Las buenas preguntas para aprender

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Las buenas preguntas para aprender es un tema sobre el que se ha pensado mucho desde antiguo.

Veo, con cierta preocupaci√≥n, que a veces se simplifica tanto lo que hemos dado en llamar ¬ęnueva educaci√≥n¬Ľ que a la sociedad, a las familias e incluso a algunos docentes, les puede parecer que es una educaci√≥n hecha con ¬ęposit de colores y rotuladores¬Ľ.

Hace unas semanas escrib√≠a un post que tuvo cierta repercusi√≥n en mi red de amigos y colegas:¬†la educaci√≥n de las preguntas.¬†En √©l comentaba que una de las grandes frases que acompa√Īan a la ‚Äúnueva educaci√≥n‚ÄĚ es la que proclama como un precepto, que los docentes no estamos para dar respuestas, sino para provocar preguntas en nuestro alumnado.

Reflexionaba en dicho art√≠culo sobre la dificultad que para los¬†docentes ‚Ästcuya misi√≥n ancestral se ha centrado en generar certezas- resulta favorecer escenarios educativos donde la duda sea el motor del aprendizaje, de motivaci√≥n, de distorsi√≥n cognitiva y de autorregulaci√≥n no cognitiva.

Y es que las perspectivas , las miradas, los enfoques, los constructos, el sentido mismo de la educación… ha cambiado. Parece necesario en estos tiempos que corren,

  • Que educar sea guiar aprendizajes.
  • Que aprendizaje sea ‚Äėdi√°logo‚Äô, ‚Äėcomunicaci√≥n‚Äô y ‚Äėrelaci√≥n‚Äô.
  • Y que¬† equiparemos aprender a ‚Äėcompartir‚Äô, a ‚Äėintercambiar‚Äô y a ‚Äė(re)construir‚Äô.

Encaja de manera l√≥gica en esta ‚Äúnueve educaci√≥n‚ÄĚ que la definici√≥n del ese horizonte educativo que supone¬† el aprender a aprender, est√© relacionada con aprender a investigar; con preguntar(se) y responder(se); con hallar respuestas‚Ķ y tambi√©n con hacerse preguntas.

las buenas preguntas para aprender

Las buenas preguntas para aprender y ense√Īar a pensar

Desde el realismo educativo pr√°ctico observamos que los primeros interrogantes de una secuencia de aprendizaje se dirigen a ense√Īar al alumnado a pensar en qu√© informaci√≥n necesita, a que aprenda d√≥nde y a c√≥mo buscarla; a tener estrategias para extraer, observar y analizar hechos; a encontrar relaciones y categorizar conceptos e ideas. La experiencia de una educaci√≥n equitativa y justa nos indica que ense√Īar es proporcionar v√≠as de participaci√≥n para todos‚Ķ es dar opciones¬† de progreso y crear¬†oportunidades de aprendizaje, porque¬†educar es incluir.

Por todo ello, en el anterior post me centré en la idea que gira en torno a la educación del descubrimiento y la metáfora de la educación de las preguntas.

Ser ¬ępreguntones¬Ľ

Es una realidad que una de las caracter√≠sticas de nuestra sociedad red es que las frases¬†eslogan¬†se mueven por la telara√Īa como¬†mantras que acaban, no solo perdiendo el sentido sino tambi√©n el contenido, qued√°ndose en frases huecas: lo importante en los alumnos es preguntar y preguntarse, decimos hasta la saciedad. As√≠ ocurre que muchos podr√≠amos confundir que¬† la nueva educaci√≥n se base en que los alumnos se hagan muchas preguntas, se cuestionen mucho las cosas. Y es posible que no sea as√≠. Hace tiempo, en¬† di√°logos con mis alumnos me daba cuenta que no eran capaces de dudar sobre lo que yo le contaba, y que cuando les invitaba a dudar‚Ķpreguntaban por preguntar‚Ķy me alert√©:

¬ę‚ĶCuidado! Quiz√°s,¬† no se trata tanto de que los alumnos se hagan muchas preguntas‚Ķ sino a que aprendan a¬† hacerse BUENAS preguntas¬Ľ.

Hacerse BUENAS  preguntas es necesario para desarrollar BIEN la competencia de aprender a aprender. Es decir, es básico para abandonar el cómodo aprendizaje superficial y aventurarse en la indagación, el descubrimiento, la investigación, el razonamiento analítico… que supone el aprendizaje profundo.

