Sé que metafísica educativa es un título que echará para atrás a la mayoría, especialmente a los agobiados por su día a día. Pero denle una oportunidad, tiene su importancia.

Las cuesrtiones del «ser» nos suenan muy tradicionales y de derechas. Cuando busco el término «metafísica educativa» en un buscador, me aparecen sobretodo artículos de universidades católicas. Ningún pero, sólo que parecería tema que no interesase a las izquierdas, o dicho de otro modo, a los sectores más arriesgados de la sociedad y metidos en innovación. Y me parece trágico. Como si los que quieren innovar pensaran que el «ser» de la humanidad fuera cosa sabida y tema sólo presupuestario.

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Me parece trágico porque mal iremos al futuro sin saber qué somos. Y a falta de esencia establecida, qué queremos ser. Y una de las deficiencias que veo en muchos pensadores (me acuerdo ahora de un libro sobre Ivan Illich) supuestamente de izquierdas un uso del «nosotros» bastante equívoco. Como si toda la humanidad, ahora mismo, fuera algo. Mi tesis es que la humanidad no existe en estos momentos, es sólo un concepto zoológico y antropológico de sentido común, pero le falta contenido social, político y filosófico y ahí es donde reside su falta de esencia. Hablando en plata: la humanidad aún no existe.

Habemos chinos y rusos, etíopes y colombianos; listos y tontos, pobres y ricos, sanos y enfermos, con derechos bien reconocidos o con derechos sólo teóricos, pero a estas alturas la humanidad sólo se nos supone y con demasiada generosidad. Y que exista depende en gran medida de la educación y la investigación metafísica que hagamos de ella.

Hace algún tiempo ideé para mi uso personal dos conceptos: «Humanidad de Origen» y «Humanidad de Destino». Son dos conceptos trascendentales que significan el momento en que situamos la inauguración de la Humanidad en el tiempo. Hasta ahora hemos ido tirando del primero.

metafisica educativa

Era fácil en la Antigüedad imaginar un momento fundacional, una creación que cada civilización databa según su experiencia y su peripecia. Y se decretaba que la Humanidad existía desde aquel momento. Pero el triunfo del darwinismo debió hacernos repensar esa metafísica teológica para convertirla en una nueva metafísica filosófica y creo que en eso hemos sido negligentes.

Y no nos lo hemos de reprochar más de lo necesario porque si antes «fundaba» un dios, ahora debemos fundar nosotros. Luego, la Humanidad de Destino está al final, cuando ya exista una Humanidad. Da igual si es en el infinito pero encontramos sentido buscándola. Mientras tanto somos animales muy especiales.

Y vuelvo a lo de antes: ¿Quién es nosotros? La ONU es lo más parecido a un «nosotros» que hemos fundado. ¿Es ese nosotros la UNESCO que trata de temas educativos? Me temo que no, porque tanto la ONU como la UNESCO no son más que agregados de antiguos precipitados civilizatorios.

Los imperios que han quedado de las luchas imperiales (antiguamente todas lo eran) y los despojos inasumidos por los esfuerzos imperiales. Esos despojos (los estados pequeños no absorbidos) podrían convertirse en pequeños «ciudadanos» colectivos de una federación mundial que fuera forma política de una auténtica Humanidad con propósito o con parámetros universales.

Pero eso será imposible mientras exista la actual desigualdad política entre gigantes y enanos.

metafisica educativa2 | Metafísica Educativa

Necesariamente los gigantes dictarán su ley y los gigantes están constituídos por élites muy ganadoras y muy asentadas que hacen sus negocios (es decir, conducen los proyectos humanos) con los productos de la tierra y con los «recursos humanos» que ésta les produce. Luego «su Humanidad» es «su proyecto» que ellos dicen pensado para todos pero sin todos y con ayuda de todos, para su gloria personal. O sea, el Despotismo Ilustrado perfecto.

Luego, la educación, en su metafísica, ha de proveer los medios de esos proyectos tecnológicos y empresariales que expresan «su visión del mundo». Un ejemplo: la Tierra se va a agotar (porque nuestra esencia es capitalista) y debemos encontrar planetas nuevos que ya terraformaremos mientras no encontramos nuevas tierras que explotar más lejos, que ya debe haberlas.

Es una metafísica de la educación competente para pocos proyectos humanos grandes y claros, pero siempre al borde del abismo. Mientras tanto, el que no quepa puede encontrar algún sitio pequeño para montar un bar o una panadería. Si no, y si puede, subirse al proyecto del jefe.

metafisica educativa5 | Metafísica Educativa

Debo aclarar y testimoniar mi tributo al antropólogo Eudald Carbonell, cuya lectura del libro «Encara no som humans» (Aún no somos humanos) me llevó a los conceptos de H. de Origen y H. de Destino. Y debo decir que no, la metafísica educativa actual, o su ausencia, que es lo que me parece que hay, no nos lleva a la socialización de todos los productos y los proyectos de la tierra.

Una metafísica educativa plenamente humana debería explorar las condiciones y posibilidades de una especie especial, que sólo pudo nacer en este planeta y cuyos individuos, si suponemos que vienen a él con derechos y possibilidades equivalentes, deben poder crear su proyecto o adherirse a aquél que les realice y les dé sensación de sentido.

Y a partir de estas premisas lanzo una tesis:

La función bàsica de la escuela (la que está en la base) es informar y formar a los niños en el compromiso con la Humanidad. Luego las competencias siempre son necesarias para cualquier cosa. Incluso para el crimen.


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