Hay conceptos que se repiten y que seguimos teniendo sospecha de lo que se dice con él. Un ejemplo es el concepto de competencia. Hay quienes lo definen como una variante de lo que es una habilidad, capacidad o incluso actitud: es la estrategia de volver a decir lo mismo con otro nombre.
Otra estrategia es apostar por una definición holista: competencia es todo. Sabemos desde Platón que la no diferenciación de un concepto, es igual a su vaciedad. Una competencia, como cualquier concepto, tiene un siginificado limitado: nadie se pone de acuerdo qué es. Quizá el origen del mundo económico y empresarial de lo que significa, no clarificó educativamente su significado. La literatura sobre las competencias es infinita: una señal de la sospecha que adelantabamos.
Desde nuestro trabajo de aula, arriesgamos una definición desde INED21: competencia es saber hacer algo en una situación y un contexto. Un ejemplo: en una clase de inglés, alumno pide una coca-cola en un pub junto a sus amigos viendo un partido de fútbol. Otro ejemplo: en una clase de filosofía, una alumna argumenta su desacuerdo después de leer y comprender un editorial de un periódico sobre la eutanasia. Una idea fundamental: trabajar en competencias es abrir paso a la imaginación didáctica, un concepto clave en la investigación de INED21 en el que otro día profundizaremos.