Una escuela o un instituto son espacios sociales llenos de una complejidad que, muchas veces, olvidamos. Infancias y adolescencias se forman y moldean en ellas, construyendo biografías e historias que luego llamaremos vida. Su fracaso o éxito empieza a jugarse en la matriz educativa.

Malcolm London en una charla apasionada nos recuerda todo esto. Y algo decisivo que todo profesor debe recordar siempre: esos “oceános de adolescentes” son personas que están influyéndose y siendo influidas por nosotros. En INED21 lo escribíamos así: educar, un oficio llamado influencia.