COMPARTIR TIEMPO

La empatía es una capacidad excepcional, programada genéticamente en nuestro cerebro, que nos lleva a sintonizar con los sentimientos de los demás. Comprender qué le pasa por dentro a otra persona…

Esta semana he estado trabajando en ello, trabajando con la empatía, en un nuevo proyecto que tiene todos los números de ser un reto maravilloso, trabajando con Design Thinking. Una semana en la que he intentado trabajar «a medio gas», trabajando hasta las 15.00 h… entonces una Coca-Cola con hielo y limón, comida tranquila y las tardes para mí, para poder quedar con personas con las que me apetecía mucho compartir tiempo.

Debo confesar que sigo asombrada por la cantidad de «casualidades» que se cruzan en mi vida…. Me reitero en lo que ya dije: Las casualidades son causalidades que todavía no conocemos. Mi «casualidad» más especial de esta semana: Neli, ¡qué increíble todo lo que compartimos! Y mis «casualidades» inesperadas: la propuesta sorpresa de Rafa, la charla sorprendente con Cris y el reto bonito al que me invita Miriam.  ¡Todo en una semana!

Un preámbulo para

las vacaciones de la próxima semana

Y he dado muchas vueltas a este concepto de «empatía». La definición que nos da la RAE de «empatía» (del griego ἐμπαθής, «emocionado») es «la capacidad de percibir, compartir y comprender –en un contexto común– lo que otro ser puede sentir. También es descrita como un sentimiento de participación afectiva de una persona cuando se afecta a otra​».

Como ya escribí aquí, en INED21, la empatía es Sentir con el corazón de otro. Y es a través de la empatía cómo descubrimos nuevas formas de hacer las cosas, nuevas maneras de satisfacer a las personas o de hacerles la vida más cómoda.

Sin embargo, no todo el mundo tiene la misma capacidad de empatizar con los demás. No todo el mundo es capaz de sentir lo que sienten otras personas.

«El que no lleva la belleza dentro del alma

  no la encontrará en ninguna parte»

Noel Clarasó

Para poder entender un sentimiento, un problema, una alegría… de otra persona, es necesario que tú seas capaz de sentirlo del mismo modo. Como dice Noel Clarasó, para ver la belleza, hay que llevar belleza dentro del alma. Y no todo el mundo es capaz…

Del mismo modo, tampoco conviene ser empátic@ en exceso… reconozco que eso a mí me pasa a veces. Te dejas influir demasiado por los sentimientos de otras personas, te preocupan como si fueran propios y ahí puedes perder objetividad. Igual que puedes equivocarte al atribuir a algunas personas cualidades que tú crees ver en ellas, pero que realmente no tienen.

Puedes creer que una persona es sincera y transparente contigo cuando realmente te está mintiendo. ¿Qué debes aprender de esta experiencia? Obviamente la experiencia no es agradable –y deberás ser más desconfiad@ la próxima vez–, pero la conclusión final es que hay sinceridad en ti. Es por ello que crees en la sinceridad de los demás.

Aristóteles nos enseñó a identificar la «virtud» (areté) con el «hábito» de actuar según el «justo término medio» entre dos actitudes extremas, a las cuales denomina «vicios». En la empatía, pues, debemos situarnos también en el término medio: a medio camino entre la empatía cero y el exceso de empatía.

La empatía es, pues, una herramienta poderosa que hay que utilizar con cuidado. La empatía nos muestra lo que siente otra persona y es una herramienta que nos permite detectar problemas por resolver, temas a mejorar y oportunidades donde hay un conflicto o una incertidumbre que se debe resolver.

SITUACIONES DE INCERTIDUMBRE

Convertir la incertidumbre en oportunidad

lo largo de nuestra vida, deberemos hacer frente a muchos retos, resolver situaciones de incertidumbre que resultan complicadas. Y, en esos momentos, hay que buscar nuevas fórmulas. Ya no sirve repetir conceptos.  En esos momentos, nuestra capacidad personal para buscar soluciones adecuadas será determinante.

La fórmula de ‘Not knowing’

Steven D’Souza y Diana Renner han analizado este tema en su libro Not knowing«No saber. El arte de transformar la incertidumbre en una oportunidad»–.

