Decía Marcel Duchamp que contra toda opinión, no eran los pintores sino los espectadores quienes hacían los cuadros. Paralelamente a esto podríamos decir que los estereotipos son el cuadro y que el resto de la sociedad los espectadores que se encargan de crearlo, aunque de una manera algo difusa.

Los estereotipos son un conjunto de ideas simples y poco detalladas que nos sirven para atribuir ciertas características a un grupo de personas, ya sean positivas (las niñas son obedientes), neutras (todas las alemanas son rubias) o negativas (a los gitanos no les gusta trabajar).

Viñeta-Frato

Imagen: Francesco Tonucci

Existen tantos estereotipos como agrupaciones o colectivos, los hay de tipo sexual, racial, profesional, etc. Pero lo que debemos tener en cuenta es que funcionan como mecanismos que nos facilitan la comunicación y que nos permiten categorizar la realidad, ya que nos proporcionan mucha información en muy poco tiempo. Si bien es verdad que también ofrecen otras contraprestaciones, derivadas precisamente de la generalización que pretenden hacer de los grupos sociales, al intentar emplear argumentos simples a temas que son mucho más complejos.

Se crean a través de la experiencia previa del grupo o sujeto y se reafirman mediante sucesos que confirmen las expectativas del mismo, que además suelen ser mejor recordadas. Esto mismo, nos hace deducir que las diferencias entre unos grupos y otros tienen un motivo real y no sólo se deben a percepciones sesgadas o influenciadas por el ambiente. De la misma manera, ya sea por de una manera justificada o no, lo cierto es que son fáciles de aprender ya que poseen un gran poder de transmisión a través de medios de todo tipo (desde una conversación con nuestra mejor amiga, a una serie de televisión, una imagen publicitaria, un profesor en el aula, etc). Todo esto, sumado a la variabilidad de contextos donde se producen, los hace bastante difíciles de erradicar.

Así, una de las principales desventajas en la formación y adquisición de estereotipos (negativos), es que en muchas ocasiones van ligados a sentimientos de repulsión, rechazo o incluso actos discriminatorios. Por ello, y desde un punto de vista más práctico, se han venido llevando a cabo proyectos sociales con una estrategia de intervención muy clara que se caracteriza por ofrecer vías de diálogo para acercar y comprender la visión de cada uno de los grupos afectados, así como cuestionar las ideas estereotipadas respecto a los mismos. Proyectos como el de “Stop rumores”, centrado en estereotipos de personas inmigrantes, son uno de ellos ya que a través un trabajo en red nos da algunas claves acerca de cómo propiciar una comunicación efectiva:

  • Encontrar el momento adecuado
  • Mostrar respeto
  • Valorar a la otra persona
  • Escuchar activamente
  • Tener una actitud calmada
  • Captar la atención del interlocutor

A partir de estas claves podemos comprender que una de las soluciones a este mal uso de las categorizaciones está en aprender a comportarnos de una manera más cívica y responsable. La competencia social y ciudadana nos ofrece una nueva forma de ser, y por tanto, también de pensar alejada de las estandarizaciones y generalizaciones sociales, y nos propone un reconocimiento y aceptación de las diferencias dentro de un modelo de sociedad plural y diversa.  Pues nos ayuda, en definitiva,  a comprender la realidad social, y lo que es mejor, a mejorarla a través de valores cívicos como son la tolerancia, la empatía o el respeto.


Referencias:

Plous, S. (2003).  The psychology of prejudice, stereotyping, and discrimination: An overview. En  Plous (Ed.), Understanding Prejudice and Discrimination (pp. 3-48). New York: McGraw-Hill.

Del Olmo, M.  (2005). Prejuicios y estereotipos: un replanteamiento de su uso y utilidad como mecanismos sociales. XX!. Revista Educación. 7, 13-23.

Federación Andalucía Acoge (2014) Stop Rumores.