La normalidad es un curioso concepto, que además interiorizamos de una forma asombrosa. Fíjate en cuántas veces aparece la palabra «normal» en una conversación. Nos referimos a lo que es normal hacer ante una situación, a si una persona es normal, a si una reacción es normal

Parece que asimilamos la palabra «normal» al concepto ‘debe ser’. Cuando decimos «eso no es normal», en realidad queremos decir que ‘eso no debería ser así’.

El diccionario de la RAE nos define «normal» del siguiente modo:

1 Dicho de una cosa: que se halla en su estado natural.

2 Que sirve de norma o regla.

3 Dicho de una cosa: que, por su naturaleza, forma o magnitud, se ajusta a ciertas normas fijadas de antemano.

Sin embargo, a mí me gusta recordar que la palabra «normal» es un término estadístico, que se refiere a una de las distribuciones de probabilidad que con más frecuencia aparece en fenómenos reales, denominada también «campana de Gauss».

La distribución normal nos muestra que, para una determinada característica observada, la mayoría de población se mueve alrededor de un valor promedio o «normal». Por tanto, sí es cierto que existe la normalidad en muchas características, pero también es cierto que no todo el mundo se encuentra en ese valor «normal», existen porcentajes menores de personas que están por encima o por debajo del valor medio.

PUEDES NO SER NORMAL

Puedes no ser normal… en algunos aspectos. Y aunque de entrada no te suene bien, realmente es muy posible que tú no seas «normal» en el sentido de ser igual a la mayoría. Ante esa evidencia, se puede actuar de distintos modos… puedes esforzarte por cambiar ese aspecto tuyo que es diferente a la mayoría… o puedes aceptarlo, y tener claro que ahí eres diferente.

Ser diferente no implica ser peor

En un mundo como el que vivimos, las diferencias son necesarias, la diferencias suman, y son las grandes generadoras de valor.

¿Por qué no aceptamos bien las diferencias? Probablemente, por un tema cultural, porque venimos de una época en la que se promocionaba la «igualdad» como un valor por sí mismo.

Si siempre te esfuerzas en ser normal,

nunca descubrirás lo extraordinario de tu diferencia

A mí, personalmente, me encanta fijarme en todo aquello que no es normal. Y me encuentro constantemente a personas que no son normales… Esta semana he conocido a alguien que investiga en marketing a través de medir la intensidad emocional –usando herramientas como un ‘eye tracking’, que registra hacia dónde va la mirada de una persona, dónde sigue mirando, durante cuánto tiempo, en qué orden, cuántas veces vuelve a mirar lo mismo…, algo impresionante.

Tengo un amigo que ha escrito más de 40 libros –muy habitual no es, ¿verdad?–. He conocido a alguien que se ha mudado a una casa frente al mar, para poder despertar viendo el amanecer sobre el mar en directo, y os aseguro que es el espectáculo más mágico y energizante del mundo.

Esta semana un amigo me han invitado a una comida en la que el objetivo de misma era ayudarme a mejorar un proyecto mío, darme nuevas ideas, sin haberlo pedido yo, fue una sorpresa maravillosa que demuestra la generosidad de algunas personas… son historias de personas especiales y únicas.  Y creo que su magia está justamente en que NO son normales.

ATRÉVETE A SER

Extracto del capítulo 10 de mi libro Vamos

Lo importante es pasar a la acción. Para conseguir que las cosas sucedan, es necesario seguir un proceso:

Saber qué queremos,

planificar,

aprender lo necesario,

concretar ideas, madurarlas

y pasar a la acción.

Si has leído este libro hasta aquí es porque, de un modo u otro, consideras que es necesario activar la iniciativa. No puedo hacer otra cosa que invitarte a que pongas en práctica todo lo comentado hasta aquí. Y el primer ámbito en el que es necesario aplicar la iniciativa es a tu propia vida.

Todo aquello que quieres hacer

Todos tenemos sueños y objetivos ilusionantes. Desde que somos niños, siempre tenemos algo que nos gustaría hacer. Y, con frecuencia, aplazamos demasiado el llevarlo a la práctica. Tanto… que se nos puede pasar la vida sin haberlo hecho.

