Hoy seguimos con nuestra serie: “La sociedad del conocimiento…”. Queremos fijarnos en una característica que tiene una importancia creciente en nuestra época actual: evaluar. Este verbo guarda algunas de las claves de las dinámicas actuales, lo decimos en plural intencionadamente: la sociedad como tensión permanente de direcciones anatagónicas y de líneas de fuerza que al final se imponen.

Si somos consecuentes con su definición, evaluar es valorar algo. Valoraciones que tienen que hacerse desde algún o algunos criterios explícitos y, para tener legitimidad, validados desde un grupo de expertos o comunidad científica. Nuestra vida cotidiana está llena de valoraciones continuas, es más, un supuesto del individualismo es que cada uno sabe y actúa según sus gustos o elecciones. Lo que está ocurriendo actualmente se escapa de este marco de referencia. Hemos dejado atrás la sociedad industrial, estamos en una sociedad evaluativa: ¿por qué? Arriesgamos una hipótesis de dos ideas, relacionadas entre sí.

Primera idea: a mayor complejidad, riesgo e incertidumbre informacional sobre la  estructura social actual, mayor necesidad de políticas y prácticas de evaluación. Como analizó Ulrich Beck, la incertidumbre es una compañera con la que hemos de convivir. Individuos, empresas, organizaciones y estados deben adaptarse continuamente en esta sociedad de la abundancia de la información. Definamos el problema: nuestros sistemas de evaluación son más lentos que nuestra capacidad de producir información. Un problema que es, por supuesto, una oportunidad…

Segunda idea: estamos entrando en lo que denominamos conflictos y guerras evaluativas. Cada vez es más evidente que la aceptación de un marco de evaluación común, es una posición de poder sobre esa tipología de información. Esta evidencia suele olvidarse en el momento en que ya no cuestionamos los supuestos de ese marco evaluativo. Un ejemplo: las políticas educativas actuales se juegan aquí, ¿qué marcos de evaluación aceptamos? El dilema actual no es aceptar una cultura de la evaluación, es discutir los supuestos del marco evaluativo que queremos tener. Dos verbos inseparables: conocer y evaluar.