Tu futuro depende de muchas cosas,

pero especialmente de ti

Frank Tyger

Hace un par de semanas, a raíz de un punto de inflexión, empecé a escribir más temas de reflexión, ese mismo tiempo que he necesitado para poder volver a escribir. Confieso que siempre me ha gustado “ir por delante”, es decir, tener varios artículos escritos, por lo que pueda ocurrir; por qué, a veces, la vida nos trae imprevistos, imprevistos que hemos de saber gestionar, gestionar esos cambios en este mundo tan cambiante: conocer nuestro poder en la reflexión, conocer nuestro poder a partir de la experiencia; de allí que empecé –de nuevo– a crear, a ser curioso, ya somos muchas veces curiosos por naturaleza, las ganas de aprender y seguir aprendiendo, para ayudar a los demás con el mismo aprendizaje que vamos haciendo, sobre todo para las personas que nos movemos en las redes sociales, el hecho de compartir conocimiento nos hace crecer a todos juntos.

LÍMITES 

¿Nuestras necesidades nos limitan nuestra curiosidad? Ciertamente…

«La curiosidad mató al gato»

Pero, muchas veces, si no tenemos curiosidad, para querer aprender no podremos avanzar y cumplir nuestra finalidad de ‘querer prosperar’. La calidad de nuestra curiosidad es importante también: ¿Cómo es nuestra fuente de curiosidad? y ¿dónde nos centramos? Podemos hacer una gran diferencia en la profundidad dentro de nuestro propio pensamiento, de nuestro aprendizaje, de nuestro entrenamiento, de nuestra experiencia y los resultados resultantes que obtenemos al final.

Podríamos preguntar: «¿Accedemos a nuestra curiosidad a través de la cabeza o de nuestro corazón?», pero, francamente, creemos que la pregunta anticuada. De modo que creatividad es una palabra que los adultos, ya sea en el amor o por huir de algo, por reclamación de nosotros mismos o negación de la existencia misma, terminamos de estar –muchas veces– atascados o decimos que ‘la hemos perdido’.

La curiosidad viene muy ligada a la creatividad, al querer que de salir de la zona de confort, sea desde un punto u otro, el querer explorar nuevos pensamientos e ideas.

NECESIDADES

Como marco ligeramente diferente para esta discusión, consideramos que podemos tener como fuente de nuestra curiosidad el hecho de tener una necesidad. Esto puede incluir la necesidad de obtener suficiente información para que podamos pasar a la respuesta o resolución. O una necesidad de ser el que sabe, haciendo una pregunta que confirma nuestro pensamiento.

Puede que nuestra fuente de nuestra curiosidad empiece desde una necesidad de sentirnos o querer sentirnos seguros, y esto nos provoque, que queramos o tengamos a desplazarnos hacía una posición, para así querer evitar las preguntas difíciles que nos se nos puedan crear, es decir, en pocas palabras no salir de nuestra zona de confort.

Mientras que nuestra comodidad, muchas veces, es más importante que el querer descubrir algo, pero sin la curiosidad no podremos tener la invitación para que podamos crear algoPor lo tanto, la curiosidad la podemos obtener a partir de la creación de una necesidad.

Para comprobar esto por nosotros mismos, podríamos acordarnos de las 6 preguntas para actualizarnos; así nos servirá para conocer nuestro nivel de comodidad de alguna manera, si tenemos o no curiosidad por las cosas:

1

¿Es el miedo el secuestro de nuestra toma de decisiones?

2

¿Cuándo vamos a tomarnos en serio?

3

¿Quiénes somos, con quien nos rodeamos?

4

¿Cómo hemos llegado a dónde estamos ahora mismo?

5

¿Crees que nosotros estamos haciendo o tomando decisiones de forma activa o bastantemente estamos en modo de estar bien, sin hacer nada?

6

¿Qué hemos hecho para seguir adelante?

La curiosidad la podemos encontrar de forma más potente y nos puede capacitar en el entrenamiento, si se origina a través de otra persona y se trabaja de forma conjunta, nos puede deleitar por el descubrimiento integrado con una conexión profunda en sintonía con los demás, que hemos partido de la misma curiosidad.

En la apertura, hemos mencionado la fuente y el enfoque de nuestra curiosidad. Observemos cómo el enfoque de los flujos de nuestra curiosidad los basamos muy orgánicamente de ¿cómo somos? ¿Qué fuente tenemos? Y ¿qué fuente de forma interna tenemos? Si entrenamos a partir de la conexión momento, estaremos, más cerca, probablemente, a que lleguemos a centrarnos en nuestra curiosidad sobre lo que vamos intentar crear, para mejorar, a la hora de hacer frente, de cómo gestionar nuestros propios niveles de confort.

Miremos desde dentro, una nueva forma para saber y conocer sobre cómo podemos observar para nuestra propia curiosidad.

«El misterio de la existencia humana no solo radica en mantenerse con vida, sino en encontrar una razón para vivir».

Fyodor Dostoyevsky