1.1.5. El método sociológico: construir el hecho social a investigar

Ejercer e investigar en sociología supone construir, dimensionar y constatar un hecho social o fenómeno. El objeto de estudio no viene dado sino que hay que construirlo. La construcción del objeto de estudio consiste en recortar un sector de la realidad y analizarlo siguiendo métodos de investigación propios de las ciencias sociales. De este modo, gracias al método sociológico, los sociólogos pueden superar la contradicción que supone formar parte de la sociedad que investigan.

Como integrante de la sociedad, la inscripción social del sociólogo también lo puede influir y condicionar reproduciendo una mirada etnocéntrica sobre el objeto o tema investigado.

El etnocentrismo del investigador/a es la tendencia inconsciente a juzgar cualquier individuo o grupo en función de los valores, reglas y comportamientos del grupo al que pertenece el investigador/a. En sociología no se puede proyectar sobre el tema objeto de estudio nuestros prejuicios individuales siendo necesaria la llamada “alternación” o predisposición a ponerse en el lugar del otro, relativizando así la inclinación etnocéntrica. Al no dar nada por supuesto, podemos activar la imaginación sociológica y hacernos cuestionar las apariencias. De ese modo se empieza a construir un hecho social como objeto de investigación. Por ejemplo, existe el supuesto que afirma que la escuela mixta no es sexista ni discrimina la feminidad. Sin embargo, la investigación sociológica rebate esa apariencia. Para construir el hecho social debemos ir a contracorriente, contra evidencias y lugares comunes y también a contra corriente de las versiones e interpretaciones oficiales.

Por esta razón, la sociología resulta una disciplina incómoda para el poder o para aquellos sectores sociales no interesados en que se desvelen determinadas realidades.

La crítica sociológica del poder político, puede resultar insolente y poco agradable para quien lo detenta. La evaluación de muchas instituciones o actividades actuales (televisión, prensa, sistemas educativos, poder de las multinacionales…) es más efectiva cuanto más se apoya en la argumentación sociológica. Tal evaluación puede resultar muy incómoda para quienes se benefician de las actividades que el sociólogo somete a escrutinio.

En todo caso, la sociología no monopoliza ni mucho menos la crítica de nuestro universo social, que es también ejercida por filósofos, economistas, políticas o por cualquier ciudadano consciente. No obstante, y precisamente a causa de la expansión de la sociología en el mundo moderno, esa crítica es ya inconcebible sin la ayuda de la inteligencia sociológica de los asuntos sociales.

La sociología siempre interrelaciona fenómenos que pertenecen a varios niveles de la vida social. Intenta establecer las conexiones pertinentes entre los fenómenos económicos y la desigualdad, los políticos y el poder, los fenómenos culturales y los valores e ideologías, explicando las interrelaciones entre todos ellos. En todos estos casos el sociólogo hace uso de un enfoque interrelacional que puede llamarse perspectiva sociológica: analiza la interdependencia entre los hechos sociales, de cómo cada uno depende de los otros en la estructura social. Más en concreto, analiza la interrelación entre los ejes estructurales y “macro” que estructuran todo sistema social, demostrando cómo se comporta o cambia cada eje estructural y cómo están mutuamente interrelacionados y determinados o bien, demostrando cómo los cambios macro-estructurales acaban afectando a la dimensión micro y, por tanto, directamente a nuestras vidas.

Cuando toma como unidad de análisis grandes poblaciones se recurre a métodos cuantitativos basados en encuesta a fin de medir estadísticamente un determinado hecho o fenómeno social. La explotación de los datos estadísticos permitirá poner a prueba las hipótesis inicialmente planteadas a fin de refutarlas o confirmarlas. A través de las encuestas los sujetos sociales declaran lo que opinan y lo que dicen que piensan y hacen. Pero no necesariamente han de contestar en las encuestas sobre lo que realmente piensan y hacen. Para aprehender lo que realmente piensan y hacen los sujetos sociales se recurre a la metodología cualitativa basada en entrevistas, grupos de discusión, etnografía o relatos de vida. Estas técnicas de investigación se basan en la subjetividad y en la interpretación, decodificando los discursos de los sujetos y aproximándose de forma más realista a sus experiencias y a lo que realmente piensan y hacen. Cada vez es más común en sociología combinar ambos enfoques metodológicos a fin de completar un trabajo de campo desde las dos dimensiones de la realidad.

En sociología existen dos maneras de entender y analizar la vinculación de las personas (sujetos) con la sociedad (estructura social):

a) Una holística o estructural, que abarca el nivel macro-sociológico o aquél en que la persona se pone en relación directa con la estructura social y el conjunto de pautas sociales suficientemente estables que actúan sobre la actuación de los individuos. Se manifiesta cuando hablamos de clases sociales o de grandes colectivos o grupos secundarios y en situaciones tales como el sentimiento de nacionalidad, o la estructura y posición de clase.

b) Otra interaccionista que se centra en el nivel micro-sociológico de las relaciones o interacciones sociales directas entre personas en diferentes situaciones y escenarios sociales. Sus manifestaciones se hacen explícitas a nivel de las relaciones cotidianas y concretas entre los agentes de la realidad social, dentro de los grupos primarios o instituciones sociales. Ciertos procesos institucionales de la escuela como las entrevistas de orientación o las reuniones entre maestros y padres han sido objeto de investigación desde una perspectiva interaccionista.