Necesitamos un motivo,

necesitamos una razón

La fuerza que tiene la motivación es enorme. No sabemos lo fuertes que somos hasta que encontramos una razón para serlo.

Y es que, en ocasiones, la vida es realmente complicada y difícil. Todos tenemos épocas en las que parece que todo se tuerce, en las que parece que no voy a ser capaz de superar los problemas que empiezan a multiplicarse de forma asombrosa, y es que, cuando algo va mal, es muy probable que venga un nuevo problema detrás…

No sé por qué, los problemas tienen la mala costumbre de concentrarse en ciertas etapas de la vida… y hay que ir con cuidado. Lo más fácil en esos momentos es rendirse… abandonar, decidir que no puedes y que lo envías todo a… Esa es la salida fácil.

Es una salida, pero no es una solución. La solución pasa por afrontar los problemas, apretar los dientes, tragar bilis y hacer aquello que te puede sacar del punto en que te encuentras. Sabiendo que nada será inmediato, ni probablemente será fácil.

SALIDA  SOLUCIÓN

Optar por la primera salida o por la segunda solo depende de una cosa… de que tengas un motivo para hacerlo.

TENER UN PORQUÉ

La motivación intrínseca es imprescindible para que se produzca un cambio en tu vida. Sin un porqué, no hay cambio.

Necesitamos un motivo. En nuestra vida personal, y en nuestra vida profesional. No es casualidad que el libro del que quiero hablarte hoy, haya sido un best seller de The New York Times: «Primed to Perform. How to build the highest performing cultures through the science of total motivation» –«Preparados para triunfar. Cómo construir culturas de alto rendimiento a través de la motivación total»–, de Neel Dosh y Lindsay McGregor. Los autores consideran que la motivación es la clave de una Cultura de Alto Rendimiento, y nos lo muestran en el libro, a través de un recorrido en 4 bloques.

I

¿Qué es la Motivación Total?

Analizando científicamente la motivación, se han encontrado con seis factores que denominan el «Motive Spectrum» –’espectro de motivos’–:

Tres motivos positivos:

PLAY Placer por el juego. Disfrutar, pasarlo bien.

Propósito: trabajar por un proyecto que tenga sentido, y que ayude a mejorar la vida de las personas.

Potencial: aprender para mejorar día a día.

Estos tres factores son motivadores intrínsecos (Autonomía, Propósito, Aprendizaje), de los que hablé en otra ocasión en INED21, al escribir sobre qué es lo que te impulsa a ser la persona que quieres ser.

Y tres desmotivadores, básicamente externos:

Presión emocional: el miedo, las amenazas.

Presión económica: los resultados previstos.

Pasividad o inercia: hacer las cosas como siempre se han hecho.

Cuidado con los profesionales con bajo P+ (placer, propósito, potencial) y alto P- (presión emocional, económica y pasividad), difícilmente obtendrán buenos resultados en lo que pretenden alcanzar. Aquellas empresas que tienen culturas atractivas, casi mágicas son las empresas en las que su gente se siente especialmente motivada.

II

¿Cómo conduce la Motivación al Rendimiento?

Las organizaciones buscan aumentar su rendimiento y, para ello, necesitan motivar a sus personas. Partiendo de distintos estudios sobre motivación, los autores distinguen «rendimiento táctico» –lo bien que una persona ejecuta un plan– de «rendimiento adaptativo» –si una persona es capaz de diferir del plan inicial para adaptarse al entorno–. En un mundo VUCA, es evidente qué tipo de rendimiento se necesita. La tensión entre tácticos y adaptativos es notoria. Si en tu empresa te «obligan» a ser táctico y no adaptativo, tu empresa tiene un problema. Y son muchas las empresas que todavía no han entendido la necesidad del rendimiento adaptativo.

Los autores nos hablan de tres efectos muy interesantes:

Efecto Distracción

Por ejemplo, una presión por el resultado económico desmesurada distrae, porque se centra en el resultado (deseado) y no en el proceso adecuado para hacerlo de forma excelente.

Efecto Cancelación

Cuando la motivación se reduce tanto que la persona renuncia a adaptarse, y se limita a cumplir con lo básico, a no cometer errores para que no le echen. Son los intercambios entre cantidad y calidad, entre el individuo y el equipo, entre el corto y el largo plazo. Si se pierde la excelencia, el equipo y la perspectiva, la cancelación es segura.

