Con frecuencia recibo mails de los padres pidiendo ayuda o consejo, a los que no siempre puedo atender ya que mi trabajo, lamentablemente, no suele permitírmelo.

Tomo pie para escribir este post de una frase de un correo de hace unas fechas que, aproximadamente, decía: “a mi hijo le han realizado una evaluación en la que se evidencia una capacidad intelectual global de 145, pero con resultados claramente inferiores en las subescalas que implican atención. Dada la corta edad del niño no realizan los diagnósticos de altas capacidades y déficit de atención, pero es la sospecha principal“.

Hace un tiempo escribí una entrada en mi blog que se titulaba: Mi hijo tiene alta capacidad, ¿se lo digo? Si no la has leído te aconsejo que lo hagas.

Se preguntaba el profesor James Borland en una entrada que puedes encontrar también en el blog (accede aquí): “¿cómo puede ser algo cierto si casi nadie que haya estudiado el asunto se lo cree?”, también decía: “mi preocupación reside menos en lo que piensa el americano medio sobre el CI, que en lo que piensan ciertos educadores que se aferran al mito: ‘superdotación es igual a alto CI’“. Y añadía: “es muy frustrante encontrarse las mismas creencias ignorantes una y otra vez y más ver el daño que producen”.

Javier-Touron-Blog-Magazine-INED21

A estas alturas entiendo yo que todo el mundo -me refiero a los profesores, orientadores y demás personal cualificado para ejercer la profesión educativa- debería tener claros algunos aspectos esenciales. Apunto los siguientes:

  • La DOTACIÓN designa la posesión y uso de capacidades naturales destacadas, llamadas aptitudes, en al menos un área o dominio de capacidad, en un grado que sitúa al individuo dentro del 10% superior de sus pares de edad.
  • El TALENTO designa el dominio destacado de capacidades sistemáticamente desarrolladas, llamadas competencias (conocimientos y destrezas), en al menos un campo de la actividad humana, en un grado que sitúa al individuo dentro del 10% superior de sus pares de edad que están o han estado activos en ese campo (Gagné, 2009, ver desarrollo completo aquí).
  • No existe un algo “físico” llamado “superdotación”. Es decir, la superdotación no existe como tal, es un constructo social y, desde luego, no es igual a tener un CI alto. Decía mi amigo y colega Steven Pfeiffer, refiriéndose a los mitos que planean en este campo, que: “(…) una de estas creencias se refiere al mito de que los términos “dotado” (“superdotado”) y cociente intelectual alto son sinónimos. Esta creencia de que las personas con alto cociente intelectual son dotados (“superdotados”), de que un alto cociente intelectual define la superdotación, ha invadido el campo del talento y la cultura occidental desde hace más de 100 años. Es una creencia que existe no sólo en las escuelas sino también en el dominio público y los medios de comunicación populares. Esta convicción, en mi opinión y en la opinión de un número creciente de otras autoridades en el campo de las altas capacidades, ha dado lugar a muchas prácticas educativas poco sensatas en las escuelas. Una de esas prácticas tontas está en establecer un cociente intelectual rígido e inflexible, como 120 ó 125 ó 130, por ejemplo, como el umbral absoluto que debe obtener un estudiante en un test de inteligencia para ser considerado “superdotado”. Puedes leer más sobre este particular aquí y aquí.
  • Es esencial entender lo anterior con profundidad, de lo contrario no daremos respuestas adecuadas a los escolares cuando las necesitan y en los ámbitos que las necesitan. ¿Qué quiere decir “a mi hijo le han realizado una evaluación en la que se evidencia una capacidad intelectual global de 145, pero con resultados claramente inferiores en las subescalas que implican atención. Dada la corta edad del niño no realizan los diagnósticos de altas capacidades y déficit de atención, pero es la sospecha principal“? ¿Se han parado a pensar quienes hayan hecho este diagnóstico que un CI de 145 probablemente refleje un cierto efecto de techo del test empleado y que quizá la capacidad de nuestro protagonista sea incluso mayor? ¿Saben lo que es el “out of level testing“? ¿Se han planteado que si la desatención sea quizá, solo quizá, un punto débil a tratar, su elevado CI requerirá una respuesta educativa ya, aquí y ahora? ¿Han considerado que una atención educativa con adecuado nivel de reto hace, en muchas ocasiones, desvanecerse la inatención provocada por una enseñanza desadaptada al niño?
  • No quiero alargarme otra vez, pero antes de terminar debo señalar, al menos dos cosas más. Una, fuera etiquetas y fuera la ridícula obsesión de pretender que “unos son” y otros “no son”, y los que son lo son si tienen “de todo” y “muy alto”. Esto no lo acepta ningún estudioso en este campo. Da igual si tu hijo es precoz (si tiene alta capacidad lo será, de hecho) o si su talento es simple, complejo o pluscuamperfecto. Todo esto son etiquetas que no van a a ninguna parte y que la investigación no soporta. Lo relevante es que entiendas que tu hijo, o alumno, tiene unas capacidades y unos talentos desarrollados en el grado que fuere y necesita una respuesta educativa hoy y ahora. No, lo siento, esto de la alta capacidad (de la “superdotación”) no es como la diabetes, que se tiene o no. La capacidad es una cuestión de grado, como la altura o el peso. Y cada capacidad, altura o peso, exige una respuesta personalizada, ahora, no cuando alguien decida enrolar al niño en un censo de no se sabe qué.
  • Segunda cuestión y termino. Como precisamente media una enorme distancia entre el potencial y el rendimiento, es preciso que la respuesta educativa esté adaptada a las muchas o pocas capacidades destacadas que cada escolar tenga. Hay una regla de oro que se usa mucho en el campo de la investigación en educación para la excelencia: ¡10.000 horas! Sí, esto es lo que se estima que una persona necesita para llegar a un cierto grado de excelencia, de pericia, en un campo dado. Si con esto no se entiende que una cosa es tener capacidad y otra actualizarla en talento y que ello requiere atención adaptada a las necesidades y fortalezas de cada escolar en cada momento de su desarrollo, ya no sé como explicarlo. Lo que sí sé es que, hasta que no se entienda y se tomen las medidas oportunas, el talento se nos seguirá escapando por las rendijas del sistema educativo.

