«La Autenticidad es aceptar lo que eres

y atreverte a ser quien quieres ser»

Marc Dufraisse

Lejos de ser una, vuelta pintoresca a lo clásico, a los principios básicos que sabemos cómo son los modales; a raíz de la observación, están todavía en boga en el trabajo. Desde «por favor» y «gracias» va un largo camino hasta ‘engrasar’ los engranajes de la interacción social en el lugar de trabajo. Puede que seamos escépticos ante este reclamo, dado el ciclo electoral actual de nuestro país. Pero mira más allá de las frases cortas del ciclo 24/7 noticias, encontraremos que la gente quiere trabajar para los líderes que son cívicos.

Intentemos creer que la gente nos está viendo como líderes; tratemos a los demás por igual. Hay un gran impacto real –medible en la productividad de los equipos–cuando tenemos una falta en las maneras, en ‘las formas’ en el lugar de trabajo.

Con respecto al incivismo en el lugar de trabajo –en nuestro centro educativo–, podríamos incluir las siguientes estadísticas; de modo que las personas que experimentamos o hemos experimentado una falta de cortesía, una falta de buenas maneras, las buenas prácticas en el lugar de trabajo:

1

Tardamos más tiempo para hacer y tomar las decisiones.

2

Somos 5 veces menos propensos a notar los detalles de las acciones que vamos hacer.

3

Realizamos alrededor del 17% peor las acciones cognitivas.

4

Cometemos más errores, más faltas, al final somos humanos, por esto erramos.

Una dura verdad que nos encontramos: en un momento u otro, todos hemos tenido una situación embarazosa, problemática, o un «tirón de orejas» en el trabajo. Tal vez, por ejemplo, se trataba de un plazo inminente de entrega de algo, que finalmente se rompió por culpa del nerviosismo. O un problema de la vida particular, en el hogar, algo externo a nosotros, lo llevamos al trabajo, nos provoca estar más nerviosos y de mal humor.

Cualquiera que sea la razón, a veces a los líderes perdemos las formas o maneras con los demás. Esto sucede a menudo.

Cuando esto sucede, debemos abordarlo. Porqué si no lo hacemos, el equipo va a tomar nota. Incluso nos puedan copiar.

Nos guste o no, la gente emula a sus y nuestros líderes.

Incluso sin darnos cuenta podemos crear un cultivo áspero de reacción, nos molestamos mucho contra otras personas de nuestro entorno, es que algo hay que deja de funcionar.

El 66 por ciento de los trabajadores que experimentan comportamientos groseros o insultantes de sus responsables reducen sus esfuerzos en el trabajo. ¿Podemos permitirnos este tipo de desaceleración de la productividad, debido a algo tan fácilmente que podríamos haber evitado?

«Nuestro éxito depende de conseguir que las personas demos más. ¿Cómo nos presentamos y tratamos a las personas significa el todo».

La educación en el lugar de trabajo, no tiene que ser un trato de amor con todo el mundo, ni tampoco hemos de ser súper amables los unos con otros. Y eso no quiere decir que nunca haya una diferencia de opinión expresada entre todos los miembros de los equipos. Los efectos dañinos de la rudeza en el lugar de trabajo durante décadas, se reduce a tratar a las personas como seres humanos.

«En nuestra esencia, la cortesía tratamos de conectar con los demás. Los pequeños gestos son importantes».

El 66 por ciento de los trabajadores que experimentan comportamientos groseros o insultantes de sus responsables reducen sus esfuerzos en el trabajo.

Se trata de las “pequeñas cosas” que a menudo son más importantes que las grandes cosas. Rara vez es una cuestión de tiempo. Más bien, se trata de la forma en que interactuamos con los que nos rodean. Unas formas sencillas para que podamos comenzar a conectar con los demás, con las personas que nos “conducen“. Prestemos más atención a las personas. Las palabras simples para la interacción humana óptima, usemos de forma inteligente la comunicación dentro de las organizaciones. Hagamos un hecho de comprobación. El proceso de comunicación con alguien que le diremos la verdad. Preguntemos cómo nos perciben. Hay una diferencia entre ser “directos” y “ser groseros”. La primera está muy bien, el segundo es perjudicial para la relación y nos hace quedar como idiotas.

Escuchamos a los demás. Una de las maneras más grandes de los líderes es cuando demostramos respeto, escuchamos verdaderamente a las preocupaciones de los otros.

Nuestros compañeros nos pueden sugerir que practiquemos la escucha atenta, mantengamos plenamente el estar de forma “presente” como si de un altavoz fuéramos. Esto es especialmente difícil si la persona que nos habla es irritante, de alguna manera, pero aprendemos a escuchar “a través de” las distracciones para llegar al significado más profundo de su mensaje.

Conozcamos los factores desencadenantes. Pocos de nosotros tenemos la intención de faltar el respeto, tener malas maneras, ser groseros; sólo el 4% de las personas se comunican de forma «divertida» para ofender o molestar a los demás. Sin embargo, todos tenemos cosas que podrían dar lugar a recibir algún comentario sarcástico.

Pensemos en los momentos del día, en las personas o situaciones que nos hacen perder la calma. De forma proactiva, decidamos cómo vamos a lidiar con las personas tóxicas para reducir la posibilidad que tengamos una actitud tóxica.

Pidamos disculpas. Cuando se desliza la compostura, hacer lo correcto y disculparnos inmediatamente nos dará un mayor resultado. Si somos sinceros, las personas nos verán con mejores ojos. Si nos estamos disculpándo demasiadas veces, después de los hechos,  el efecto será contrario al propio cambio que queremos hacer para cambiar nuestras formas.

Usemos palabras normales, humildes. No seamos tacaños con expresiones como «por favor», «gracias»… No nos cuesta nada –absolutamente–, usar nuestros buenos modales, pero la falta de ellos (y en la empresa –o en un centro educativo–) nos puede costar muy caro. La cultura de la gratitud en las organizaciones, en los centros de enseñanza y aprendizaje,  son más importantes de lo que pensamos.

Los modales y el respeto la sustenta. Al utilizar estas buenas formas, hemos encontrado que las personas que somos más tranquilos, más educados, somos clasificados como más propensos a ser considerados como líderes, porque somos vistos como cálidos y competentes.

Si queremos ser personas, actuemos como tales, si queremos ser vistos como buenos líderes, actuaremos como tales.

Y eso significa que algo tan simple como el tratamiento de personas con respeto, con humildad, como seres humanos y no como animales, dándoles la importancia por su trabajo –sea cual sea–. Esto nos ayudará a mejorar en la productividad, en el clima laboral, en el entorno que estemos, la colaboración, etc.

«Confía en ti mismo,

sabes más de lo que crees que sabes»

Benjamin Spock

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Transmisor de confianza, honestidad y transparencia hacia el proveedor-cliente interno y externo, con habilidad para win to win, B2B, experiencia en el campo de responsable y dirección en Compras, Supply Chain MRO, S&OP contratación Servicios Generales. Máster en Marketing, distribución y consumo (Marketing y logística) por la UB. Graduado en Ciencias Empresariales con Comercio Exterior ( Graduado en Empresa Internacional) por la UB.