LA ESCRITURA YA SE INVENTÓ

Es un concepto muy presente en los institutos. «Hay que dar toda la materia». «Hay demasiada materia». «No domina la materia». «La materia no le entra». No se sabe muy bien si es materia prima o producto. Tal vez, las dos cosas.

En el peor de los casos, un profesor inexperto ha de transmitir una materia espesa y densa a unos alumnos inapetentes sin que en el tránsito se deforme o se deshaga. O se pierda. Aunque hay escenarios mejores.

En cualquier caso, si entendemos de qué hablamos, creo que es un esfuerzo en el que la materia apenas puede mejorar o reproducirse. Es un comercio contrareloj para evitar que desaparezca un mundo.

No nos alarmemos, sin embargo, la escritura ya se inventó. Tenemos los libros de texto, las revistas, las enciclopedias, las bibliotecas, los editores, los estudiosos, y somos miles de millones. El mundo parece sólido, pero las cosas, a veces, sólo son aparentes.

De mis recuerdos de primero de filosofía y letras recuerdo una contradicción que me llamaba la atención. Una profesora muy competente disertaba durante una hora sobre una materia que yo ya había leído; por interés personal o porque ella misma nos había copiado el primer día en la pizarra una bibliografía para todo el curso.

De cada clase sacaba, como máximo algún dato con el que no había dado antes o alguna perspectiva que no había visto en otros libros. Se podían hacer preguntas, por supuesto, pero se contestaban sucintamente porque «la materia», por detrás, empujaba, y mucha clase estaba ávida de apuntes.

Y daba igual porque la materia nunca se acababa. En aquel caso, los últimos días del curso se resumieron los últimos temas a ritmo de cien metros lisos para que no cupieran reproches. Pero yo echaba en falta alguna discusión sobre la bibliografía que permitiera a la materia enriquecerse y a los nuevos cerebros, crecer.

De hecho sólo me pasaba eso con aquella asignatura que era la que me interesaba y no con otras que conocía más de lejos y me resultaban menos gratas y asequibles, pero que tenían su materia.

MARIPOSAS PINCHADAS

La misma palabra sugiere algo sólido y divisible. Se puede cortar en porciones. Dentro hay también acciones y pensamientos, cosas inmateriales, pero bien definidas como las preparaciones microscópicas.

La materia ha crecido como la caja de preparados de Ramón y Cajal. Un muestrario de neuronas momificadas con diversos conservantes y colorantes que en su cabeza tenía significado y movimiento. Y se condensa en esos esquemas tan claros y coloridos de los libros de ciencias que remiten a una realidad que se les parece muy poco. Pero son un logro.

Cualquier esquema moderno de una célula no se parece en casi nada a cualquier célula verdadera. Es la destilación de más de cien años de esfuerzos de observación y síntesis. Como si quisiéramos reconocer a un delincuente por la calle usando al hombre de Leonardo como retrato robot. Y la materia crece resumiendo cristalitos de preparados y esquemas flechados como mariposas pinchadas.

Y realmente esa materia contiene la cultura humana. Con ella se crean museos y exposiciones y manuales portables. Con ella se juega y se la mira desde diferentes perspectivas de manera que se pueden hacer exposiciones sobre la influencia de las alas de las mariposas en los diseños de autopistas interurbanas (suponiendo que a alguien se le ocurra). La materia es el resultado de la capacidad humana para jugar y el motivo para seguir jugando y destilar más materia.

¿Pero qué hemos de pedirle a un profesor?

¿Que sepa contener mucha materia?

¿Que sepa jugar mucho con la materia?

No son cosas incompatibles. Un profesor que no contenga una cantidad mínima de materia difícilmente sabrá hacer evolucionar una enseñanza por proyectos, porque todo juego depende de un buen conocimiento de los materiales.

Todo juego requiere cierto conocimiento del mundo. Las reglas se basan en conocimiento. A medida que se conoce, el juego se enriquece. Y la pregunta que me interesa al final de todo es ¿qué materia y qué juegos  interesan a los mayores y han de interesar a los niños para sostener, reparar y aumentar el mundo que tenemos y que ha generado esa materia?

MATERIA Y JUEGO

Entre la materia absoluta y el juego absoluto

Si no es en bachillerato, raramente se hará en centros educativos investigación original, es decir, juego total y absoluto. Cualquier juego será remedo de juegos que se juegan del todo en laboratorios, empresas o institutos de investigación y el resultado será el que más o menos se espera. En los «centros de juego adultos» tienen toda la materia necesaria (me refiero sobretodo a la inmaterial). Los Wright hacían bicicletas, pero tuvieron que buscar materia de aerodinámica, o de carpintería y textil, fuera de su taller para poder inventar el aeroplano jugando.

Hoy casi toda la materia está en Internet, por eso, alguien ha pensado que los profesores podían relajarse un poco. Yo creo que es falso.

La lógica real de la materia no es su masa, su contenido sino su ubicación, su organización en el tiempo y el espacio. La cronología, el mapa, la clasificación decimal… En eso debería ser excelente el maestro. Creo que la escuela debería ser un contenedor ordenado de la materia, un resumen de la historia humana, un museo interactivo, una simulación de la superficie terrestre, un dietario de todas las profesiones con muchas páginas en blanco, y con toda la materia dispuesta para ser encontrada.

Por eso, desconfío un poco del trabajo por proyectos, no por la acción de proyectar y actuar en sí, sino por la posibilidad de que, al cabo, la escolaridad acabe no siendo una simulación proporcionada de toda la cultura humana en la que muchos problemas fundamentales hayan quedado obviados. En los publirreportajes de las escuelas modernas se suele incidir en la necesidad de la acción y no en la cosmovisión.

Es decir, parecen escuelas para seres capaces de buscar un lugar en el mundo (actual, especialmente) y no para seres capaces de ver todo el mundo (actual, pasado y futuro) y ser auténticos protagonistas de la Historia. Esos que acaban como jóvenes con toda la materia al alcance de la mano para luego ser adultos con todo el mundo al alcance de la mano. Los que juegan con la materia en la escuela para luego mejorarla y aumentarla.

Y aprovecho para lamentar la muerte de Luigi Luca Cavalli-Sforza, creador del tipo de materia que realmente importa.