Existe un delicioso libro del afamado Oliver Sacks de nombre Despertares, –un libro no solo referente para educadores, sino también para cualquiera que guste de conocer los mecanismos de funcionamiento del cerebro humano; ese, aún, gran desconocido en materia de fisiología humana–; Oliver Sacks es un neurólogo de impacto, capaz de generar su propio catálogo de neurorrelatos, traducido a un número importante de idiomas con el consiguiente reconocimiento en cuanto a premios se refiere.

No en vano sabe mezclar a la perfección ciencia y divulgación. De familia de médicos, graduado en medicina en Oxford –ahí es nada–, en una familia que siempre hizo por acrecentar su curiosidad, su capacidad de investigación en torno a la ciencia en este caso; resuenan, cómo no, los impetuosos ecos de sir Ken Robinson en esto de la curiosidad…

En fechas recientes, Robinson ha estado por España dando unas buenas muestras de su innegable aportación al panorama educativo.

Cómo no, en este magazine ya se ha tratado parte de sus jugosas aportaciones en el ámbito educativo; quizá, y siendo algo osado ante el trabajo de otros grandes articulistas de este magazine, me atrevería a destacar la siguiente frase de uno de los artículos referidos: O. Sacks hace de su experiencia clínica una fiesta literaria. La podemos encontrar en el artículo enlazado en la frase previa y que bien debieran consultar antes de seguir con el siguiente artículo.

«Unas poderosas editoriales que han sabido raptar sibilinamente a un profesorado que apenas si se encuentra con margen para la creatividad a la hora de programar y planificar su currículo…».

¿Más sobre el autor? Tiene una charla Ted que resulta algo soporífera y aparece con el simpar Punset en redes en un vídeo largo que resulta muy feraz. Oliver también nos regaló una enjundiosa reflexión en este artículo del New York Times en el que nos da una poderosa lección de buen morir; ya saben, para saber morir, solo nos queda una: saber vivir, y a fondo. El bueno de Oliverio tuvo la inmensa suerte de poder morir como se nos refleja en la Odisea, viejo, en su «palacio» y pudiendo relamerse de todo lo bueno que la había acontecido en su vida…

Envidia sana la de este humilde articulista en relación a esa peripecia vital del señor Sacks. ¡Ojalá los dioses nos sean venturosos!

DESPERTARES EN EL PANORAMA EDUCATIVO

Tras este tramo introductorio del artículo, primero de dos bajo el mismo título, vamos con la parte más enlazada con aspectos educativos del artículo: la necesidad de despertares en el panorama educativo. La educación actual, a grandes rasgos, vive dormida, aletargada, prodigiosa la metáfora de José Antonio Marina en ese sentido:

«El diplodocus dormido, en el que comparaba nuestro sistema educativo con un poderoso diplodocus… dormido. Todo es gigantesco: más de siete millones de alumnos; más de 650.000 profesores; el 4′5% del PIB. ¿Por qué sigue dormido? ¿Qué hay que hacer para que despierte?».

¿Qué hay que hacer para que se despierte? ¿Para que todo ese potencial individual y colectivo lleve a la educación en España a cotas más elevadas?

Me temo que gran parte del sistema educativo se encuentra secuestrado, dormido, por unas poderosas editoriales que han sabido raptar sibilinamente a un profesorado que apenas si se encuentra con margen para la creatividad a la hora de programar y planificar su currículo…

Despertares, necesitamos ocasiones que nos sumen en una catarsis personal que nos lleve a reconducir nuestra práctica docente, que nos lleve a tomar las riendas de lo que acontece en clase, a saber controlar los ritmos de aprendizaje de nuestro alumnado, a contemplar una visión holística de la persona más allá de pruebas estandarizadas o de apremios por la necesidad de aterrizar todo el trabajo del aula en una sola nota que, abrumadoramente, arranca de la actuación del alumnado en un examen.

Necesitamos, pues, despertares que empoderen tanto a profesorado como alumnado, que los pongan en la senda que jamás tenga punto de retorno.

Daremos ejemplos de esos despertares en el siguiente artículo de esta doble serie que hoy arranca, de cómo hay a diario despertares individuales que hacen que se conviertan en colectivos, analizaremos factores que propician esos despertares y veremos algunos ejemplos de esos despertares.

Hasta entonces, feliz despertar a toda la comunidad educativa de INED21, de las más ojipláticas en el panorama educativo actual.