UNA EBAU CONTRA LA EQUIDAD

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EBAU contra Equidad

La crisis provocada por la expansión del covid-19 ha afectado enormemente a nuestro sistema educativo, hasta tal punto que se han tomado muchas decisiones drásticas que en la mayoría de casos han conllevado la suspensión o el aplazamiento de distintos procedimientos, como por ejemplo las oposiciones al cuerpo de profesorado o las pruebas de evaluación diagnóstica. A pesar de eso, nuestros representantes educativos han propuesto mantener la celebración de prueba de Evaluación de Bachillerato para el Acceso a la Universidad (EBAU) en sus convocatorias ordinaria y extraordinaria.

El curso escolar se ha “detenido” en su transcurso normal en la mayoría de comunidades autónomas antes de mediados del pasado mes de marzo, lo que conlleva que, si no hay regreso a las clases este curso, más del 40% del período lectivo haya estado bajo una situación de excepcionalidad, con la educación presencial suspendida y una situación de confinamiento nunca antes vista en la historia de la democracia española.

Si, como ya la propia Isabel Celaá ha manifestado, uno de los objetivos del Ministerio de Educación y Formación Profesional es que ningún estudiante quede atrás por causas relacionadas con esta crisis, no parece lógico que se mantenga con relativa normalidad una prueba que se creó para seleccionar al alumnado que accede a las carreras universitarias.

Adaptación de la EBAU

Las medidas de adaptación de la EBAU previstas por el Ministerio y las comunidades autónomas a través de la Conferencia Sectorial de Educación no son suficientes para compensar toda la cantidad de factores psicosociales que determinan la preparación para una prueba de estas características bajo esta situación, ni las condiciones de estudio del alumnado en sus casas, ni las circunstancias en la que sus docentes han impartido las clases en la distancia, cada uno con sus medios y además sometidos también a una enorme situación de incertidumbre que es proyección de lo que nuestra sociedad está viviendo.

Futuro académico y profesional

Quisiera dar por seguro que todo el equipo de Gobierno y los representantes de las administraciones educativas de las comunidades autónomas son plenamente conscientes de lo que puede suponer para el bienestar emocional de nuestros jóvenes que se tengan que “jugar” su futuro académico y profesional en un contexto de crisis cuyo impacto sobrepasa cualquier dimensión prevista para situaciones de emergencia. Los ámbitos social, sanitario, económico e incluso cultural han recibido el impacto de esta crisis del covid-19 y no han sido medidas hasta la fecha las repercusiones que en la población escolar pueda tener, porque ni siquiera sabemos aún si vamos a volver a las aulas o no en mayo o en junio.

Brechas

Tampoco sabemos aún qué tipo de verano vamos a tener ni bajo qué restricciones posibles vamos a recuperar la progresiva normalidad en el período estival, y, sin embargo, nuestros jóvenes sí que saben, cada uno en su diversidad y su singularidad individual, familiar y social, que van a tener que enfrentarse dentro de no mucho a una prueba de pocos días de duración en la que, por culpa de las tan referidas “brechas”, no todos van a llegar en las mismas condiciones, lo que desde luego no parece justo en un sistema que promulga entre sus pilares el principio de equidad.

Por todo ello, espero y deseo que nuestros representantes valoren nuevamente en el seno de la Conferencia Sectorial de Educación si es realmente oportuna la propuesta de mantener en las condiciones ya anunciadas la celebración de la Evaluación de Bachillerato para el Acceso a la Universidad (EBAU), toda vez que en ella nuestro alumnado se juega el 40% de la nota de acceso a las carreras universitarias, porcentaje que, como ya señalé, coincide grosso modo con el de las clases que se dejarán de impartir con normalidad si no volvemos a las aulas a causa del covid-19.


(Este artículo es una adaptación de la carta remitida al Gabinete de la ministra de Educación y Formación Profesional el día 6 de abril de 2020)