Una escuela diferente, nueva y transformadora

Puede ser relativamente sencillo extraer del alumnado sus mejores preguntas durante los procesos de aprendizaje. Pero el objetivo es que aprendan a hacérselas ellos solos. La clave de los procesos educativos basados en la  pregunta es ofrecerles esquemas y fijar mecanismos, habilidades, conocimientos de procesos … para saber encontrar las preguntas que les lleven a ideas, conclusiones, soluciones o conceptos no evidentes de forma directa.
Ense√Īar al alumnado a hacerse buenas preguntas¬†es empoderarle en autoaprendizaje, es poner los cimientos para que aprenden a aprender siempre, en cualquier contexto, situaci√≥n o √©poca de su vida.
No me cabe duda que la inteligencia se cultiva y desarrolla. Estoy convencido que una de las misiones de una escuela diferente, nueva y transformadora es dotar al alumnado tanto de herramientas que les hagan capaces de cuestionarse el mundo cambiante en el que les está tocando vivir como de recursos para encontrar respuestas con base argumental, científica, inteligente… que les ayuden a mejorar su vida.

Respuestas, que por poco tiempo que tengan vigencia personal, les sirvan como andamiaje de un nuevo¬†cuestionamiento, de una nueva b√ļsqueda y de una nueva respuesta que satisfaga la incertidumbre que les haya motivado.

La educación de las buenas preguntas

Lo repito en mis artículos, en mis clases, en conversiones formales e informales: una educación basada en las respuestas del profesor, en la información directa y en el no cuestionamiento de la realidad es una escuela que adoctrina, que construye mentes dormidas y acomodadas y que desarrolla personalidades sumisas, que no pasan por la vida, sino que más bien  la vida pasa por ellos.

Por contra, una educación basada en el cuestionamiento del mundo que les rodea, puede motivar al alumnado, y favorecer el desarrollo de si inteligencia, de sus habilidades cognitivas y no cognitivas. Puede ayudarles a progresar en competencias críticas y creativas; a aumentar capacidades para comunicar ideas, pensamientos o emociones; a autorregular y controlar sus aprendizajes y su vida; a fortalecer su perseverancia ante el fracaso, el error y la duda.

Claves de las buenas preguntas para aprender

  • ¬ŅSaben nuestros alumnos hacerse preguntas?
  • ¬ŅEst√°n entrenados para ello?
  • ¬ŅSus preguntas suelen ser superficiales, difusas, poco ordenadas, sin criterio, cerradas..?
  • ¬ŅC√≥mo podemos guiarles hacia las buenas preguntas?
  • ¬ŅC√≥mo podemos pasar del rol ‚Äúdar respuestas‚ÄĚ, al rol ‚Äúproporcionar gu√≠as‚ÄĚ que les ayuden a formular buenas preguntas?

Responder a todo esto no es sencillo

En el alumnado¬† no hay cultura de preguntarse habitualmente. El reto est√° en conseguir una disposici√≥n hacia la b√ļsqueda de soluciones necesaria para aprender en esta educaci√≥n de las buenas preguntas.

Guiar a través de preguntas es todo un arte muy interesante a entrenar en la escuela. La capacidad de plantear la pregunta de modo constructivo y de colaborar en hallar la solución al dilema, problema o misterio conceptual es clave para nuestros aprendices, pues sabemos que siempre se asigna más valor al significado que uno mismo descubre que a un significado transferido.

Es dif√≠cil dar el cambio del rol docente. Para ello es necesario contenerse las ganas de responder en vez de dejar que se pregunten. S√© que hacerlo parece que es pervertir la esencia misma del magisterio, esa idea del maestro transmisor, cuyo papel es dar respuesta directas, certeras y finales, cuyo cometido es ser la ‚Äúsupervoz‚ÄĚ que confirma o refuta todo.

El cambio

Llevo ya tiempo cambiando mi propia narrativa y quiero compartir el proceso que estoy siguiendo.

Un modelo estructurado en tres fases para ayudar a que mis alumnos aprendan  por modelaje a hacerse preguntas.
  1. Una primera fase en la que el docente es el modelo: Modelaje docente-alumnos en gran y peque√Īo grupo.
  2. Una segunda fase en la que el grupo act√ļa de regulador del proceso: Modelaje y autoregulaci√≥n grupal desde desarrollos cooperativos.
  3. Una tercera fase en la que el proceso pasa a manos de cada alumno: Proceso de autorregulación individual mediante autoinstrucciones.

Estas tres fases se desarrollan a través de tres estrategias generales.

