Hemos propuesto la inclusión de la competencia creativa dentro del currículum formal. ¿Por qué? La competencia creativa es la competencia de las competencias, a través de ella todas se pueden desarrollar, pero no todo lo que se hacen a través de las demás, se puede denominar como competencia creativa.
Definimos competencia creativa como aquella que ofrece una solución a un problema dado, de forma novedosa. Queremos destacar dos características de esta definición: soluciona una problema, toda creatividad soluciona un problema o desafío anterior; lo hace novedosamente, esto implica que esa solución es original, puede ser en la forma o contenido de la misma, o en una síntesis de ambas.
Ha llegado la hora de dinamizar nuestras aulas. La inercia, la falta de retos, una tradición de contenidos desfasados, todo ello provoca que la creatividad sea una de las grandes ausentes de los sistemas educativos. Un aspecto que no podemos olvidar: no podemos esperar creatividad, si nosotros no intentamos serlo.
Una dimensión de la creatividad educativa, es lo que denominamos reciprocidad creativa: la dinámica interactiva que se plantea entre dos o más sujetos, grupos o redes con una finalidad, reconocer el potencial creativo de cada uno. La reciprocidad creativa tiene unas características que pueden desarrollarse, unas características que necesitan de la socialización creativa: hay un aprendizaje de la creatividad que puede desarrollarse. Otro día ampliaremos el cómo…
En “Navegación inteligente” desarrollamos este concepto, fruto de la observación y práctica educativa: en un centro, aula o grupo educativo puede enseñarse a crear redes creativas, basadas en la reciprocidad creativa. Educación y creatividad deben volver a reconocerse.