¿Cómo podemos cubrir las necesidades de aprendizaje

durante la adolescencia?

Dentro del enfoque educativo centrado en el estudiante, se aborda el aprendizaje desde la realidad del alumno. En este sentido, es necesario apoyar las necesidades básicas de aprendizaje de nuestros adolescentes para que estos puedan aprender (McCombs y Whisler 1997, 7).

Me gustaría que echaras un vistazo a los siguientes comportamientos y pienses si son comunes en aulas de secundaria:

Estudiantes que hablan por los codos.

Alumnos rebeldes que cuestionan la autoridad del docente.

Adolescentes que se sienten incapaces y desmotivados por aprender.

Estudiantes que molestan a otros para pasárselo bien.

Todos en mayor o menor medida hemos sido testigos de estos retos en el aula. Aunque es relevante tener sistemas para cuando los estudiantes rompen las reglas, la prevención de comportamientos negativos es incluso aún más importante. Tan efectivo como mantener una mínima disciplina, es crear un ambiente donde los estudiantes vean cubiertas sus necesidades sociales, emocionales y físicas.

¿Cuáles son estas necesidades? De acuerdo con Linda Crawford y Christopher Hagedorn estas podrían reducirse a 4 pilares básicos: relación, autonomía, competencia y diversión. La buena docencia va de la mano de la empatía. Cualquier docente en secundaria tiene la oportunidad de aprovechar estas necesidades en beneficio del aprendizaje:

1

Relación

Cuanto más inmerso en la adolescencia está un alumno, mayor será su necesidad de interactuar y crear relaciones con sus compañeros. Al mismo tiempo, esta necesidad puede generar soledad y exclusión en nuestros alumnos con pocas habilidades sociales.

2

Autonomía

Los estudiantes que buscan autonomía quieren tomar sus propias decisiones. Por esta razón, a veces pueden iniciar conflictos con el profesor u otros compañeros para aumentar su poder en el aula.

3

Competencia

Aquí entran en juego la autoestima y su visión de su rol en la escuela. Un estudiante que no tiene cubierta esta necesidad puede verse más inclinado a crearse una fama de conflictivo para camuflar sus debilidades académicas.

4

Diversión

Los adolescentes necesitan jugar, reír y moverse para ser felices; su cuerpo simplemente se lo pide.

Fuente de la imagen: Pixabay

Nuestra misión como educadores es alinear estas necesidades con nuestros objetivos de aprendizaje. ¿Cómo podemos hacer coincidir ambos? Incluyendo actividades que potencien estas necesidades en nuestras lecciones. Aquí comparto un ejemplo para cada una:

Relación

Crea momentos para que los estudiantes compartan sus ideas y su trabajo con un compañero o en grupo.

Autonomía

Ofrece oportunidades para que los estudiantes elijan cómo van a practicar un contenido (por ejemplo, en vez de que todo el mundo realice la misma actividad, ofrece una lista con diferentes opciones donde elegir).

Competencia

Enséñales a reflexionar para que así puedan aprender de sus acciones. Promociona la mentalidad de crecimiento y la cultura del esfuerzo: todos cometemos errores, pero si nos esforzamos todos podemos mejorar.

Diversión

Crea actividades que requieran levantarse y moverse por la clase (por ejemplo: usar un cuestionario para recabar diferentes respuestas de otros compañeros).

Si durante las lecciones estas necesidades no se cubren, nuestros estudiantes van a satisfacerlas con o sin nuestra ayuda. La desconexión del profesor a estas cuatro necesidades dificulta el aprendizaje y conlleva un aumento de los problemas de comportamiento.  (CASEL 2003, 7).

Desde el punto de vista de mi experiencia docente, puedo atestiguar una mejora significativa en mis lecciones al aplicar estos conceptos en el día a día de mi aula. Estos no solo funcionan como una brújula a la hora de planear nuestras clases.

También son una herramienta muy útil para reflexionar y hacer autocrítica cuando surgen más problemas de comportamiento de lo normal en una lección en concreto. Cuando tengo una clase así, suelo volver a la lista para ver en qué he fallado a la hora de cubrir las necesidades básicas de mis estudiantes y así poder aprender de mis errores para el futuro.


N. del A.:

Una versión anterior de este artículo puede encontrarse en: Jonatan Sánchez Martín (2017): «Cuando cubres mis necesidades, aprendo mejor», en Revoluciona La Clase.


Bibliografía:

CASEL (2003): Collaborative for academic, social, and emotional learning. Save and sound: an educational leader’s guide to evidence-based social and emotional learning (SEL) programs, Chicago.

Linda Crawford y Christopher Hagedorn (2009): Classroom discipline. Guiding adolescents to responsible independence, Minneapolis: The Origins Program, págs. 12-15.

McCombs, B. L., y Whisler, J. S. (1997): The learner-centered classroom and school. San Francisco: Jossey-Bass.

Compartir
POST ANTERIORREALIDAD VIRTUAL Y AUMENTADA PARA TU CLASE: NUEVOS RECURSOS
SIGUIENTE POSTEDUCACIÓN EN MODO AVIÓN
Graduado en historia y máster en enseñanza de Español. Durante el inicio de su carrera docente, fue profesor de español en varias escuelas de secundaria de Estados Unidos. Entre ellas Duke School, una escuela pionera en implementar el aprendizaje basado en proyectos. Durante esta etapa, entró en contacto con la empresa de formación de profesores The Origins Program. Las experiencias formativas con esta institución fueron un gran revulsivo en su vocación y su visión de la enseñanza. En la actualidad, Jonatan prepara su transición al sistema educativo en España; al mismo tiempo que publica artículos sobre gestión del aula, disciplina positiva y comunicación con adolescentes en su blog revolucionalaclase.com.