencias implica la resolución de una tarea con eficacia, y ésta da lugar a un desempeño, no en un contexto educativo, sino de la vida real.

Toda competencia tiene tres dimensiones:

1

Cognitiva

Conocimientos, ideas, conceptos, fórmulas, etc. Es la dimensión del «Saber».

2

Instrumental

Destrezas, habilidades, herramientas, instrumentación y su uso, etc. Es la dimensión del «Saber hacer».

3

Afectivo-volitiva

Valores, motivación, actitudes, ética, principios, etc. Es la dimensión del «Querer Hacer».

El resultado sería la siguiente:

«Ser es querer hacer lo que se sabe hacer»

(Citando a Javier Valle)

A pesar de que este enfoque competencial tiene ya muchos años, no es nuevo con la LOMCE, muy poco se aplica a la educación formal, esa que se desarrolla en nuestras aulas cada día.

Los cambios en planificación y en metodología que se requieren para ello son importantes.

Hace falta mucha valentía y constancia para desarrollarlos y aplicarlos en contra de las costumbres enquistadas de la práctica docente.

El docente necesita mucha formación, pero una formación que lo saque de su zona de confort y desde el cambio personal, real, le aporte nuevas competencias necesarias; porque el primero que se va a sentir más competente y realizado es él.

Si las sucesivas reformas educativas no hacen un esfuerzo por incluir al docente, como profesional que las aplica, con medios adecuados y, sobre todo, con una formación acorde a lo que se quiere conseguir:

Se tratará de reformas «cosméticas» y de fondo

todo seguirá igual

Claro que en reacción a eso hay todo un movimiento horizontal de los propios docentes fundamentado en compartir buenas prácticas que nacen del quehacer diario en las aulas y que tienen un enorme valor, porque aporta un cambio real por encima de las legislaciones educativas, alejadas casi siempre de los problemas reales.

Por eso, cuando cambia el docente cambia la educación. Y un cambio innovador comienza en lo personal, sigue en lo grupal y se consolida en lo institucional y social.

NECESIDAD DE UNA EDUCACIÓN EMOCIONAL

Si observamos las tres dimensiones de una Competencia Clave vemos que la Afectivo-volitiva está dentro de lo que entendemos por Inteligencia emocional o el desempeño de una buena gestión emocional.

Personalmente constato que la inmensa mayoría de mis alumnos con bajo rendimiento y problemas de aprendizaje necesitan un abordaje emocional, porque la problemática subyacente a ellos es de esa naturaleza: relaciones tóxicas, familias desestructuradas, padres ausentes, baja autoestima, influencias sociales, etc.

Creo que podemos encontrar la complementariedad de lo emocional en la mejora que aporta a las funciones creativas, raciocinativas y cognitivas.

NECESIDAD DE ADQUIRIR CULTURA Y CONOCIMIENTOS

Además podemos estar de acuerdo, por otro lado, en que la memorización tiene una función crucial en lo competencial y en un buen desempeño.

Revisemos el concepto de exteligencia e inteligencia tal y como lo usa Jorge Fontevecchia.

«La exteligencia se diferencia de la inteligencia porque todo el conocimiento se almacena fuera del cerebro. Hoy ya no es necesario recordar una serie de datos, porque se accede a ellos con una instantánea búsqueda en Internet. Pero al estar esas informaciones almacenadas fuera de la persona, su mente ya no las puede interligar con otras, las toma de a una por vez.

Y la Sinapsis Cerebral que conecta y liga todas las informaciones para producir ideas propias se reduce. Inteligación se sustituye por exteligación y la inteligencia por exteligencia…».

En esta definición de inteligencia está implícita esa idea de cultura que siempre hemos apelado a tener: esa que convierte los contenidos en conocimiento, y éstos a su vez se aplican en buenos desempeños, convirtiéndolos en sabiduría práctica para una vida significativa y plena.

No se trata de enseñar más contenidos, se trata de enseñar a relacionarlos y usarlos, a amar algunos de ellos como claves de nuestra vida, a usarlos para buenos desempeños, conectarlos con altas aspiraciones y anhelos, con proyectos de vida y sueños a realizar.

Se trata de discernir cuáles son accesorios o pueden formar parte de la exteligencia (accediendo a ellos cuando sea necesario) y cuáles han de ser interiorizados por su función relacional, orientativa y básica, constituyendo ese cúmulo de conocimientos interconectados para contribuir a nuestra inteligencia.

Lo que no puede ser es que exista tanta presión por cumplir el currículo; ese no es el objetivo dela educación (sí, lo sabemos, pero se actúa como si lo fuera).

La gestión emocional

Es la base para estar bien orientados, ser autónomos y emplear de manera creativa lo que sabemos.

Los conocimientos

Han de ser el medio, no el fin, para permitir que nuestros alumnos alcancen su plenitud como personas.

¿Dónde está la controversia entre educación emocional y conocimiento si ambas se dan complementariamente?

SEMBRAR PARA EL FUTURO

Si dejamos como herencia una Educación así, nuestros «hijos» serán capaces de mejorar el mundo que conocemos. Estaremos sembrando semillas de futuro y posibilitándolo. Por eso, la Educación es el factor crucial, no de un país, sino de la humanidad, para dejar de repetir patrones y paradigmas obsoletos y posibilitar la innovación.

No sólo esa innovación empresarial, económica, sino la innovación de nuevos paradigmas, nuevas visiones y comprensiones que están por venir sobre el ser humano y su vida, pero que son el motor que nos empuja evolutivamente.

Cuando lo que sé y lo que vivo lo hago pasar por el corazón, la pasión me empuja a emplearlo para dar un salto cualitativo, para añadir valor, para aportar lo mejor que soy y transformar mi mundo y mi comunidad como ser humano que libremente se siente gozoso de participar en ello.

Jhon Dewey ya dejó dicho que:

«Si educamos a los niños de hoy como educamos

a los de ayer les estaremos robando el futuro»

Pues eso

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Esposo y padre de tres hijos. Profesor de Secundaria y Bachillerato en el IES Ruiz de Alda, San Javier. Murcia. Catedrático de Dibujo. Me apasiona el ABProyectos, Aprendizaje Servicio, Aprendizaje Cooperativo, FlipClassroom, la inclusión de la Inteligencia Emociona y la  Psicología Positiva. Por una educación más humana, para la felicidad y la maduración integral. Por una Educación para SER. Coordinador desde 2007 de los Proyectos Hospitalarios  de Plástica en los Hospitales de la Región de Murcia: Virgen de la Arrixaca, Morales Meseguer, Reina Sofía, y Santa Lucía de Cartagena. Director y coordinador del Proyecto Educativo de Servicio "Habitando el mismo mundo. Por una inclusión de la discapacidad", junto con la Asociación Aidemar. desde 2010. Realizo proyectos creativos en los campos del diseño gráfico, la fotografía y el arte.