Creo que es una pena descubrir tan tarde que debemos ser valientes para hacer aquello que queremos hacer. ¿Dejarás pasar tu vida entera para arrepentirte de no haber hecho algo? No deberías.

Los dos enemigos de la iniciativa emprendedora

En nuestra vida personal, existen dos factores que constituyen los principales enemigos para atrevernos a emprender nuestros propios proyectos.

El primero es analizar demasiado,

algo que está reñido con pasar a la acción

Lógicamente, antes de empezar cualquier proyecto, lo analizamos en detalle, así como las consecuencias que puede tener.  Pero no podemos analizar algo indefinidamente.

El segundo factor es que estamos muy

influenciados por lo que piensan los demás

Si quieres hacer algo, pasa a la acción. Atrévete a hacerlo y piensa menos en lo que van a decir los demás. Escuchar la opinión de los demás es necesario y siempre resulta valioso escuchar a determinadas personas, cuyo criterio es importante para nuestro proyecto, ya lo he dicho anteriormente.

Pero escuchar y dejarse influenciar por la opinión de cualquier persona no es lo mismo. De las opiniones de los demás, tú decides cuáles son importantes y vas a tener en cuenta y cuáles no.

Una influencia demasiado importante de lo que piensan los demás sobre nosotros puede bloquearnos. Si nos podemos liberar de esta influencia, vamos a decidir de una forma más racional, más personal y más libre.

Hace poco, mi querido amigo Miguel Irisarri me planteaba un sencillo ejercicio  para ver hasta qué punto estamos influenciados por los demás. Imagínate que te conceden el deseo de poder pasar unas horas con la persona que tú quieras. Poder compartir un tiempo con la persona que tú elijas, alguien a quien admiras o que quieras conocer. Seguro que ya tienes en mente a quién elegirías.

Solo hay una condición: no podrás explicar nunca a nadie este encuentro. Absolutamente a nadie: ni a tus amigos, ni a tu familia, sin fotos…

¿Sigue siendo igual de interesante para ti

la reunión con esa persona?

Para la mayoría de personas, el encuentro pierde gran parte de su encanto. ¿Para qué voy a querer tener un encuentro con mi ídolo si no lo puedo contar? Si la respuesta es esta; tal vez, es que tu interés por la reunión está más en lo que los demás van a pensar de ti cuando lo expliques, que en lo que a ti te interesa realmente.

Empieza a poner el centro de tus intereses en lo que realmente es importante para ti. Porque si no lo haces, te vas a acabar arrepintiendo. Y cuando tengas claro qué es lo que quieres alcanzar, empieza a caminar.

Puedes ser tú

Sé que es difícil.

Y que la vida pone muchos obstáculos…

pero  la evidencia demuestra que cuando más débil te sientes

es cuando más fuerte puedes llegar a ser.

Déjate ser…

lo que puedes ser

lo que quieres ser.

Y la culpable del título del post de hoy es una canción de Justin Bieber, que ha sonado en mi coche esta semana –alguien tiene por costumbre hacerme escuchar mucho a Justin–, esta canción me ha encantado y me ha hecho pensar justamente en eso… ¿podemos nosotros…?

Can we…?

can we..?

be each other’s company

let’s set each other’s lonely nights

be each other’s paradise…

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Investigadora y divulgadora en Educación e Iniciativa Emprendedora.
Compagina la actividad docente en ESADE como colaboradora académica y tutora en asignaturas de Entrepreneurship con su trabajo de investigación de Doctorado sobre Educación e Iniciativa Emprendedora. Ello le permite investigar y adquirir conocimientos en estos ámbitos para colaborar con personas e instituciones a potenciar el espíritu emprendedor a través de cursos, conferencias, artículos y publicaciones
Es licenciada en Administración y Dirección de Empresas y MBA por ESADE. Máster en Auditoría y Control de Gestión por la UdL. Máster en Gestión Ambiental por la Universidad de Barcelona. Doctoranda en Economía de la Educación.
Convencida de la importancia de promover la iniciativa emprendedora… porque el futuro lo construimos hoy.