DIRECTORES Y DOCENTES

Hace unos días, en un foro debatiendo sobre la evaluación, percibía, aún con mayor nitidez que otras veces, la imperiosa necesidad de cambio en los modelos pedagógicos de los centros; en este caso, partiendo de la evaluación como excusa para fundamentar que otro tipo de Escuela más participativa, inclusiva y personalizada en los alumnos y alumnas es imprescindible para dar respuesta al alumnado que nos llega hoy a las aulas, un nuevo modelo de enseñanza que necesita –inexcusablemente– de líderes pedagógicos que asuman la dirección de estos centros. Algo a priori tan fácil y a la vez tan difícil y complejo que  se puede resumir en un pensamiento  de M.Fullan:

«Si los profesores se quedan detrás de las puertas de las salas de clases, la educación no va a mejorar. Hay que tener una cultura de colaboración entre directores y docentes».

GESTIONAR EL CAMBIO

Creo que ahí está el inicio del cambio: en la comunicación, el intercambio, en el trabajo a nivel horizontal de todos los que forman la comunidad educativa. Es necesario que el profesorado deje de pensar solo «en mi clase» y comiencen a hablar de «nuestros alumnos». Esta relación permitirá que se compartan responsabilidades, que se diseñen estrategias comunes de aprendizaje y que el liderazgo de los proyectos sea compartido.

¿Cómo gestionar el cambio desde los Equipos Directivos?

Una vez conocida la necesidad se hace inevitable plantear estrategias para modificar estructuras establecidas y consolidadas que impidan el desarrollo de nuevos estilos de enseñanza, buscando salidas enfocadas a una nueva cultura de participación y alianzas de colaboración para diseñar proyectos abiertos e integrados que impliquen al mayor número de miembros del centro.

Es evidente que el cambio de estas estructuras chocará invariablemente con lo establecido, con lo que hace todo el mundo, con una libertad de cátedra mal entendida, y si el cambio proviene del profesorado con direcciones que no intervienen o no se interesan en cambiar esas inercias que queman a los más dispuestos.

LIDERAZGO DISRIBUIDO

Es en este punto cuando se hace imprescindible un liderazgo distribuido, se necesitan nuevos horizontes, nuevos modelos de dirección que faciliten a los docentes estrategias pedagógicas acordes con la realidad y las metodologías emergentes, sin este «marco» se hace casi  imposible generar cambios reales en los centros y en consecuencia en  los modelos pedagógicos que son el «alma» de cualquier intención educativa.

Hay que buscar nuevos estilos de dirección alejados de aquellos que ofrecen y tienen  el horror vacui normativo como principio y fin.

Hay que abandonar los modelos encorsetados y autovigilados que no encajan en un proyecto de centro abierto, dinámico; un proyecto que debe dar prioridad a los aprendizajes, a las necesidades individuales del  alumnado y a las relaciones afectivas entre todos los miembros de la Comunidad Educativa.

Hay que romper espacios, hay que eliminar los tiempos, hay que olvidarse de la parcelación del saber en áreas, en materias.

APRENDIZAJE PROFUNDO

Tom Rudmik  nos habla de un nuevo modelo educativo: el Aprendizaje Profundo para potenciar las competencias emocionales y sociales  creando un sistema educativo radicalmente nuevo donde se pase de la estandarización a la personalización dando al alumno autonomía para la creatividad y el desarrollo del conocimiento a través de la experiencia.

En una frase atribuida a Negroponte y a muchos otros pero que seguramente sea  de Alan Kai se  va aún más lejos: «La mejor forma de predecir el futuro es inventarlo», hay que diseñar  una escuela nueva para  dar respuesta a las necesidades reales de la sociedad del Siglo XXI, un futuro que ya es presente y se acerca a una velocidad alarmante.

Los centros educativos actuales tienen la obligación de reinventarse y las direcciones escolares han de ir más allá de las direcciones compartidas buscando un liderazgo distribuido porque no solo se ha de compartir la gestión, sino que además se ha de favorecer la iniciativa y el desarrollo de proyectos que impliquen a todos los  miembros de la Comunidad Educativa: profesorado, asociaciones, familias, entidades… animando y apoyando la ejecución de los mismos.

«Cuando llega una buena idea, ya sabes, parte de mi trabajo es contarlo, ver lo que diferentes personas piensan, conseguir que la gente también hable de ello, discutir sobre ello, conseguir ideas moviéndome entre un grupo de 100 personas. Tener diferentes personas para explorar diferentes aspectos y ya sabes, explorar».

Steve Jobs

Este es el fin: tener la capacidad para encontrar ese camino sin imposiciones pero si con razones, razones que parten y finalizan en las necesidades  y las prioridades del alumnado.

Pero… (sí, acabo con un pero) esto solo será posible si se cumplen algunas condiciones que no voy a explicar aquí, solo dejo dos tweets del mi amigo @tonisolano a modo de resumen y explicación, decidid vosotr@s mism@s.

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Soy maestro y pedagogo. Desde hace unos años director del CEIP San José Obrero de Sevilla, además imparto clases de matemáticas y soy coordinador TIC del centro. Creo que una educación inclusiva de todos y para todos es posible, basada en el respeto, la convivencia y la tolerancia. Escribo en la revista Evaluacción de la Agencia Andaluza de Evaluación Educativa; Además, colaboro con la Delegación de Educación de Sevilla en la organización del Practicum del profesorado, he sido ponente y colaborador en diferentes ámbitos, sobretodo en el CEP de Sevilla y en la tutorización de masters en Forinter2 sobre temas referentes a igualdad, inclusión e interculturalidad. Premios: Al Centro : Premio andalucía de Migraciones 2007 , Premio al Mérito Educativo 2008 por la provincia de Sevilla. Personal: Premio al Mérito Educativo provincia de Sevilla, 2014.