Semana muy universitaria y de preparación de nuevos proyectos. Han sido días de preparar nuevos programas y de planificar los nuevos objetivos de este ‘curso’. Pocos viajes, que se concentran la próxima semana para llevarme a Madrid –formación para una gran organización– y a Sevilla, donde el día 11 tendrá lugar nuestro primer Summit Internacional de Huete&Co, un Congreso diseñado para intentar agitar intelectual y emocionalmente a los participantes, para motivar a incorporar las mejores prácticas internacionales en liderazgo y transformación de sus empresas.

Las ponencias serán a cargo del profesor Luis Huete, Ichak Kalderon Adizes, Gonzalo Indacochea, Vicente de los Ríos y yo misma, y estarán llenas de ideas y enfoques que pueden ser útiles en la labor de generar empresas sanas, con equipos capaces de sanarlas si detectan disfuncionalidades.

No podemos estar más satisfechos, puesto que el aforo está completo desde hace semanas, y tenemos una lista de espera enorme, lo cual nos demuestra el interés por el Congreso y por los temas que vamos a tratar allí. La organización del evento, liderada por Luis Parra no podía ser más impecable, y solo podemos tener palabras de agradecimiento hacia él, así como al apoyo extraordinario de Álvaro Marín.

Objetivo: conseguir organizaciones sanas. Y es que cualquier organismo vivo está influido por las circunstancias que le rodean, y es responsabilidad de sus líderes mantenerlas saludables, algo que resulta más complicado de lo que puede parecer a primera vista.

Mantenernos saludables

SÍNTOMA CAUSA EFECTO

Tod@s deseamos una vida sana y saludable. Caminamos hacia una vida de 100 años, cada año que pasa, nuestra esperanza de vida ganas unos meses, y eso significa que hay que dedicar tiempo y atención a la salud, si queremos vivir con calidad de vida.

Las organizaciones deben cuidar su salud, al igual que debemos hacerlo las personas.

Sin embargo, no tengo muy claro que lo hagamos bien.

¿Qué haces ante un problema de salud?

No sé qué tal gestionas tú tus problemas de salud, cuando aparecen, si te los tomas en serio y haces lo que deberías hacer… pero te aseguro que yo, muchas veces, lo he hecho fatal.

A pesar de haber tenido hasta ahora una vida bastante sana, he sufrido en alguna época de mi vida problemas de salud. El estrés al que estaba sometida en una época profesionalmente dura me generó, durante un tiempo, un episodio grave de cefaleas y migrañas.

Las migrañas severas son altamente invalidantes y tenía que convivir con un estado de dolor muy alto, al que nunca me había enfrentado antes. Tuve que visitar a una neuróloga y mi posición ante lo que me estaba sucediendo era pedir algún fármaco que acabara con ese dolor insoportable, que me costaba resistir y que me obligaba a permanecer encerrada en una habitación a oscuras, puesto que no me permitía siquiera ver un rayo de luz mientras tenía un ataque.

Para mi sorpresa, la doctora me indicó que costaba encontrar el fármaco adecuado a cada persona, que no existía la fórmula mágica que acabara con la migraña y me recomendó visitar a una psicóloga.

Aquello me pareció increíble… ir al psicólogo me parecía absolutamente fuera de lugar y sin relación con mi dolor, de verdad que me costó aceptar su recomendación. Sin embargo, cuando conocí a Mariona, la psicóloga que me ayudó en esa época, entendí por qué la necesitaba.

Lo primero que hizo fue medir con unos sensores conectados a mi nuca y a mi cabeza el nivel de tensión en ese momento, que multiplicaba por 2 el umbral máximo establecido. Me lo mostró y empezó un proceso en el que me ensañaba a relajarme, y a reducir ese nivel de tensión sin tomar fármacos. Por supuesto, debía tomar medicación en los ataques de migraña, pero aprendí a reducir el número de cefaleas y a mitigarlas sin tomar pastillas.

SÍNTOMA CAUSA EFECTO
 

Descubrí, a lo largo de unas semanas, que el problema no eran las cefaleas y migrañas. Estas eran un síntoma de algo que estaba sucediendo. El problema era el nivel de estrés al que estaba sometida, y esta era la causa del dolor. El problema estaba en cómo vivía. Visto así, hoy, con la perspectiva de los años, parece fácil y evidente. Pero te aseguro que me costó un tiempo entenderlo así, y actuar en consecuencia.

Creo que no soy la única a la que le sucede esto. Buscamos soluciones rápidas a nuestros problemas de salud, sin detenernos, muchas veces, a discernir síntoma, causa y efecto. Y, sin ese análisis, es fácil que la solución que planteemos sea la equivocada.

Casualidad…

Y, en una de esas «casualidades» que suceden en mi vida, esta mañana, leyendo la prensa a primera hora con mi café con leche descubro en La Contra de La Vanguardia a la Dra. Inma Nogués y me llama la atención el titular: «La vida duele, y no se trata de anestesiarla».

La entrevista es maravillosa –Lluís Amiguet es un periodista extraordinario– y profundiza en temas de la vida que van más allá de lo físico. La Dra. Nogués cuenta que cuando estudiaba, el hecho de ver tanto dolor, enfermedad y sufrimiento, le llevó a buscar más allá de lo físico, más allá de lo obvio, porque:

«Tenía la sensación de que algo se nos estaba escapando, que las personas tenemos un desconocimiento muy profundo de nosotros mismos, y esa falta de conocimiento, del propósito de la vida, nos enferma».

Y profundiza hasta el mundo cuántico. Me encanta como la Dra. Nogués habla de que el mundo cuántico nos va a hacer cambiar de paradigma. He escrito en otras ocasiones sobre el desconocimiento que tenemos todavía sobre física cuántica y todo el mundo que nos queda por conocer de ella.

Síntoma, causa, efecto

Para terminar hablando de la diferencia entre síntoma y causa:

«A menudo el dolor de cabeza se debe a un problema emocional. El paracetamol elimina el síntoma, pero no la causa. La mayoría de los problemas con que me encuentro son psicosomáticos, porque la vida duele, y no se trata de ir anestesiándola».

Realmente, muy acertada la frase ‘la vida duele, y no se trata de anestesiarla’.

Cuando la vida duele hay que buscar la causa. Simplemente, combatir el síntoma no nos llevará a solucionar el problema, aunque sea la solución más fácil y rápida. Y eso aplica a las organizaciones y a las personas.

Será cuestión de seguir analizando, y de intentar seguir ayudando a más personas a trabajar en un plano más profundo aquello que les supone un problema. Feliz de seguir trabajando en ello, la próxima semana en Madrid y en Sevilla.

Cuando la vida duele, no te conformes con un analgésico… porque esa no es la solución.

Cuando la vida duele, busca la causa… y es allí donde deberás actuar, aunque probablemente sea más lento y más complicado.

Causa y efecto

Creo en la energía que se mueve en espiral…