Le tengo un profundo respeto a María José Guerra, la Consejera de Educación del Gobierno de Canarias, y también cierta dosis de cariño; al fin y al cabo, fue profesora de Bachillerato en sus inicios, allá por los ochenta, en el centro que actualmente dirijo. Sin embargo, y aunque valoro el loable esfuerzo que su departamento está realizando por salvar las “brechas digitales” existentes en el sistema educativo de nuestra región con la adquisición de tabletas y tarjetas de Internet para el alumnado más vulnerable y la contratación de sistemas de videoconferencias para el profesorado, echo en falta algunos pasos y criterios creo que esenciales y que recuerdan más a esa época en la que ella tenía la tiza en la mano, la verdadera tiza, la que te coloca como guía frente a un grupo de niños, niñas o adolescentes.

Ser Docente

Estar al frente de una clase, como docente y guía en el aprendizaje de las nuevas generaciones no tiene nada que ver con la situación que estamos viviendo, ni nosotros, ni las familias, ni los propios chicos o chicas. La educación universal como derecho intangible de las democracias modernas no puede proyectar sus principios de equidad e igualdad de oportunidades en unas circunstancias que estamos viviendo, ya que las brechas no son solo tecnológicas, sino que son más profundas de lo que observan nuestros representantes, a veces desde su atalaya. Hemos aprendido mucho de toda esta situación, pero no hemos aprendido que no solo es el alumnado vulnerable el que está perdido, sino que lo estamos todos.

Los estamos los que no sabemos exactamente si podemos avanzar o no en nuestras programaciones -porque trabajar en el refuerzo y la ampliación es también avanzar-, los que no vemos forma real de hacer reuniones de tutorías on-line con nuestro alumnado más pequeño en condiciones de igualdad en el acceso y universalidad para ellos y ellas. Los que no vemos que enviar y recibir tareas -o no recibirlas- sea ni mucho menos pedagógico, ya que educar es mucho más que eso. Los que teletrabajamos con nuestros recursos materiales personales y nuestras habilidades, lo que también crea situación de desigualdad entre los propios docentes, así como lógica frustración. Los que no podemos interactuar con padres y madres que no saben usar el correo porque nadie los ha enseñado, y aunque lo sepan usar, sabemos que la comunicación pedagógica, la verdadera comunicación, es la que se basa en gestos, miradas y contacto físico tranquilizador, y eso, ahora, no lo tenemos.

brecha digital

Propuestas

Pero como no se trata solo de quejarse y a veces la Administración educativa nos pide que nos pronunciemos porque dice escucharnos, les dejo caer algunas apreciaciones que pueden ser tenidas en cuenta como propuestas para mejorar. Por un lado, sería interesante una comunicación multidireccional más fluida entre Administración y Escuela, entendiendo escuela como algo amplio en lo que se incluye la familia. Los famosos 6000 recursos educativos de la Consejería de Educación de Canarias están muy bien, y también la tele educativa, pero, por ejemplo, establecer una vía de escucha, ayuda y apoyo para la convivencia familiar, desde un punto de vista educativo, puede ser interesante si esta vía se abre y se difunde desde los propios Gobiernos.

Otra idea que propongo es el establecimiento de pautas metodológicas claras que guíen al profesorado en las relaciones a distancia con sus estudiantes. Mas que ofrecer multitud de cursos formativos, todos muy recomendables, bastaría con una sencilla guía digital de dos páginas redactada por un comité de técnicos docentes que hicieran visible buenas prácticas en la comunicación y el feed-back con el alumnado. Ya por último, la importancia que tiene en estos momentos la educación digital, en cuanto a seguridad de datos, protección e identidad en Internet, pueden orientar determinados objetivos de trabajo del profesorado en esta recta final de curso. Si no se puede “avanzar” en los contenidos de siempre, concretemos para el profesorado algunos modelos prácticos de lo que incluye realmente la competencia digital y que tanto preocupan a toda la comunidad educativa en estos tiempos.

Termino. He hablado de la tiza, de las tabletas… pero no del papel, papel que tiene ahora un sentido metafórico clave, a mi juicio, en toda esta crisis educativa: ningún dirigente político debe olvidar nunca el difícil papel que el profesorado tiene en todo esto. No se trata de aplaudirnos, ni darnos una y otra vez las gracias porque lo marque el guion: se trata solo de no olvidar que, sin tiza y con tableta, nosotros también estamos, trabajamos y vivimos confinados.

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Licenciado en Filología Hispánica y en Ciencias de la Información (Rama Periodismo) por la Universidad de La Laguna, ejerce como profesor de Lengua Castellana y Literatura del cuerpo de docentes de Canarias desde 2006 y dirige en la actualidad el IES San Benito (Tenerife). Se ha formado principalmente en los campos de las Tecnologías de la Información y la Comunicación aplicadas al enfoque de la enseñanza competencial, métodos de la adquisición de la competencia en comunicación lingüística y aplicaciones didácticas de los medios de comunicación. Participó en el Plan Canario de Evaluación de Diagnóstico de la Competencia en Comunicación Lingüística y tiene diversas publicaciones para la Consejería de Educación de Canarias sobre la elaboración de situaciones de aprendizaje en la materia de Lengua Castellana y Literatura, además de ponencias y comunicaciones sobre competencias clave, metodología de la enseñanza de la lengua española y la literatura, así como sobre la radio y el periódico escolar como recursos didácticos. En 2018 crea el programa educativo internacional El Español como Puente, un hermanamiento intercultural entre multitud de docentes y estudiantes de español de todo el mundo que pretende convertir la diversidad en una forma de aprendizaje permanente. El proyecto fue presentado en la Real Academia Española y en la Delegación Española Permanente en la Unesco en 2019. El 19 de junio de 2019 es condecorado por el Rey Felipe VI con la Cruz al Mérito Civil por su labor en el campo de la enseñanza.