Según un estudio de una universidad canadiense, para el 2030 las profesiones más demandadas serán:

Expertos en nostalgia.

Telecirujano.

Experto en recuperación de la naturaleza.

Diseñador especializado en basura.

Experto en simplicidad.

Asesor en salud, terapia para el final de la vida.

Diseñador de nuevas habilidades de videojuegos.

Consejero de robots y remixer de medios.

También señala que los todos niños que hoy se encuentran iniciando la primaria estarán en trabajos que hoy no existen. Ante este panorama quienes nos dedicamos a la educación tenemos un reto enorme; pues, si seguimos educando en la memorización, como hasta ahora lo hace nuestro sistema educativo, estaremos formando personas que el siglo XXI no necesita.

De acuerdo a un estudio realizado por la OCDE el 48% de los empleos en los países evaluados (32) tiene una altísima probabilidad (más del 70%) de ser automatizados, mientras que el 32% de los empleos se verán si bien no remplazados, sí significativamente transformados por la automatización, cambiando las habilidades que se necesitarán para realizarlos.

Mucho he criticado que de nada sirve que un niño repita «con éxito» las capitales de los países, o los volcanes más altos del mundo, si no conoce que es un sistema de gobierno y cómo afecta a su población, o si no entiende que tenemos desigualdades entre pobres y ricos, y cómo sería el camino para soñar con construir un mundo mejor.

El pensamiento crítico y analítico, se convierten en una herramienta trascendental en la nueva formación académica.

Dentro de los más de 20 años que llevo dedicado a la educación en México (desde el maternal hasta el grado de doctorado), y conociendo y analizando lo que hacen bien y mal en educación muchos países en el mundo, he llegado a una primera conclusión de las habilidades que debemos fomentar en un estudiante para que su desarrollo educativo y profesional sea mucho más exitoso; estas son:

Enseñar a tomar decisiones.

Enseñar a resolver problemas sintiéndose cómodo con la incertidumbre que se viva.

Enseñar a usar la creatividad como modo de vida.

Generar en los estudiantes la capacidad de adaptarse rápidamente ante cualquier cambio.

Enseñar a asumir riesgos controlando las consecuencias de las decisiones tomadas.

Desarrollar la habilidad de trabajo en equipo.

Enseñar a ser resilientes.

Desarrollar un pensamiento crítico y analítico aplicado a situaciones complejas.

Desarrollar la capacidad de ser sensible.

Enseñarlos a ser perseverantes.

Además de estas habilidades, las instituciones educativas deben enseñar inglés como segunda lengua y quizás alguna otra más, como mandarín, alemán, francés u otra. El inglés sigue siendo el lenguaje de la comunicación mundial, así que es una habilidad que se debe trabajar y desarrollar de la mejor manera.

Luego tenemos que enseñar programación (lenguaje de código), pues cualquier aparato tecnológico que usamos se soporta con este lenguaje, y para los estudiantes en fundamental entender lo que usan y usarán. Necesitamos que los jóvenes desarrollen habilidades emprendedoras, y para esto es fundamental contar con espacios de creación y modelos educativos donde los estudiantes dejen volar su imaginación. En algunos lugares se les denomina makers lab; es básicamente un lugar donde se plantean retos y los estudiantes los desarrollan contando con herramientas que los guíen en ese proceso.

A final de cuentas tenemos un gran reto que enfrentar los educadores, por lo que es urgente y vital que hagamos un cambio de paradigma, que nos ayude a formar a los estudiantes que se requieren para el siglo XXI.

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Nació en la ciudad de Medellín, Colombia. Se nacionalizó mexicano en enero de 2007. Arquitecto de profesión, con Maestría en Diseño. Se desempeñó como profesor investigador de la Universidad Autónoma de Aguascalientes. Fue director de la Carrera de Arquitectura de la Universidad Cuauhtémoc; actualmente es Rector de la misma Casa de Estudios. Recibió el Título Honoris Causa de Maestro en Gestión del Conocimiento, además de una Mención Honorífica por parte del Colegio Hispanoamericano de Administración. Cuenta con Maestría en Administración de Empresas. En el 2017 inicia el Doctorado en Educación con el tema: Desarrollo Emprendedor desde la Temprana Edad. Cursó un posgrado en administración en el ITAM en la ciudad de México. En el 2017 recibió el título de Doctor Honoris Causa en Educación, por la Universidad la Salle. Los Rotarios de Aguascalientes lo galardonaron con la medalla al Ciudadano Ejemplar. En 2018, el Colegio de Administradores le otorgó el reconocimiento como Administrador del Año. Es integrante de Comité Ciudadano Anticorrupción, además de miembro activo de la Comisión Estatal de Educación Superior. Presidente Nacional del Consejo del Colegio Nuevos Horizontes, y socio fundador de la empresa Entrepreneur Life, entidad dirigida a fortalecer el emprendimiento en la educación básica, contando con sedes en Colombia, Ecuador, México y Costa Rica. Ha sido analista educativo en México, Estados Unidos, Canadá, Colombia, Costa Rica, Perú, Dinamarca, Groenlandia, Israel y España. También ha sido conferencista en Congresos Nacionales e Internacionales, así como ponente en variadas ocasiones sobre temas políticos, sociales, económicos y educativos. Editorialista para el periódico El Hidrocálido, Radio Universal, Televisa, y para las revistas Apolo y Newsweek en español. Su frase “Cuando se es buen humano, lo demás viene por añadidura” , nos resume su filosofía del Ser.