 ¡Atroz, verdaderamente, atroz!

Compartir
POST ANTERIORTRABAJAR CON TECNOLOGÍA
SIGUIENTE POSTBARBARIE Y EDUCACIÓN
Vicerrector de Innovación y Desarrollo Educativo en la Universidad Internacional de La Rioja-UNIR desde septiembre de 2015, soy Catedrático de Métodos de Investigación y Diagnóstico en Educación y Doctor en Ciencias de la Educación y Ciencias Biológicas. Past-President del European Council for High Ability (2000-2004) y miembro del National Advisory Board del Center for Talented Youth (CTY) de la Universidad Johns Hopkins (2003-2011). Fundé y dirigí el centro para la atención educativa de alumnos de alta capacidad CTY España, International Charter Member del CTY de la Universidad Johns Hopkins (2001-2011). He sido profesor de la Universidad de Navarra durante 36 años (1979-2015). Mi carrera investigadora en el desarrollo del talento académico en jóvenes de alta capacidad me ha llevado a ser Consultant Editor de algunas de las revistas extranjeras más prestigiosas de este ámbito entre las que destacan: High Ability Studies, Education Today, Talent Development and Excellence, Sobredotaçao, Gifted and Talented International, Abilities and giftedness; así como de algunas de las españolas más reconocidas como la Revista Española de Pedagogía, Estudios sobre Educación, RELIEVE, Bordón, Educación XXI o Revista de Educación. Soy miembro de Sociedades Científicas como: International Association for Talent Development and Excellence European Council for High Ability World Council for Gifted and Talented Children National Association for Gifted Children (EE.UU) Sociedad Española de Pedagogía He publicado más de 150 trabajos de investigación en revistas españolas y extranjeras y soy autor y coautor de 30 libros y capítulos de libros, varios de ellos dedicados a la alta capacidad y el desarrollo del talento, así como a la evaluación de Sistemas Educativos.