CONCIENCIA DE CAMBIO

En el artículo anterior de la serie que ahora continua, hablábamos de la necesidad de crear conciencia de cambio en el mundo de la #educación, lo hacíamos a la luz de la rica lectura de Oliver Sacks, ocasión que aprovechábamos para conocer algo más su figura científico-literaria.

Despertares es el libro que nos servía de hilo conductor para propiciar la reflexión en torno a ese sempiterno cambio que con tanta frecuencia se referencia en la esfera educativa; en el citado texto se habla de un término que nos ha parecido harto curioso, la encefalitis letárgica, la enfermedad que ha dado pie a su catálogo de neurorrelatos; quizá la metáfora sea algo desmesurada, lo admito, si bien entiendo que el letargo en el que vive la educación es real (sobre todo cuando se conocen algunos casos) y no son solo mis planteamientos, también lo son los más sólidos del Informe PISA, entre otros.

El letargo en el que vive la educación es real

ACERCA DE PISA

Acerca de Pisa es una charla absolutamente indispensable para los acomodados «haters» que en torno a ella proliferan en el panorama educativo español.

Sin redundar más en esta idea, baste recordar la metáfora de Marina que citábamos sobre el diplodocus dormido en el primer artículo de la serie. Como el planteamiento de base de este articulista no es echar su cuarto a espadas sin más (puesto que también queremos proponer en la esfera pública posibilidades de cambio efectivo), la aspiración de este artículo es la de proponer algunos ejemplos para propiciar ese cambio, algunos procesos en los que el cambio es más factible en cuanto a su ejecución, factores que contribuyen a los mismos, etcétera.

El principio del sueño, del letargo, comienza, a no dudarlo, en la formación inicial, son muchos los futuros docentes que llegan a ella con otro horizonte diferente, (en el caso de la Secundaria, esto es más que evidente); baste recordar la sentencia del maestro Santos Guerra cuando afirma que en otros países el docente acude a la Facultad de Ciencias de la Educación del área correspondiente, no a la simplemente curricular:

No es lo mismo estudiar en la Facultad de Historia que en la Facultad de Ciencias de la Educación de Historia, el matiz es harto significativo.

La formacióinicial ya abre una brecha en el panorama educativo que solo unos pocos están dispuestos a superar cuando llega el momento; toda vez que se encuentran dentro del sistema. No obstante, también nos encontramos, dentro del ámbito de la formación inicial, profesionales que hacen por despertar a los futuros profesionales, bravo por ellos.

Son muchos los docentes que despiertan en clase, escenario ideal para ello, y con el ingrediente indispensable que potencia el proceso, que es la formación. En la formación  es habitual encontrar el hilo conductor que falta, ya que somos capaces de engarzar el vocabulario, las referencias teóricas de aula que habitualmente nos faltan a los docentes; volveremos sobre esta idea en posteriores artículos.

Otros docentes despiertan cuando experimentan dentro del núcleo familiar los cambios que la innovación educativa supone: son muchos los casos de docentes que, al vivir como padres, la experiencia de que su descendencia trabaje por proyectos, se interesan por esta temática y, paulatinamente, van integrando los cambios en su aula. En este sentido, el poder e impacto internivelar de la innovación pedagógica es sorprendente.

EQUIPOS DE INNOVACIÓN

Es absolutamente imprescindible que generemos muchos espacios para el cambio en la esfera educativa: en los centros docentes, en la propia estructura de los mismos, -generando equipos de innovación en los claustros que se beneficien de mejoras en su día a día en el centro-, en las reuniones con la comunidad educativa, en las reuniones de los equipos educativos, a la hora de planificar la formación del centro, en la propia conversación que el profesorado pueda tener en tiempos de permanencia en el centro, etcétera. 

Cuantas más ocasiones brindemos para ello, más puentes estaremos tendiendo para que la red del cambio se haga más poderosa en el centro educativo.

Necesitamos, a qué dudarlo, equipos directivos que ejerzan el liderazgo pedagógico que el despertar supone, que estén dispuestos a asumir decisiones que puedan resultar controvertidas pero que vayan en la línea adecuada de lo que es el cambio educativo; una de esas medidas debe ir en la línea de estructurar organizaciones horizontales en las que se dé s consideración a aquellos que dediquen más tiempo a formarse y a llevar esa formación a sus aulas. Estas son decisiones que están repletas de sentido común, pero que no siempre se asumen en los centros por miedo a cambiar inercias consideradas tradicionales en la vida del centro.

El señero Augusto Monterroso es un afamado escritor que goza de ese minuto de gloria al que todos aspiramos en cualquier conversación de barrio, él, en este caso, estaría en el apartado de los coloquios convencionales en los que los interlocutores tienen cierto calado cultural, sin duda. Pues bien, su minuto de gloria pasa por, entre otros, un famoso relato, quizá el más corto del mundo en español –no es ni un minuto, son escasos los segundos de gloria del señor Monterroso–, en el que se lee lo siguiente: «Cuando despertóel dinosaurio todavía estaba allí».

Queremos despertares bien pertrechados, con la suficiente solidez que hagan que, cuando despertemos, el dinosaurio, el diplodocus «marinensis», no siga allí por más tiempo con nosotros, se haya marchado bien lejos, lejos de un panorama educativo en el que solo exista profesorado comprometido con ese despertar, que no se deje arrastrar por la sucesión de olas de excusas que –muchas veces– encontramos en los claustros educativos.

Lo dicho, venturoso y sólido despertar, estimado docente, muchos ya hemos despertado y no pensamos volver al ‘sopor’ en el que antes nos encontrábamos.

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Si tuviera que hacer un telegrama de mi vida, usaría algo por el estilo a necesito encontrarme conmigo a través de la escritura, la creatividad fotográfica y el deporte para darme a mi familia numerosa, a los/as demás a través de uno de los cimientos más sólidos de mi vida, mi vocación y desempeño como profesor. Licenciado en Humanidades: profesor bilingüe de Geografía e Historia en un centro público. En la actualidad, soy asesor de formación en la red andaluza, y participo en el Máster de Secundaria.