En su segunda acepción del término socializar, el Diccionario de la Real Academia Española de la Lengua nos dice que se trata de “promover las condiciones sociales que, independientemente de las relaciones con el Estado, favorezcan en los seres humanos el desarrollo integral de su persona”. No descubro nada si afirmo que la socialización debería convertirse en uno de los ejes centrales del trabajo en los centros educativos. Uno tiene la sensación que muy a menudo, las escuelas se convierten en ecosistemas demasiado específicos, alejados del mundo real y con normas y maneras de funcionar impropias de la vida cotidiana y del día a día.

5-Miradas-para-abrir-el-aula

En mi opinión, además del contacto con sus propios compañeros y con el cuerpo docente, la escuela debería convertirse en una especie de lanzadera que pusiera en relación al alumnado con su entorno y sociedad inmediatos. Para ello debemos realizar planteamientos didácticos alternativos, alejados del libro de texto y del pupitre clavado a tierra. No se trata de estar danzando todo el día por ahí (aunque tampoco suena nada mal), sino de generar nuevas dinámicas de aprendizaje que permitan la interrelación del alumnado con los recursos y las gentes de su entorno más allá de la excursión trimestral de turno. ¿Cómo? Aquí van algunas sencillas propuestas para socializar y abrir nuestras aulas.

Mira tu agenda. Tu lista de contactos puede convertirse en una fuente de recursos impresionante. Amigos, conocidos o excompañeros de trabajo pueden proporcionarte interesantes posibilidades de dinamización del currículum. Una conferencia sobre un viaje a un país en vías de desarrollo, la visita al lugar de trabajo de alguno de ellos o simplemente una charla sobre los aspectos más interesantes de su profesión pueden ser excelentes recursos para complementar los contenidos trabajados en el aula.

Mira en tu centro. Muchas veces lo que más nos cuesta es aprovechar los recursos de nuestro propio centro. Salvo “excepcionales excepciones”, a nuestro lado trabajan excelentes profesionales con experiencias y trayectorias riquísimas que seguro que pueden aportar valor añadido a nuestro trabajo en el aula. El desarrollo de propuestas didácticas transversales puede ser una excelente manera de poner en valor todos esos recursos. No obstante, mediante colaboraciones puntuales con otros compañeros también podemos generar situaciones de aprendizaje mucho más ricas en matices y próximas a la realidad del alumnado

Mira en tu barrio. El ayuntamiento o la sede del distrito, el centro de atención primaria, la biblioteca, la piscina, el club de fútbol de la zona, el gimnasio, la ONG de ayuda internacional, la fábrica de vidrio del pueblo de al lado, la cooperativa agrícola, el yacimiento prehistórico o el museo de inmigración son excelentes recursos para “pisar realidad” y para  poner en contacto al alumnado con su entorno inmediato. Salir del aula de vez en cuando no está nada mal, incluso apetece, ¿no?

Mira en la red. La red es una fuente inagotable de recursos y de propuestas didácticas basadas en la colaboración y en la voluntad de compartir. Excelentes profesionales muestran su trabajo en las redes sociales o en sus propios blogs, facilitando la interrelación con otros docentes y generando interesantes posibilidades de colaboración a nivel personal e incluso con el alumnado a nivel intercentros. Hoy en día, el mundo 2.0 se trata de una fuente recursos imprescindible que puede favorecer enormemente la socialización de nuestra práctica docente.

Y, por último, mira en las instituciones. Criticar a la administración educativa de turno es fácil, a la par que necesario. Imprescindible, añadiría. Demasiadas decisiones y políticas improvisadas y carentes de consenso nos llevan a menudo a la desesperación. No obstante, de vez en cuando, surgen interesantes proyectos dirigidos a facilitar la cooperación entre profesionales y entre centros educativos, cooperación que puede traducirse en la entrada de aire fresco a nuestro trabajo en el aula o a las políticas metodológicas de un centro en concreto. La última convocatoria de ayudas al establecimiento de proyectos de mejora del aprendizaje (PROMECE) es un claro ejemplo de ello. Estemos atentos, pues, a estos recursos que nos brinden las distintas administraciones educativas.

En definitiva, son solo algunas miradas para abrir el aula y tratar de socializar nuestra práctica docente. Seguro que tú tienes muchas más, ¿las compartes aquí?

  • Josep Maria Turuguet Salgado

    Me encanta todo lo que “aleje del libro de texto”. Y juraría que a los jóvenes también.

    • Ramón Paraíso

      ¡A mí también, Josep Maria! Un abrazo

  • Jose Blas

    Me gusta la metáfora de «desclavar el pupitre de la tierra».Cualquier acción que nos lleve a unir aula y realidad, dará significado a los aprendizajes. Los aprendizajes que sólo se dan y sirven para el aula, son aprendizajes nulos. Gracias Ramón por tu artículo.

    • Ramón Paraíso

      Vincular aprendizaje con la realidad del alumnado. Coincido contigo en que ahí está la clave (o al menos una de ellas). Gracias y un saludo, Jose!

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