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EDUCACIÓN NO CREATIVA

De moda la crítica a una escuela memorística, en la cual todos los actores se han convertido en detr-actores, la memoria se ha convertido en el chivo expiatorio sobre el cual se lanzan las acusaciones más lacerantes sobre el motivo principal acerca de la razón por la cual las escuelas han sido, y lo siguen siendo, muy poco creativas.

Actores → Detractores

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La crítica a la memorización como eje que vertebraba el sistema educativo (y en muchos casos aún lo sigue vertebrando) no es una novedosa acusación para quienes quieren instalar el tema de la creatividad en el ámbito educativo.

Intentaré poner aquí un ingrediente diferencial respecto de la utilización de la memorización de contenidos. Yo no crítico la memorización. Ni siquiera la memorización excesiva. Critico la memorización descontextualizada, aséptica y meramente cognitiva. La verdadera memorización es emocional. Sin despertar emoción, curiosidad, intriga y deseo el camino de la memorización a largo plazo fracasa. Como dice Zornetzner:

“Normalmente en la formación de la memoria el patrón específico de excitación presente en el cerebro en el momento del aprendizaje se vuelve un componente integral de la información almacenada”

Un nuevo estudio realizado por investigadores de la Universidad College de Londres y publicado en la revista Current Biology, muestra que la memoria y la imaginación están íntimamente ligadas en el cerebro a nivel celular. La memoria nos permite realizar viajes en el tiempo mental, no sólo mediante la recolección de los acontecimientos del pasado, sino también por imaginar acontecimientos que todavía no han ocurrido, y para predecir cómo podrían desarrollarse. Investigaciones anteriores han demostrado que los pacientes amnésicos no pueden imaginar nuevas experiencias, lo que lleva a algunos a especular, un tanto polémico, que la memoria no evolucionó para recordar el pasado, sino para predecir el futuro.

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Para que lo anterior ocurra, es necesario que la memoria deje de ser un fin para convertirse en un medio. El ingrediente diferencial no es discernir entre memorización descontextualizada, emocional, a largo plazo o cognitiva. El problema es más profundo.

La memoria y la imaginación están íntimamente ligadas

en el cerebro a nivel celular

El problema es que la memorización nunca fue utilizada como materia prima para la creatividad. Para mejor decir, los productos de la memorización nunca fueron tenidos en cuenta para crear. Me pregunto y me contesto:

¿Cuántas veces se estudian guerras, batallas y conflictos?

¿Cuántas veces se trabajó la creatividad en forma de generación de ideas para evitarlas o detenerlas?

Alcanzan los dedos de una mano.

¿Cuántas veces se combinó un elemento memorizado A con otro elemento denominado aleatoriamente M  de la misma materia, y mejor aún, de otra materia para obtener un elemento X?

Cuantos años desperdiciados ignorando que la combinación es una de las habilidades básicas para obtener nuevas ideas. Se trata de enseñar desde muy pequeño a juntar lo extraño, combinar lo distinto, hibridar los opuestos, mezclar lo desconocido entre sí. Con tantos años de sistema educativo, una práctica cotidiana de ejercicio combinativo fomenta una forma de pensar del cerebro que ya nunca podrá ser abandonada de adulto (desprogramar una forma de pensar acicateada durante una quincena de años de sistema educativo bien utilizado será poco menos que imposible). De esa forma, de esa sencilla forma tendremos adultos creativos y no es necesario escuelas dotadas de grandes tecnologías ni de maestros con poderes especiales. Simplemente, docentes utilizando el sentido común y poniendo en práctica conocimientos de la creatividad que ya se tienen hace varias decenas de años.

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Retomando el ejemplo de las guerras ¿Cuál es el valor práctico, real de ese conocimiento? ¿Cómo otorgarle significado (a su propia vida y experiencia) y re significado (que la mejore)? Las guerras y batallas se pueden resumir en la palabra CONFLICTO. Y los conflictos atraviesan la cotidianeidad: en el hogar, con los amigos, en la escuela, en el club. Es la gran oportunidad para aprender mucho más que una guerra y crear un contenido que avance mucho más profundo que en una memorización descontextualizada. De esa clase se puede partir con el conocimiento de “La Guerra de los 100 años” pero también de cómo tener un arsenal de ideas listas y preparadas para usar ante conflictos cercanos como los que rodean nuestro día a día.

Lo lejano tiene sentido para un ser emocional

solo si puede vincularse con su cercanía inmediata

Si una idea extraída de la lección “Guerra de los 100 años” ayudó en su cotidianeidad ese niño jamás olvidará “qué”, “cuándo”, “dónde”, “por qué” ocurrió esa guerra. Porque la hizo suya para hacer su vida un poco mejor.

Mientras uno es ejercicio vacío y estático, el otro nos completa y nos mejora en forma dinámica. Esa es la diferencia entre memorizar por memorizar o memorizar para crear.

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POST ANTERIOREL “DIAGNOSTICISMO”
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Autor de tres libros de Creatividad & Innovación publicados a toda Latam: IdeasVip, Casos extraordinarios de creatividad e innovación (2008); Gente Positiva, Gente Negativa (2011); El Pensamiento en Montaña Rusa, creatividad en tiempos sin tiempo (2015). Conferencista Internacional de Creatividad e Innovación. En Argentina (Global Entrepreneurship Week, Primeras Jornadas de Creatividad e Innovación UBA, Conferencias Ciclo Menú Emprendedor). En Colombia (Ruta N, Medellín). En México (Universidad Antonio Narro, Coahuila). Asesor y consultor en temas de creatividad e innovación organizacional. Máster en Innovación y desarrollo emprendedor (Universidad de Salamanca, España) Profesor en Educación Física. Integrante del Movimiento Mundial de Metacreatividad. Subsecretario de Innovación de la ciudad de Necochea (2011-2013).
  • Josep Maria Turuguet Salgado

    Creo que coincido plenamente cuando digo que la Historia no es una cosa que está ahí fuera y hay que enseñar o (¡horror!) hay que aprender, sino que es algo que está dentro de nosotros, que la llevamos puesta. Más que clases de historia tal vez deberíamos hacer “regresiones” con los alumnos (espero que se entienda la metáfora y la broma). Y que la Historia sirve básicamente para el futuro, no para los cócteles universitarios.