Lectura everywhere

Las sociedades occidentales suelen ignorar, por obvio que parezca, que una de las principales ventajas que brinda el consumo de contenidos digitales es su facilidad para multiplicar los textos. Este atributo se materializa en la facilidad para ofrecer un mismo documento, a la vez, en todo el mundo. Puede sonar evidente, pero se trata de un avance prometedor para aquellos entornos donde la alfabetización no es una realidad.

La afirmación «leer nos hace libres» de Mario Vargas Llosa no podía ser más cierta. Leer nos concede libertad, nos hace poderosos y nos permite tener opiniones más formadas. Sin embargo, para poder leer, es preciso tener acceso a contenidos, algo que aunque en algunos lugares del mundo se da por evidente, no corre la misma suerte en todas partes.

Porque en lo que respecta a países menos desarrollados, el acceso a contenidos no es universal. Esto ocurre por dos motivos: el proceso es lento y caro, y no todos los gobiernos están dispuestos o son capaces de correr con los costes. Sin embargo, hoy día vivimos en un contexto muy favorable para la difusión de información gracias a la explosión de la red y las nuevas tecnologías.

Revolución mobile

La revolución mobile1 que estamos viviendo ha convertido la búsqueda de información a través de tecnología móvil en un hábito. Es un aspecto ya convertido en una costumbre. De modo que, acceder al conocimiento deseado con un par de clics, ha pasado de impensable a ser la tónica habitual. Bueno, al menos en Occidente.

El informe de la UNESCO2 sobre la lectura en la era móvil nos habla de alfabetización digital, de acceso a la cultura de manera fácil, de no perder la información y de cómo desde un Smartphone se puede hacer llegar este acceso a la lectura a los países más pobres.

Emmanuel Nolue Emenanjo, investigador y escritor nigeriano, hizo el estudio comparativo de la proporción de bibliotecas por habitante en varios países y encontró aquí la relación directa con el nivel de alfabetismo. En Japón, donde el 99 por ciento de las personas pueden leer y escribir, hay 1 biblioteca por cada 47 000 personas; en Nigeria, por el contrario, la proporción es de 1 biblioteca por cada 1,35 millones de personas. Con este ratio, Nigeria satisface menos del 1 por ciento de su necesidad de libros, lo que contribuye a un índice de analfabetismo de más de 40 por ciento.

Lectura, factor clave

La lectura es un factor clave en el desarrollo de los seres humanos y en la educación. Como afirmaba el investigador Keith Stanovich:

«Leer afecta a todo lo que haces»

Y es que él mismo es uno de los padres de la teoría de San Mateo aplicada a la educación, por la que se indica que a aquellos que cultiven dicha capacidad «les será dado… y tendrán de sobra»; aquellos que no, sin embargo, se enfrentan a un camino mucho más difícil.

En muchas partes del mundo este acceso o bien no existe o es deficiente por un motivo: falta de libros. Esto ralentiza el proceso de adquisición de la lectura y afecta el aprendizaje en todas las demás materias educativas.

Internet y la tecnología son factores clave

para democratizar la lectura en el mundo

De esta forma, el desafío podría ser cómo llevar textos a los millones de personas que no los pueden tener. Aquí, el avance de las tecnologías e Internet, puede ser un factor clave para allanar el camino. Evidentemente, la red potencia la difusión de información y democratiza el acceso a ella.

Por eso y cada vez más, el papel y la tinta son sustituidos por contenidos digitales; de forma que se puede llegar a los lugares más alejados del planeta casi instantáneamente. Sin embargo, ante este gran avance sigue existiendo una gran brecha: solo un 40 por ciento de la población mundial está conectada.

El acceso a un teléfono celular es un requisito previo para la lectura móvil. Sin embargo, aun con casi tantas suscripciones a servicios de telefonía celular como personas en el planeta, su distribución está lejos de ser equitativa, sobre todo en los países en vía de desarrollo. Por eso, es fundamental reducir costes y la facilidad de conectividad como forma de democratizar la tecnología y, por ende, la cultura.

De esta forma, llevar las tecnologías móviles a todos los rincones del mundo es el primer paso para que la cultura fluya incesante de teléfono en teléfono y que la alfabetización sea tan común que, lo contrario, se conciba como un problema únicamente del pasado.

Así, con un empujón de megas y bites, se podrá llevar la alfabetización a todos los rincones y conseguir que, en la línea de lo dicho por Vargas Llosa, la humanidad sea un poco más libre.


1 Extraído del artículo: ¿Están las empresas preparadas para la revolución mobile? 

2 Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura: La Lectura en la Era Móvil: un estudio sobre la lectura móvil en los países en desarrollo.

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Es Licenciada en Documentación y Diplomada en Biblioteconomía y Documentación por la Universidad de Salamanca y Máster en Bibliotecas y Servicios de Información Digitales por la Universidad Carlos III de Madrid. Es Documentalista especializada en Marketing Off/Online con 10 años de experiencia en diferentes sectores. Colabora en diferentes proyectos, docente de varios cursos de Social Media y especialista en Marketing Digital, labor que desempeña actualmente como Responsable de Marketing en Odilo.