Una de las entrevistas más interesantes sobre la práctica docente, en el ámbito de secundaria y de adquisición de segundas lenguas, es la realizada por ProfeDeELE a Santiago Moll. En ella se reflexiona sobre diferentes aspectos relativos a la profesión del docente y del aprendizaje del siglo 21.

Una de las dicotomías más interesantes que en ella se plantea es la del equilibrio entre Inteligencia Intelectual e Inteligencia Emocional: “Hay que encontrar un equilibrio entre la Inteligencia Intelectual (en referencia a los que enseñamos) y la Inteligencia Emocional (en referencia a cómo gestionamos nuestros contenidos a través de las emociones del alumno)”.

Asimismo, se previene sobre las expectativas que el profesor debe trazarse sobre el conjunto del alumnado: Con frecuencia, “nos obsesionamos con que nuestros alumnos sean listos. No hay que buscar que nuestros alumnos sean listos, sino que siendo felices tengan una predisposición para el aprendizaje”.

Sin más, os dejo con el sabio parlamento de Santiago Moll Vaquer:

¿Estáis de acuerdo con las siguientes afirmaciones de Santiago?

  • La escuela debe buscar premiar el error, premiando no solo las respuestas (correctas), sino también, las intervenciones.
  • Hay que premiar la valentía que tiene un alumno de levantar la mano y poder equivocarse.
  • El aprendizaje de una lengua es una maratón.
  • María Espina

    En general estoy de acuerdo con el planteamiento que haces respecto a la función que los docentes debemos tener en el aula. Tengo mis dudas respecto a las premios en cualquier sentido para los aciertos o los errores, quizá cierto tipo de estímulo podría, a mi juicio, dar mejores resultados. En este sentido, atender sus participaciones sin importar si es error o acierto pienso que ayudaría a incrementar la participación, porque pienso que crear un vínculo de cualquier tipo lleva a condicionar a l@s alumn@s. El peligro que se corre es que dependan de los premios y los castigos para hacer, cuando habría que propiciarse la autonomía tan necesaria para lograr entrar en un proceso de mejoramiento continuo personal. Considero que podría llevar a equilibrar eso que dicen está en polémica: la inteligencia emocional y la intelectual. Aquí podría agregar que el desequilibrio entre estas dos inteligencias es porque tendemos a impulsar una (la intelectual) en detrimento de las otra (la emocional).
    Gracias por compartir.