Los autores explican que en el límite entre lo que sabemos y lo que no sabemos hay un lugar lleno de posibilidades. El límite es el lugar en el que puede emerger algo nuevo. En inglés lo han denominado Not Knowing. Afirman que explorar en el límite puede llevarnos a experimentar y aprender cosas nuevas, a la creatividad, a la alegría y al asombro.

Algunos peligros del saber

El saber nos otorga seguridad ante cualquier circunstancia. Sin embargo, debemos ser conscientes de que el saber ya no es algo inamovible y, en consecuencia, creer que ‘sabemos’ entraña algunos peligros:

Poder…  Saber nos da poder, pero también es un estorbo cuando nos aferramos a ese saber como algo inalterable, y nos puede bloquear a nuevos aprendizajes.

Ceguera por excesiva confianza.

Los límites de la especialización, que pueden reducir nuestra capacidad de ser originales.

La pretensión del conocimiento, si nos lleva a fingir conocer todas las respuestas sobre un tema, cuando lo razonable es admitir el desconocimiento cuando se produce.

El líder que sabía demasiado y la obediencia a la autoridad. Muchas personas prefieren seguir ciegamente a ciertos líderes, ya que así se sienten aliviadas por no saber cómo actuar, pero la obediencia ciega puede tener consecuencias negativas a la hora de tomar decisiones.

El  cambio continuo del conocimiento impide que nos podamos situar en una posición invariable de «saber». Todo cambia, por lo que deberemos aprender continuamente.

Más complejo, más ambiguo. Vivimos en un mundo más VUCA que nunca.

Mala relación con la complejidad: es difícil hacer un buen diagnóstico de situaciones complejas. Las soluciones rápidas aplicadas a problemas complejos son soluciones temporales, que no abordan las cuestiones más profundas, y que normalmente no acaban con el problema.

En el límite

Cuando nos encontramos en el límite entre lo conocido y lo desconocido, aparece la sensación de vulnerabilidad o de miedo.

Sin embargo, es necesario aceptar la situación del «no saber» que nos obliga a salir de nuestra zona de confort y a aprender algo nuevo. Como dicen los autores ‘es necesario cruzar el límite’. En ciertos momentos llegamos a Finisterre, que debe su nombre a la expresión latina finis terrae, que significa ‘fin del mundo’, donde está el límite de lo conocido y que supone la frontera que separa nuestra realidad actual de lo desconocido.

En el límite surge, generalmente, una sensación de incompetencia, que debemos superar si decidimos cultivar nuevas habilidades y capacidades.

Saber moverse adecuadamente en el límite es imprescindible especialmente para los emprendedores. Ser emprendedor es, para Joseph Pistrui –profesor de Gestión para Emprendedores en IE Business School– ‘un proceso de conversión sistemática de la incertidumbre y de lo que no se sabe en un mayor conocimiento’. Es un proceso que debe trabajarse conjuntamente con otras personas y que debe permitir que surjan nuevas preguntas.

Sobre nuestras capacidades

Aceptar el hecho de ‘no saber’ algo supone admitir que existe la posibilidad de ganar y la de perder ante la situación que afrontamos y puede suponer una manera muy efectiva de buscar la solución al reto que se nos plantea. Los consejos que te dan los autores para conseguir que te muevas adecuadamente en el límite son los siguientes:

Cambia la sensación de control por la sensación de confianza.

Debes aferrarte a la finalidad y a los valores. Cuando nos adentramos en lo desconocido, tener unos valores y una finalidad claros pueden ser las únicas cosas a las que podemos aferrarnos. En momentos que no sabemos hacia dónde vamos, es importante tener claro el por qué.

Permítete decir «no lo sé». No pasa nada por admitirlo, es un acto de sinceridad que te permitirá buscar otras fórmulas.

Alberga dudas. Siempre es necesario aprender a dudar de lo que ves, cuestionar las cosas y admitir que tu punto de vista es subjetivo.

Cierra los ojos para ver. En ocasiones es necesario cerrar los ojos a las fuentes de información a las que acudimos normalmente para explorar otras nuevas, y conseguir así un nuevo punto de vista.

