Analizando algunos aspectos básicos del estudio PISA 2012, podemos resaltar varias claves objetivas y que nos deben llevar a un análisis riguroso y realista de nuestra realidad educativa:

  • El rendimiento educativo de España en matemáticas, lectura y ciencias permanece justo por debajo de la media de la OCDE a pesar de haber incrementado en un 35% el gasto educativo desde 2003.
  • Por el contrario, la equidad en los resultados ha empeorado en ese mismo periodo. (2003-2012)
  • Una mayor autonomía tiene que ir acompañada de mecanismos eficaces de evaluación y colaboración entre profesores, centros y agentes externos.
  • Existen alrededor de 55 puntos de diferencia entre las comunidades españolas con un mayor y menor rendimiento educativo, el equivalente a casi un año y medio de escolarización. La desigualdad educativa entre españoles se acrecienta.
  • Nuestro rendimiento medio está por debajo de la media y no mejora.
  • El porcentaje de alumnos excelentes es inferior al promedio y el porcentaje de alumnos rezagados es similar al valor medio de la OCDE.
  • La tasa de alumnos desfavorecidos que obtuvo un buen rendimiento disminuyó.
  • España gasta casi 60.000 € por alumno entre los 6 y 15 años, un tercio más que en 2003.
  • Menos del 7% de los alumnos españoles asiste a centros cuyos directores consideran que tienen escasez de profesores (en comparación con el 21% de alumnos en el conjunto de países de la OCDE)
  • El tiempo dedicado a las clases de matemáticas se ha incrementado en más de 30 minutos por semana entre 2003 y 2012.
  • El salario de los profesores, en relación con los salarios de otras profesiones, está por encima de la media española.
  • La ratio profesor-grupo se encuentra al nivel de la OCDE. La ratio profesor-alumno es más baja en España.
  • La calidad de las infraestructuras en nuestro país es mayor y mejor que la media de la OCDE.
  • La repetición de curso continúa siendo muy común y costosa.
  • Más autonomía pedagógica en los centros educativos, unida a mecanismos eficaces de evaluación, colaboración y valoración de la calidad docente, están asociados con mejores resultados. Las evaluaciones de los profesores deben tener efectos.
  • Las diferencias de rendimiento entre los alumnos que asisten al mismo centro educativo son significativas, principalmente entre los alumnos más y los menos favorecidos. Estas diferencias han aumentado de 18  a 27 puntos entre 2003 y 2012.
  • El 14,5% del alumnado ha faltado un día entero o más a clase en las últimas dos semanas. Un 35,3% de alumnos en España declara que  llega tarde a clase.

Pues bien, a la luz de las evidencias seguimos enfrascados en debates estériles en torno a las leyes educativas y sus efectos, en vez de asumir cada cual sus responsabilidades en el grado que le correspondan, evitando una especulación educativa alejada de todo rigor. A la administración no se la puede culpar ni de la inversión, ni de la ratio, ni de los recursos e infraestructuras, pues cada vez los indicadores han ido superándose; otros serán los factores en el saldo deudor de las políticas educativas. Dejemos de despejar balones fuera. Si los alumnos son impuntuales o absentistas los responsables directos son sus padres. Si a pesar de aumentar los recursos y disminuir las ratios, los alumnos siguen sin saber aplicar los “conocimientos”, cabe deducir que alguna responsabilidad tendrán los docentes. Si las evaluaciones externas no son lo suficientemente eficaces, la inspección educativa debería reflexionar sobre su trabajo. Si la varianza interna en un mismo centro se revela como una de las  causas principales de la diferencia de rendimiento en el alumnado, es posible advertir que la dirección no ejerce un liderazgo pedagógico mínimamente eficiente. Si las diferencias entre centros en nuestro país es poca, pero las que se dan entre alumnos de un mismo centro son preocupantes, ¿de qué equidad estamos hablamos? Ante esto sobran excusas centradas en factores exógenos e ideológicos. Nadie parece sentirse aludido ni sonrojado con un fracaso educativo tan alarmante como el español. La resaca del informe PISA se parece mucho a una noche electoral en la que todos los partidos políticos manifiestan haber ganado las elecciones.