“El sabio no es el hombre que proporciona las respuestas verdaderas, es el que formula las preguntas verdaderas.”

Claude Lévi-Strauss

NUEVAS PREGUNTAS

No hace mucho tiempo me explicaron la historia de un hombre sabio al que, en agradecimiento por su labor, un genio decidió concederle un deseo. El genio le dio a escoger entre “conocer la respuesta a todas las preguntas” o “tener la capacidad infinita de plantear nuevas preguntas”. El sabio, sin dudarlo ni un segundo, le pidió al genio que le concediera la habilidad de saber plantear nuevas preguntas.

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El genio así lo hizo, pero le pidió que le explicara el porqué de su elección. El sabio le miró fijamente a los ojos y le dijo:

–Tener la respuesta a todas las preguntas demostraría que conozco el saber que ya existe, pero plantear nuevas preguntas me permitirá acceder a nuevos conocimientos, que es el verdadero propósito del saber.

Y eso que le explicó el sabio al genio es lo que deberíamos hacer en nuestras escuelas: educar personas que se enfrenten a la realidad con espíritu crítico, personas a las que la curiosidad les lleve a explorar y descubrir las soluciones de los retos y desafíos a los que se enfrenten.

CUESTIONARSE LA EDUCACIÓN

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El objetivo de la educación escolar no es obligar a memorizar respuestas tipificadas a preguntas estándares, sino dotar de las herramientas que permitan a las personas ser capaces de hacer cosas con ese conocimiento, que puedan utilizar ese saber en cualquier momento de su vida.

La manera de asegurarnos de que una persona podrá aprender de forma autónoma durante toda su vida es educarla para cuestionarse la realidad. Memorizar contenido para responder preguntas en un examen no significa que el alumno haya aprendido… y hasta que no nos demos cuenta de esto seguiremos:

Educando en nuestras escuelas

de manera equivocada