Para qué encender los ordenadores. Sin esa pregunta,

las TIC son prescindibles

TIC-INED21

El reciente informe de la OCDE Students, Computers and Learning: Making the Connection, «Estudiantes, ordenadores y aprendizaje: haciendo la conexión», con datos comparativos de 64 países datados en el 2012, arroja datos preocupantes para los estudiantes españoles, como que uno de cada veinte (4,6%) no fuera capaz siquiera de navegar para hallar la información necesaria o que, quienes sí navegaron, se perdieran en la red más a menudo que los alumnos de otros países. También se encuentran los estudiantes españoles por debajo de la media en la resolución de problemas matemáticos computerizados. A simple vista, los medios de comunicación publicaron los siguientes titulares:

“La tecnología no muestra mejorías en el rendimiento académico. Tener computadoras o tabletas no garantiza el aprendizaje. El ordenador no nos hace más inteligentes. El uso del ordenador no influye en los resultados. El ciberalumno suspende. El uso del ordenador en el aula no mejora los resultados de los alumnos. Usar mucho el ordenador en clase no ayuda al alumno. Fuerte inversión en TIC sin consecuencias. El ordenador solo no educa. La utilización ‘excesiva’ de los ordenadores ’empeora’ el resultado de los alumnos. Los alumnos que pasan muchas horas ante la pantalla tienen peores notas. Tener ordenador en clase no sirve para mejorar el nivel educativo de los alumnos. Crecer entre ordenadores no nos hace más capaces de resolver los problemas.”

Estos titulares de trazo grueso serían muy básicos. Habría que analizar con un mayor rigor y profundidad las claves internas del informe para derivar conclusiones más precisas y exactas. Evidentemente que los ordenadores, por sí mismos, no solucionan los problemas ni producen aprendizajes de forma automática. Ni se trata tampoco de una razón de cantidad, ya que tener más medios tecnológicos de forma acumulativa (tabletas, portátiles, móviles de última generación, entre otros dispositivos) no es necesariamente mejor que no disfrutar de ellos desde el punto de vista educativo.

Pero si elevamos la óptica del citado informe, y siguiendo las apreciaciones del catedrático Mariano Fdez. Enguita, algunos países con excelentes resultados PISA (Singapur, Corea o Finlandia) no son de los que más usan el ordenador en el aula y obtienen excelentes resultados, debido a que esos países, tienen los más elevados índices de conectividad y equipamiento informático personal y, sus adolescentes, un alto nivel de alfabetización digital. Esto nos lleva a la segunda cuestión, que es la más importante:

Lo que la OCDE dice en este informe, es que los resultados escolares se asocian poco o lo hacen negativamente con el uso de ordenadores en el aula pero, positivamente, con su uso en el hogar, y poco o negativamente con el tiempo de uso, pero positivamente con la variedad y calidad de ese uso.

Por último, cabe subrayar dos consideraciones importantes.

I

La primera es la improductiva e inocua política que todas las administraciones educativas han llevado a cabo, repartiendo indiscriminadamente portátiles al alumnado. Repartir ordenadores para mejorar las competencias y capacidades es muy simplista. La tecnología nunca puede suplantar a un buen docente.

II

La segunda apreciación se centra en la capacitación del profesorado para, utilizando el software y el hardware, transformar la información en conocimiento, esto es, evolucionar desde las Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC) a las Tecnologías para el Aprendizaje y el Conocimiento (TAC). Para ello el profesorado necesita, primero ser consciente de dicha necesidad en el actual paradigma cultural y social y en segunda lugar formarse adecuadamente. En España hemos hecho las cosas al revés, primero los equipamientos y cuando no sabíamos qué hacer con ellos, nos hemos dado cuenta de que es necesario formarse para utilizarlos desde el punto de vista educativo y no como meros sustitutivos del tradicional “encerado.” El Estado gastó 302 millones de euros en el programa Escuela TIC 2.0. Dicho programa fue sometido a evaluación a través de un estudio realizado por la Universidad Ponpeu Fabra y por la de Murcia (Sergi Jiménez‐Martín y Cristina Vilaplana Prieto) con esta conclusión: “No parece que la extraordinaria inversión en equipamiento informático llevada a cabo en los centros educativos en el periodo de estudio (2009‐2012) haya revertido en un mejor rendimiento académico… De hecho, el número de ordenadores por alumno en 2012 ejerce un efecto significativo y negativo sobre la nota en Matemáticas para todos los alumnos repetidores… Aunque en principio habría que esperar que la digitalización de las aulas sirviera para que los alumnos desarrollaran nuevas competencias (como la lectura electrónica), los resultados de la evaluación en Matemáticas mediante procedimientos informáticos revelan que la participación en Escuela 2.0 no ha logrado aumentar la puntuación en Matemáticas”. Hemos comprado primero los muebles y luego la casa.

¿Cómo se transforma la información en conocimiento? Esto me lo preguntó el otro día un profesor de un IES que necesitaba asesoramiento al respecto. Yo le hice esta sugerencia: “una cosa es ver un vídeo en youtube sobre el imperio romano y otra bien distinta es documentarse, elaborar un vídeo sobre el imperio romano, subirlo a la red y exponerlo en clase” Lo primeo es mera información, lo segundo ya es aprendizaje.”

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Francisco Javier Fernández Franco, es funcionario del cuerpo de inspectores de educación con destino en la Delegación Territorial de Sevilla. Diplomado en maestro de EGB en las especialidades de primaria, educación física y pedagogía terapéutica. Licenciado en psicopedagogía y experto universitario en psicología del deporte y la actividad física. Articulista en varias revistas especializadas en temas educativos y ponente en seminarios y cursos de formación en diferentes instituciones relacionadas con el sistema educativo.