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RESEÑAS DE LIBROS PARA EL MUNDO EDUCATIVO

Cuando leo un libro que me gusta, suelo hacer una reseña para que mi mente no lo olvide, para dejar constancia de aquello que me ha llamado la atención y, también, me sirve como ejercicio de estructuración de mi propio pensamiento, debo destacar aquello que me ha entusiasmado y relacionarlo con mi propia experiencia personal. Una de estas lecturas ha sido: «Educar contando (Dieciocho historias para comprender la adolescencia)» de Laura Borao.

RESEÑA

La adolescencia es un tema que me apasiona, por eso, me he sentido tan identificada con las historias, el tratar con el alumnado adolescente siempre es una fuente de riqueza aunque, en muchos casos, también una fuente de complicaciones a las que tienes que acompañar.

Quieren ser mayores y quieren libertad, pero aún no tienen formado su pensamiento, es decir, en las familias y en los centros educativos hay que seguir negociando límites y normas para que se cumplan, aunque una de sus características sea –precisamente– saltarse esas normas.

El brote de la adolescencia será más o menos fuerte según la educación que hayan recibido desde la más tierna infancia, todo influye, no es lo mismo que el niño haya estado mimado y que lo tenga todo, a que se haya llevado por pautas de conductas desde pequeños, sabiendo dónde están sus límites y cómo puede actuar y empezar a formar su propio pensamiento.

Laura Borao nos presenta en esta obra «Educar contando» dieciocho historias de adolescentes y, a través de ellas, nos va enseñando cómo son ellos y ellas, cómo se comportan, cómo piensan, cómo se manifiestan en grupo, qué comportamiento tienen en familia y cómo se tratan con los amigos, la apertura a nuevas experiencias…

«Dieciocho historias con las que, a través de las vivencias de diferentes personajes, podremos llegar a ser conscientes de lo que realmente les ocurre a nuestros hijos adolescentes y así poder encontrar el camino más llano para comunicarnos con ellos y seguir educándolos: sus cambios de humor, el papel de las familias como guías en su educación, sus primeras experiencias con el sexo, las drogas o el alcohol, su obsesión por las redes sociales, la necesidad de estar siempre conectados, el acoso escolar, el “todo vale” por pertenecer a un grupo, y todo lo que podemos aprender de ellos si nos paramos a observar y escuchar. Cada cuento finaliza con preguntas que nos llevarán a la reflexión, la visualización y el pensamiento crítico para acercarnos a ellos lo suficiente y poder ayudarles a sentir esta etapa como lo que es, de transición a la edad adulta».

Edit. Kolima

Óscar González, en el prólogo de la obra, incide en la normalidad de esta etapa de la adolescencia  y nos propone a las familias y educadores que consideremos normales los cambios que se producen en ella y ayudemos a nuestros hijos a afrontarlos con responsabilidad porque, precisamente, en esta etapa lo que más necesitan de nosotros es comprensión.

Resalta la visión que la autora nos presenta sobre la etapa sin caer en el catastrofismo al que nos tienen acostumbrados ya que, en sus propias palabras, los adolescentes son creativos, sentimentales y familiares.

Laura Borao es Profesora de Secundaria en el C.E. Marni de Valencia desde hace más de diez años, imparte la asignatura de «Valencià: Llengua i literatura», es Jefa de Departamento de Lenguas Vernáculas y, desde hace tres cursos, profesora asociada en el Departamento de Didáctica de la Lengua y la Literatura en la Universidad de Magisterio de Valencia. En 2015, publicó su primera novela juvenil en valenciano, Princesa d’Or, con la editorial Tabarca. También ha publicado diferentes artículos de investigación sobre Flipped Classroom.

Aunque el libro está especialmente dirigido a las familias para que sepan actuar ante los comportamientos de dicha etapa, yo me atrevería a decir que está recomendado también para el profesorado de Secundaria, porque hay compañeros y compañeras a los que les hace falta reflexionar sobre el comportamiento de dicho alumnado.

En este libro, pueden revivir las historias que cada día se dan en las aulas y así se puede llevar a la reflexión porque, desgraciadamente, hay profesionales de la educación que no aceptan esos cambios bruscos y que todo lo resuelven a base de partes y de expulsarlos de la clase, precisamente, lo menos indicado en estos años.

Son dieciocho historias reales, duras y entrañables, que nos llevan ante un panorama sobre el que hace falta reflexionar, no podemos decir “son cosas de la edad” y pasar página. Son historias que se notan que las ha vivido la propia autora dada la realeza con las que la relata.

Es necesario que estemos pendientes de ellos y ellas y en la medida de lo posible vayamos aconsejando, sin sermonear, por dónde puede ir su comportamiento; ni las familias ni el profesorado se debe sentir alejado de los adolescentes, hay que entenderlos, escucharlos, darles su espacio, darles voz, empatizar con ellos, apoyarlos, mostrar caminos diferentes

Al final de cada historia nos presenta preguntas para la reflexión y de ellas podremos aprender a tratar de la mejor forma posible con nuestros hijos e hijas. Es necesario que nos formemos para ello porque es la etapa de transición hacia la edad adulta y aquí se juegan su futuro en la mayoría de los casos.

Un libro totalmente recomendable para familias y docentes que traten con personas adolescentes. Libro de fácil lectura en el que te identificarás como profesor o como familia, eso hará que quieras ver el final de cada historia y que leas sin mirar el reloj.

La propia autora nos habla así de su obra:


N. del E.: En esta colección, Reseñas de libros para el mundo educativo, podremos disfrutar tanto de la recomendación de nuevos títulos, como de la crítica constructiva de algunos otros. 

N. del E.: Dolores Álvarez Peralías es la autora de las reseñas contenidas en la serie Reseñas de libros para el mundo educativo –a la que pertenece este post–; y quien, generosamente, las ha compartido con INED21. Le agradecemos, profundamente, su generosidad y le felicitamos por su profesionalidad y la honda sensibilidad que proyecta en sus trabajos. Como siempre, un lujo.