Observa y crea un espacio para el silencio, detente un rato para ver realmente qué está sucediendo.

Desafía las suposiciones, la autoridad y el conocimiento. Es el camino para conseguir avanzar. Ya sabes que la frase más peligrosa es aquella de «siempre lo hemos hecho así».

Pregunta. Es el único modo de conocer nuevas respuestas.

Improvisa. Ante los cambios, la improvisación es imprescindible y lo comparan a  tocar jazz, que obliga a estar completamente presente para afrontar los imprevistos que surjan y dispuesto a abandonar el plan previsto cuando sea necesario.

Genera muchas hipótesis y busca diferentes perspectivas.

Asume riesgos. Explora y experimenta. Al final, siempre es necesario probar si realmente funciona tu solución… en el mundo de los emprendedores se aplica a través de la metodología de «Lean Start Up» de Eric Ries: debes hacer un test para comprobar si tu solución funciona, crear un producto mínimo viable (PMV) y probarlo, para obtener información sobre el mismo y así poder mejorarlo.

Haz locuras, juega.

Ejercita el sentido del humor.

No consideres la vulnerabilidad como una debilidad. Al contrario, es una fórmula de crecimiento. Un estudio de Harvard Business Review muestra que ver el coraje de las personas que aceptan su vulnerabilidad inspira a los demás.

Ten compasión, empatía y solidaridad. La compasión que demostremos con nosotros mismos nos permitirá sentir compasión por los demás y su sufrimiento. Relacionarnos con los demás con empatía y solidaridad nos permitirá conectar con otras personas que están viviendo algo parecido y nos ayudará a encontrar el camino.

La empatía como fórmula de innovación

Una extensa lista de consejos para cruzar ese camino en el límite del saber y el no saber. Convertir la incertidumbre en oportunidad es un gran reto, para el cual siempre será necesario aceptar nuestra dosis de vulnerabilidad y aplicar este consejo final: compasión, empatía y solidaridad para encontrar el camino.

Decía Stephen Covey «trata de comprender, antes de ser comprendido». Y es un consejo muy poderoso para aplicar en nuestra vida personal y en nuestro trabajo.

El poder de la empatía es enorme. Como dice Daniel Goleman «si no tienes empatía y relaciones personales efectivas, no importa lo inteligente que seas… no vas a llegar muy lejos».

LO QUE LLEVAMOS DENTRO

Solo podemos ver fuera

lo que llevamos dentro

Tu visión del mundo y de las personas no es la realidad, es el reflejo de cómo tú miras el mundo, de cómo tú eres por dentro.

La belleza siempre está en el corazón de quien mira. No tengo ninguna duda. Si puedes apreciar los colores, es porque los conoces. Si puedes ver la bondad en una persona, es porque eres capaz de reconocerla. Si puedes creer en la sinceridad de una persona… es porque eres sincera. Si puedes identificar la inteligencia de alguien… es porque hay inteligencia en ti. Si te emociona la música… es porque hay música en ti. Y es que, si no lo llevas en tu alma, no lo reconocerás…

Aunque te equivoques en ocasiones,

atrévete a explorar y a mirar fuera…

atrévete a buscar cosas nuevas, a aprender siempre…

y descubrirás el poder de lo que llevas dentro.

Mira dentro

y si alguna vez te pierdes…

solo mira dentro

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Investigadora y divulgadora en Educación e Iniciativa Emprendedora. Compagina la actividad docente en ESADE como colaboradora académica y tutora en asignaturas de Entrepreneurship con su trabajo de investigación de Doctorado sobre Educación e Iniciativa Emprendedora. Ello le permite investigar y adquirir conocimientos en estos ámbitos para colaborar con personas e instituciones a potenciar el espíritu emprendedor a través de cursos, conferencias, artículos y publicaciones Es licenciada en Administración y Dirección de Empresas y MBA por ESADE. Máster en Auditoría y Control de Gestión por la UdL. Máster en Gestión Ambiental por la Universidad de Barcelona. Doctoranda en Economía de la Educación. Convencida de la importancia de promover la iniciativa emprendedora… porque el futuro lo construimos hoy.