Para organizar este problema complejo, sintetizaremos cuatro diferentes variables que están en juego en esta competencia docente: pautas de control de aula; pautas de dinámica de trabajo de aula; tipos de comunicación que hemos de dominar; identificación del alumnado conflictivo: soluciones individualizadas. Esta síntesis es un resultado final de las obras de los autores citados ( hay otros, más indirectos, que iremos refiriendo en el desarrollo del mismo) y de aportaciones que hemos incorporado. Como toda síntesis son posibles otras: estamos seguros que hay aportaciones que podrían añadirse en una profundización posterior. En la formación del s. XXI, toda formación es dinámica en su génesis y su estructura provisional.

Nuestro realismo contextual parte de esta premisa: toda innovación educativa debe partir de y solucionar los contextos donde se desarrolla nuestra tarea de enseñanza-aprendizaje. Dos estrategias, entre otras, que defiendo en la innovación educativa: la tipologización y pautado de cada competencia; complementada en una retroalimentación continua, con la reflexión individual de todos los elementos que están interviniendo. La primera a través de situaciones reales y simuladas de la competencia que estamos formando; la segunda como individualización constructiva y crítica del docente en formación: un docente debe reflexionar sobre el saber hacer que está aprendiendo, de ahí parte la individualización y eficacia de los procesos que está adquiriendo.

Dos consideraciones para la investigación. Primera: la tipologización es una estrategia que tiene muchos posibles desarrollos. Segunda: el pautado que estoy desarrollando en la investigación: “Contextualismo”, denominado pauta contextual, introduce una novedad muy interesante en las estrategias de formación docente, ¿por qué? Una pauta es una estrategia directa para resolver un problema, este clasicismo del concepto de pauta necesita ser profundizado, ¿cómo? A través de la concreción de esa estrategia directa a diversas situaciones y contextos, de ahí que pauta contextual y una metodología de situaciones y contextos vayan unidas. El porqué de esa profundización, lo trataré en la obra en marcha.

Dos críticas, con razón, que muchos docentes enuncian respecto a la “formación industrial y estandarizada” que reciben: no es práctica, porque es imposible en un trabajo de aula directo; es una formación genérica, que no me ayuda en su aplicación directa en el trabajo de aula. En “Contextualismo” estas dos características quieren ser solucionadas: operatividad y contextualización.

Antes de adentrarnos en esas cuatro variables, queremos ser conscientes de la dificultad de concretar programas de formación docentes eficientes. Todos tenemos triste experiencia de algunos de ellos: una de las grandes asignaturas pendientes de nuestro sistema educativo. Hay que eliminar dos inercias muy perjudiciales en la formación actual: cualquier formación eficiente en el s.XXI es una respuesta de una evaluación previa, no un voluntarismo coyuntural para ganar puntos en una determinada lista; cualquier formación docente debe estar contextualizada, frente a la formación abstracta y anacrónica que muchas veces se da. Hemos matizado: muchas veces, no siempre. Resumiendo: aseguremos el nexo evaluación/formación y avancemos hacia una formación contextualizada.

Para ello, de una forma provisional y abierta al debate educativo, dejo seis factores que siempre deberían tenerse en cuenta en la elaboración de una formación docente del s.XXI: identificación contextual de los problemas que esa competencia debe resolver; equilibrio metodológico, frente a todo reduccionismo pedagógico: un aula es tan compleja como ese pluralismo metodológico que debemos tener y poder aplicar; investigación histórica y actualizada sobre la competencia específica; retroalimentación teoría/práctica, bajo la figura de un tutor/formador; interdisciplinariedad en su elaboración definida: perspectiva que abre cualquier campo de estudio frente a todo reduccionismo ; conocimiento actualizado de diferentes tradiciones escolares: globalización educativa, ésta nos permitirá identificar semejanzas y diferencias en nuestra perspectiva competencial.

Seis factores que construyen una docencia del s.XXI, frente a la tentación de la inercia de programas formativos faltos de innovación y realismo. Dejo una consideración final que, otro día, profundizaremos: las comunidades de aprendizaje, las redes docentes, la formación a través de la Web 2.0., son un complemento de la formación presencial, no una sustitución. Un argumento principal, hay otros: hay ciertas competencias docentes y aspectos de otras, que deben ser contextualizadas directamente. La complejidad de nuestra tarea no permite su completa virtualización: un docente es un comunicador y motivador presencial, no olvidemos este núcleo central de nuestro trabajo. Sabemos que es una opinión discutible y polémica: la defenderemos en su momento con ejemplos concretos.

Antes de acabar esta segunda parte dos consideraciones breves sobre el aula del s. XXI. Como tales, necesitan una fundamentación que sobrepasa este formato. Primera: ese aula está transformándose inevitablemente, en su tiempo/espacio, en sus metodologías y currículum. La sociedad industrial no volverá, la sociedad del conocimiento es nuestro presente y futuro. Segunda: arriesgo una afirmación, la docencia es la profesión y vocación más compleja en esta transición acelerada de sociedades actuales, de ahí los grandes problemas de los sistemas educativos actuales. Somos protagonistas de uno de los cambios educativos más difíciles de la historia, nada volverá a ser lo mismo.