¿Qué les pasa a los jóvenes?

¿Qué les pasa a los jóvenes? Es momento de cambios, migramos a una sociedad participativa, más horizontal y plural que nunca, donde las habilidades que se trabajan desde el colegio incluyen ya la toma de decisiones, la capacidad de aprender de forma autónoma y las competencias comunicativas. En este contexto, la lectura sigue siendo la competencia clave, la base según todos los expertos, para garantizar el aprendizaje y facilitar la evolución de la sociedad y el desarrollo tecnológico; pero los datos siguen siendo estremecedores, a nivel mundial, el 20% de los alumnos de 11 años no tiene el nivel de comprensión lectora adecuado para afrontar los siguientes años escolares con garantías de éxito.

España

Y en España en concreto, aunque el 70% de los niños se considera lector frecuente hasta los 12 años, en un lapso de 4 años, perdemos al 30% y solamente 4 de cada 10 afirman leer de manera habitual a los 16 años, según datos de la Federación de Gremios de Editores de España, es una situación dramática que plantea un reto: conseguir que lean de forma habitual.

La motivación lectora (según la OCDE) se compone de tres variables: actitud hacia la lectura, diversidad de contenidos que se leen y tiempo dedicado a leer. Pero ¿cómo motivarlos cuando la lectura por placer choca de pleno con lo que los jóvenes piensan de la lectura? “Es aburrido”, “tiene demasiadas páginas”, “es obligatorio”, “solo leo si ponen nota” o “prefiero hacer otras cosas”, dicen. ¿Qué podemos hacer para darle la vuelta a la situación? Ser valientes y escucharlos de forma activa, ponerlos en el centro y cambiar el foco real de lo que aprenden y cómo lo aprenden hacia ellos.

Sociedad digital

Por capilaridad con la sociedad digital, el aprendizaje incorpora cada vez más elementos participativos y colaborativos, que son la base de la metodología por proyectos. Esta nueva metodología pone al alumno en el centro de la decisión sobre lo que aprende y cómo lo aprende. Ya se ha incorporado en muchas asignaturas, pero todavía no en la lectura, que hasta la fecha es lineal y la misma para todos, lo que la convierte en una actividad pasiva diametralmente opuesta a estos nuevos métodos de aprendizaje.

Cambiar la manera de leer

Es el momento de cambiar la manera de leer, evolucionar de una lectura pasiva y lineal, centrada en el contenido, donde el lector/alumno es simplemente receptor, por una lectura participativa e interactiva, centrada en el lector y en la que este participa activamente; una experiencia de motivación profunda a través de una interacción real entre alumnos, profesores y contenido.

Tenemos que hacernos responsables de cambiar la obligación y el aburrimiento asociado a la lectura por diversión y ocio. Los niños se quejan a menudo de que los libros son largos, ¿por qué no ofrecerle formato fascículos, tiras o elementos de lectura en formatos más cortos. Además, no todos los niños tienen el mismo nivel de lectura, ¿por qué no adaptar la lectura a sus necesidades? Por otra parte, la tecnología no lo es todo, pero sí que puede ayudar mucho por su accesibilidad, su usabilidad (interactividad y conectividad) y por la posibilidad que ofrecen para medir resultados.

Fiction Express

Existen actualmente diferentes plataformas de lectura. Están las tradicionales plataformas de libros electrónicas, que ofrecen acceso a miles de libros. En otro nivel, un paso más allá, podemos encontrar otras plataformas que ofrecen itinerarios de aprendizaje personalizados y recursos adicionales que incluyen libros calificados, recomendaciones personalizadas y experiencia gamificada. Y al frente de todas ellas, está Fiction Express, la única que va un paso más allá y ha hecho del engagement (la motivación) la clave de su éxito, al crear una plataforma de lectura interactiva y co-creativa creada para mejorar la competencia lectora a través del poder de la participación y de la creación conjunta entre autores y lectores, fomentando el diálogo real entre ellos.

El sistema funciona, es un modelo único para el sector educativo. Los resultados hablan por sí solos. En los centros que usan la plataforma han registrado una mejoría global en competencias lingüísticas del 19,7%, en solo un año, del 2018 al 2019, y en detalle, por cada una de las dimensiones evaluadas han mejorado sus resultados en expresión escrita (55%) y oral (13,4%) y en capacidad lectora (9,8%). Un reto conseguido, sin duda.