¿Conocemos las funciones de un equipo educativo?

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Hartos estamos, los que nos dedicamos a la docencia, de reclamar los necesarios espacios de coordinación didáctica, ya que ahora mismo casi que solo existen las reuniones de los equipos educativos, igual que hace años. Pero, ¿qué hace este órgano colegiado y qué podría hacer para contribuir a la mejora en ese aspecto? ¿Conocemos las funciones de un equipo educativo?

Ahora que se debate más aún de la conveniencia o no de agrupar los aprendizajes de ámbitos, frente a las materias tradicionales, se hace urgente retomar el reclamo de las necesarias horas de coordinación interdepartamental que casi no existen en el horario de un profesional de la educación.

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¿Trabajar como islotes?

Ello nos lleva a los docentes a trabajar como islotes, sumidos en la vorágine del día a día, y a limitar al rato del café o a la coincidencia en los pasillos nuestros intercambios con profesorado de otras especialidades sobre lo que innovamos, nuestras preocupaciones, nuestros fracasos y nuestras experiencias de éxito.

Las reuniones del equipo docente, fijadas a lo largo del curso en las programación general anual de un centro, son la única oportunidad marcada en esas horas de periodicidad no fija para ese necesario debate pedagógico. Y como no hay visos de cambio, al menos momentáneamente, es necesario que aprovechemos al máximo su organización y su puesta en marcha.

La primera de esas reuniones de equipo que se celebran en un curso escolar supone una piedra de toque fundamental para empezar a sentar las bases de lo que pueden ser el resto de sesiones. En ese sentido, es conveniente que el centro fije criterios pedagógicos y organizativos –a través del Claustro, que tiene competencias en ese sentido– que marcarán el desarrollo de dichas reuniones.

Reuniones del equipo docente, ¿conocemos las funciones de un equipo educativo?

En esa sesión inicial, el equipo de docentes no solo obtiene información que traslada el profesorado tutor sobre las características del alumnado y los informes que constan en su expediente personal, sino que también puede intercambiar experiencias sobre cuáles son las líneas que van a incorporar a sus programaciones didácticas: proyectos, actividades complementarias, metodología de trabajo, instrumentos y herramientas de evaluación, etc.

Es interesante, en ese sentido, que se busque transversalidad en ese intercambio de líneas de trabajo. ¿Y sobre qué temas? Muy sencillo: sobre los pilares pedagógicos en los que se asienta el proyecto educativo del centro, documento fundamental que debe ser conocido por toda la comunidad educativa desde el inicio.

Por lo demás, también es importante dejar claro lo que NO puede hacer el equipo docente:

  1. No puede poner calificaciones al alumnado, ni subir o bajar notas: la única persona que tiene potestad para fijar una calificación es el docente que le ha dado clase al estudiante, a través de los resultados de su proceso de evaluación continua y su rendimiento objetivo a partir de los instrumentos usados.
  2. Como consecuencia de lo anterior: no puede ejercer ningún tipo de presión sobre un docente miembro del equipo, ni siquiera a través de la figura del profesorado tutor, ya que este no tiene ninguna función de naturaleza análoga.
  3. Si el estudiante o su familia no están de acuerdo con algún aspecto de su proceso de aprendizaje, su evaluación o su calificación, podrán ejercer sus derechos de información y reclamación ante el centro (no ante el equipo docente) mediante las vías que dicha institución tenga establecidas en sus normas de funcionamiento.
  4. En el caso, al menos, de la nota final ordinaria o extraordinaria, el procedimiento suele estar recogido en la normativa correspondiente de evaluación publicada por cada región, Aún así, los procesos que garanticen los cauces de información y transparencia tienen que ser concretados por cada centro escolar. En estos últimos procesos, reitero, no tienen competencias los equipos educativos, a no ser que desde la dirección se requiera informe de este órgano por alguna decisión tomada referida a promoción o titulación.

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Promoción y titulación

El equipo educativo, y máxime con las reformas legislativas que tenemos en ciernes, cobra también especial relevancia en lo referente a las decisiones de promoción y titulación.

¿Y esto por qué ocurre? Muy sencillo: porque tiene competencias colegiadas a la hora de valorar el grado de consecución de los objetivos de la etapa –en el caso correspondiente– o el grado de adquisición de las competencias clave (recordemos la transversalidad de estas), que son siempre el referente fundamental, recordemos, de la evaluación, según la normativa vigente.

Si el docente habrá trabajado bien a partir de los criterios de evaluación de sus materias y los aprendizajes imprescindibles que se entresacan de estos, podrá encontrar su correlación con las distintas competencias implicadas, por ejemplo, a través de las famosas rúbricas.

No debiera, así, tener problema para confrontar sus criterios profesionales con los adoptados por el resto de profesorado del equipo educativo, y por lo tanto que sus decisiones estén debidamente fundamentadas.

Retroalimentación permanente

Por lo demás, queda hablar de una última función fundamental del equipo educativo: en esa retroalimentación permanente, debe proporcionar información también al docente tutor no ya solo sobre la evolución escolar de los estudiantes del grupo, sino también de cualquier otro elemento que pudiera estar interfiriendo en la evolución escolar de estos.

Los asuntos que, si así se estima de forma colegiada, sobrepasan el ámbito de competencias de un equipo educativo, deben ser trasladados siempre a otros órganos del centro o bien, vía jefatura de estudios, a otros servicios de apoyo a la escuela.

No está de más recordar que las cuestiones de otra índole fuera de lo educativo no caben nunca en el desarrollo de una sesión de evaluación.

No olvidemos que nuestra presencia allí como docentes del grupo es parte de nuestro trabajo, por lo que nuestras aportaciones deben siempre contribuir a la búsqueda de mecanismos de mejora en el aprendizaje individual, así como en el beneficio de la evolución del grupo.

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