Está claro que el uso de las tecnologías digitales en el ámbito educativo supuso toda una revolución. Internet rompió las barreras espacio temporales, con las ventajas que de ello se derivaron: flexibilidad, facilidad de acceso, economía en los materiales de estudio, más posibilidades de organización para el alumnado, más opciones entre las que elegir o entorno de trabajo más confortable, entre otros.

Así, de forma paralela a su desarrollo, nacieron academias y escuelas online que ponían al servicio del alumnado todas esas ventajas. Los centros e instituciones educativas que mejor supieron predecir su éxito se adaptaron rápidamente al cambio, y no solo consiguieron pervivir, sino que se erigen como referentes nacionales. Es el caso, entre otros, de Aulacem.

Aunque sigamos hablando de “nuevas tecnologías”, lo que denota una brecha generacional entre quienes han nacido y crecido con ellas y quienes no, ha pasado mucho tiempo desde la llegada de esa web 2.0 que promovió el desarrollo de las plataformas. La educación en la Red asume hoy nuevos retos.

La revolución de la educación

En el año 2008, Stephen Downes y George Siemens abrieron al público el que se consideró el primer MOOC, ofrecido en la Universidad de Manitoba, en Canadá. Se llamaba “Connectivism and connective knowledge CCK08” y a él se inscribieron 2300 estudiantes. El curso fue, por lo tanto, masivo, online y abierto, de ahí que hoy conozcamos el formato por el acrónimo en inglés que recoge tales características: MOOC.

Viendo el éxito, no tardaron en sumarse otras organizaciones educativas como la Universidad de Standoford, creciendo el interés por un formato que por entonces se veía como la panacea, una verdadera revolución. New York Times consideró a 2012 el “Año de los MOOC”, y tanto la Universidad de Standford como la Massachuetss Institute of Technology desarrollan dos plataformas clave: Coursera y edX.

Era fácil dejarse llevar por el optimismo con los datos de entonces, que hablaban de cientos de miles de alumnos inscritos en todo el mundo. Pero hubo un desencanto posterior que dio lugar a un punto de inflexión, y a la necesidad de reconfigurar los nuevos formatos.

El acento se pone no solo en llevar los contenidos y las evaluaciones a lo online, con las evidentes ventajas que de ello se derivan, sino en servirse de las tecnologías digitales para promover una verdadera transformación de la educación, aquella en la que alumnado se empodere, los roles profesorado-alumnado se difuminen y se produzca un enriquecimiento mutuo y entre pares.

Retos Educacion Digital | LOS RETOS DE LA EDUCACIÓN DIGITAL

Los nuevos formatos de cursos online

En el marco del Proyecto Europeo ECO (de “e-learning”, “communication” y “open-data”), se busca desarrollar un nuevo modelo comunicativo horizontal y bidireccional, partiendo de la realidad que dibujaron los MOOC. Fruto del estudio de varias instituciones educativas alrededor del mundo surgen nuevos conceptos, como el sMOOC y tMOOC. Lo explican en el artículo “De sMOOC a tMOOC, el aprendizaje hacia la transferencia profesonal: El proyecto europeo ECO” las doctoras Sara Osuna, Carmen Marta y Divina Frau.

Los sMOOC, de “Social Massive Open Online Course”), con cursos basados en los conceptos de social y sin rupturas. El primero promueve la interacción en el aprendizaje, y el segundo implica que los cursos sean accesibles de manera constante.

¿En qué se diferencia del modelo e-teachers tradicional? En que se introduce un mayor grado de interacción y participación social, son ubicuos y accesibles desde plataformas y soportes distintos que se integran en las experiencias del día a día. Es decir, aprovecha nuestra conexión permanente para el intercambio de información, de forma que se diluye la barrera entre el tiempo que dedico a aprender y el que dedico a hacer otras cosas.

Siguiendo a las mismas autoras, los tMOOC, de “Transfer Massive Open Online Course”, propone un modelo basado en el emprendimiento hace el ejercicio profesional, desde 10 dimensiones: tareas auténticas, transferencia del aprendizaje hacia la profesión, transformación pedagógica, TRIC (tecnologías, relación, información y comunicación), transmedialidad, temporalidad abierta, trasnacionalismo (porque caen las barreras espaciales y temporales), talento intercreativo, trabajo colaborativo y tolerancia. Le llaman la taxonomía de las 10 T.

Entre otras cosas, llama la atención que se hable ya de TRIC cuando tanto las instituciones educativas como los propios centros siguen aludiendo a las TIC. Se considera que este último concepto forma parte de un discurso obsoleto en el enfoque y planteamiento, pues configura un modelo pedagógico tecnicista.

La mera introducción de las pizarras digitales o los ordenadores por alumno/a no promueve un cambio de modelo, que es lo necesario. Si los/as tienen ciertas destrezas tecnológicas por su relación con las redes sociales, los softwares o los videojuegos, ¿por qué no aprovecharlas para construir espacios de afinidad, comunidades con otros/as usuarios/as donde se aproveche la interacción para aprender?

La Era Digital dio paso a una Era Postdigital, en la que nos encontramos, la educación afronta nuevos retos, algo a lo que sus principales agentes están acostumbrados. Veremos el éxito de los nuevos formatos y permaneceremos atentos a las innovaciones.