Efecto Cobra

Que no se refiere a la «cobra» en la que estás pensando ahora. En el siglo XIX, durante la dominación británica de la India, se pagaba en Delhi a los agricultores por  «cobra muerta». Lo que buscaba un efecto beneficioso, logró uno perverso, porque los granjeros crearon «granjas de cobras» para cobrar. Es el efecto rebote: el remedio, peor que la enfermedad. Cuidado con los efectos de segundo orden, que están ocultos hasta que se descubren.

III

¿Por qué hay tan pocas grandes Culturas?

¿Por qué tan pocas empresas son capaces de llegar a desarrollar una gran cultura?

Básicamente, por nuestros sesgos, como el de la culpabilidad (Blame Bias). Cuando algo falla, no solemos echar la culpa a quien lo merece, sino a quien no es nuestro amigo. Demostrado científicamente por investigadores como Paul Piff (Universidad de California en Berkeley) que lo ha comprobado con el Monopoly, o Linda Beckman (UCLA) que lo comprobó con con los educadores.

IV

¿Cómo se cultiva una Cultura de Motivación Total?

Según los autores, cualquier Cultura, por muy desastrosa que sea, puede transformarse. Y para ello, necesita poder medir cómo está de cultura. Es evidente que una empresa en todo momento sabe si lo está haciendo bien o mal financieramente (los indicadores financieros están muy desarrollados y arraigados en todas las organizaciones), pero desconoce cómo lo está haciendo en términos culturales.

Por ello, los autores proponen un sistema para medirlo y poder mejorarlo. Mejorar los resultados pasa por tener un motivo.

El libro es realmente denso y la metodología que exponen merece su lectura. Las organizaciones necesitan de procesos de transformación cultural para ser organizaciones de alto rendimiento, y esos procesos de transformación deben impulsarse a través de la motivación adecuada.

Lo mismo sucede en nuestra vida. Conseguir superar nuevos retos y alcanzar los objetivos que te propones necesita de un porqué.

HACE FALTA EL MOTIVO

La valentía se tiene.

Sólo hace falta el motivo.

Yo, como todo el mundo, he atravesado alguna época difícil. Y pensé, en algún momento, en abandonar, en dejar de luchar cada día por conseguir cambios que parecía que se negaban a llegar. Como perseguir una zanahoria que nunca alcanzas. Pero alguien se preocupó por darme un motivo, por darme una razón para seguir en el empeño.

¿Crees que no eres fuerte? Encuentra el motivo y verás…

Cuando te sientes más débil, es probablemente cuando más emerge de ti la valentía. En nuestros peores momentos es cuando descubrimos que somos valientes…  

La valentía se tiene. Sólo hace falta una razón para que aflore.

Y mi razón, cuando más lo necesité, apareció… y tiene nombre propio.

Gracias, Anna. Tener una hermana COMO TÚ no tiene precio, lo que has hecho por mí solo puede hacerlo alguien con un corazón enorme… Recuerdo, muchas veces, algunas de esas conversaciones que teníamos por la noche, y tengo grabadas en la mente algunas de las frases que me dijiste, supiste convencerme de relativizar los problemas y de ver todo lo bueno y positivo que tenía ante mí. Gracias por darme una razón…

And the reason…

is you

I found a reason for me…

and the reason is… Y O U

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Investigadora y divulgadora en Educación e Iniciativa Emprendedora. Compagina la actividad docente en ESADE como colaboradora académica y tutora en asignaturas de Entrepreneurship con su trabajo de investigación de Doctorado sobre Educación e Iniciativa Emprendedora. Ello le permite investigar y adquirir conocimientos en estos ámbitos para colaborar con personas e instituciones a potenciar el espíritu emprendedor a través de cursos, conferencias, artículos y publicaciones Es licenciada en Administración y Dirección de Empresas y MBA por ESADE. Máster en Auditoría y Control de Gestión por la UdL. Máster en Gestión Ambiental por la Universidad de Barcelona. Doctoranda en Economía de la Educación. Convencida de la importancia de promover la iniciativa emprendedora… porque el futuro lo construimos hoy.