1. Del ¬ęqu√© es¬Ľ‚Ķal ¬ęqu√© crees que es¬Ľ

En esta estrategia, las preguntas abiertas son clave del proceso.

¬ŅQu√© son estas preguntas que denominamos¬†abiertas?¬†Son preguntas que nos pueden servir para arrancar un tema. Las preguntas abiertas focalizan sobre lo que sabemos, sobre lo que observamos y nos dirigen hacia lo que necesitamos saber.

Una pregunta abierta es un tipo de pregunta que siempre requiere una respuesta amplia, en la que es necesario utilizar, no sólo los conocimientos, sino también los sentimientos propios del que responde.

Es mejor que las f√≥rmulas que se utilicen no ci√Īan a una sola repuesta. A m√°s respuestas diversas m√°s posibilidad de crear nuevas dudas ¬†y necesidades de nuevas exploraciones. Es m√°s, deben sobrepasar la idea de respuesta correcta e incorrecta.

Creer es un verbo que introduce un matiz afectivo y emocional que involucra al interlocutor. Ya he comentado que una pregunta abierta no tiene que poder responderse con una respuesta breve, o de una sola palabra. Tampoco con un respuesta autom√°tica. En su ¬†respuesta deben intervenir ‚Äútu creencia‚ÄĚ y obliga a que la persona que responde haga una pausa, piense y reflexione.

Es obvio, (por definición) que las preguntas abiertas no pueden referirse a un hecho cerrado, sino que tengan interpretaciones donde afecten los sentimientos, las opiniones, las ideas y las referencias personales acerca de un tema.

Al usar preguntas abiertas, el control de de la interacción lo pierde la persona que formula la pregunta, lo lanza al equipo de personas que aprende y provoca interacción e intercambio. Un control que vuelve a tomar cuando piensa, busca y reflexiona con los demás sobre la respuesta a su propio interrogante.

Fórmulas como describe…, cuéntame acerca de… o qué piensas sobre… son muy válidas para esta fase.

2. De la pregunta con respuesta directa, √ļnica, previsible o conocida‚Ķ a la pregunta potenciadora del descubrimiento

En esta estrategia, las preguntas indagatorias  y las hipótesis investigadoras son las que guían el trabajo reflexivo.

Son preguntas que nos sirven para indagar, analizar y encontrar evidencias científicas, históricas o de conocimiento que se asienten sobre bases sólidas y construyan nuevo conocimiento. Se enfocan sobre lo que desconocemos, sobre cómo encontrarlo y para qué encontrarlo.

3. Investigar es una de las claves en las que m√°s insistimos en la ense√Īanza no transmisora.

Así, las preguntas podemos utilizarlas para lograr mayor claridad ante una respuesta o idea general; para evidenciar la falta de información y para buscar mayor profundidad en el concepto. Son también preguntas tipo abierto que no se pueden responder con un monosílabo.

Este tipo de preguntas les ayuda a los alumnos a explorar en su creatividad. Es aconsejable que las preguntas que se hagan expandan los límites de sus pensamiento y busquen respuestas laterales, a priori ilógicas y poco regladas.

As√≠, despu√©s de encontrar una lista de elementos que constituyen un hecho o un todo, podemos incitarles a que se interroguen con‚Ķqu√© pasar√≠a si faltara tal parte? ..qu√© ocurrir√≠a si no existiese tal otra? La idea de personalizaci√≥n tambi√©n es lateral y emp√°tica‚ĶY si fueras un ‚Ķ.. ¬Ņc√≥mo actuar√≠as?

Un tipo de estas preguntas son las denominadas Preguntas socráticas. El método socrático encaja aquí como anillo al dedo, como si de una innovadora metodología se tratase. Dice wikipedia:

Su principal característica es la eliminación de pretensiones de certeza con el objetivo de animar a una comprensión más profunda de un tema en particular. Básicamente, hay que cuestionarlo todo sin dejar ninguna situación por investigar.

La estrategia pasa por la formulación de preguntas que invitan a pensar, primero aparentando ignorancia y luego promoviendo el análisis.


Para saber m√°s

Algunas de las preguntas desarrolladas que estoy utilizando en mis clases, para cada una de las fases, las pueden ver en Método para las buenas preguntas.

  • Copeland, M. (2005). Socratic Circles: Fostering Critical and Creative Thinking in Middle and High School. Portland, Me: Stenhouse Publishers,
  • Ranci√®re, J. (2003). El maestro ignorante. Barcelona:Editorial Laertes
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