VACACIONES FAMILIARES

Llegan las vacaciones, y en muchos hogares con niños en edad escolar, las buenas noticias de las calificaciones positivas. Desgraciadamente, en otras muchas familias, las calificaciones no han sido las esperadas y el verano se convierte en un tiempo en el que el estudio prioriza y determina las vacaciones familiares.

Pero me gustaría centrarme en el primer bloque, en esas familias que no tienen «calabazas» y no se les recomienda un «refuerzo extraordinario». En casa estamos en este grupo y mi mujer ya me está «mandando» a que busque tareas para todos los días, donde la lectura y las matemáticas son las «artistas» principales.

¿Hasta qué punto es bueno o malo?

¿Hay que «sacrificar» a los niños que han estado durante nueve meses con rutinas académicas a que continúen en verano con otras, aunque sea a menor ritmo y más «light»?

DESCONECTAR PARA REGENERAR

Afortunadamente, tengo la doble visión de padre y docente y mi lema con los padres de mis alumnos es «sentido común», aunque tengo que reconocer que como padre muchas veces esto me sirve de poco. Para esto no hay fórmulas mágicas ni estandarizadas aplicables a todas las familias por igual. Por ello, lo más importante es pensar en los pequeños. No debemos «martirizarlos» con frases como «tienes que estudiar», «como no repases no te vas a acordar de nada en septiembre», etc., sobre todo porque el profesorado español es uno de los que más deberes marca durante el curso.

El cerebro humano tiene que resetear durante un tiempo y cambiar de actividad, eso es justo y además necesario, porque el alumnado ha realizado un esfuerzo y necesita «desconectar» para «regenerar», haya aprobado o no.

EJERCICIO NEURONAL VOLUNTARIO

Según Jesús A. F. Tresguerres profesor del Dpto. de Fisiología  de la Facultad de Medicina de la Universidad Complutense de Madrid en su libro Fisiología Humana (Madrid 2005) apunta a  «estudios recientes que han demostrado que el ejercicio voluntario incrementa la plasticidad neuronal, produciéndose un incremento en la producción de factores tróficos». También afirma que  «muchas de las alteraciones funcionales asociadas al envejecimiento están determinadas en parte por los estilos de vida (ejercicio intelectual, viajar), los hábitos (sedentarismo frente a ejercicio físico regular…), la alimentación y, sobre todo, por una cohorte de factores psicológicos y sociológicos que son ajenos al propio proceso de envejecimiento».

 

El ejercicio neuronal voluntario es positivo para nuestro cerebro y para evitar el envejecimiento del mismo es importante que esté siempre activo. Muchos de los  estudiantes de hoy en día se pasan el día sentados en clase y cuando llegan a casa están delante de la tele o tras la tablet o el ordenador. Por ello, es muy importante que realicen una actividad física, y, sobre todo, en verano, actividades al aire libre, aunque esto no tiene que ir en contra de hacer deberes y tareas en verano para reforzar lo aprendido, pero lo justo.

VIDA DIARIA

En el estudio titulado Deberes escolares y rendimiento académico en Educación Primaria realizado por Antonio Valle, Irene Pan, José C. Núñez, Pedro Rosário, Susana Rodríguez y Bibiana Regueiro profesores de los departamentos de Psicología de las Universidades de A Coruña, Oviedo y Minho, se puede apreciar que, realizar un mayor número de deberes redunda en un mejor rendimiento académico, lo cual apoya la opinión de quienes defienden los deberes escolares como un instrumento útil y fundamental en la realidad escolar (Cooper et al., 2006; Epstein y Van Voorhis, 2001; Trautwein et al., 2006).

Además, según apunta este mismo estudio, es recomendable que esa mayor cantidad de deberes realizados, vaya acompañado de un mayor aprovechamiento del tiempo dedicado a los deberes y de menos tiempo invertido realizándolos. Por lo tanto, y como comentaba al principio, «sentido común». Si nuestros hijos han tenido un buen rendimiento académico durante el curso, no los sacrifiquemos durante el verano con horarios y actividades prefijadas. Podría ser una época, la estival, para realizar otro tipo de tareas, más competenciales, utilizando las TIC y, sobre todo, de la vida diaria.

Ir con ellos al supermercado y que hagan la compra y administren el dinero, coger catálogos de agencias de viaje y hacer pequeñas investigaciones sobre países con la excusa de planificar unas vacaciones, calculando cuánto nos podría salir un paquete de vacaciones  completo. Realizar tareas en casa que no hagan habitualmente, acudir a la biblioteca para leer en otro contexto… Tareas cotidianas que nos podrían servir de excusa no solo para para aprender sino para conocer más nuestro entorno, en otros contextos, no formales e informales.

¡Feliz Verano!