España es un país reacio a lo obvio. No importa, la Unión Europea nos lo vuelve a recordar: tenemos un grave problema educativo y, una de sus consecuencias, un problema laboral que afecta especialmente a la juventud española.

¿Qué pensar? La especulación inmobiliaria que, junto al turismo, sustentaba nuestro éxito económico, tenía sus variantes. Una evidente: la especulación educativa que arranca en este país desde la LOGSE. Ahora sabemos que toda especulación tiene un final, es inevitable.

¿Qué hacer? Ha llegado la hora del realismo: éste significa hacer un diagnóstico preciso de nuestro fracaso educativo, realismo significa tener a al vez una perspectiva global de las políticas educativas. ¿Quién lo está haciendo bien? ¿Por qué funcionan esos sistemas? La globalización también es educativa.