Regálate tiempo

Saca el máximo partido de tu tiempo, concéntrate en las cosas que te hacen sentir bien y reduce o elimina aquello que te causa tristeza. Si alteras la rutina seguro que te sentirás mejor.

¿Eres de las personas que siempre estas dispuesta a escuchar y prestar atención a las preocupaciones y miedos de los demás?, ¿te sientes mal ante el mero pensamiento de cargar a los demás con tus problemas?

No entenderías que tus amigos pensaran que no pueden contar contigo y, sin embargo, tú no les estas contando unos problemas que son muy importantes para ti. No estas siendo honesto contigo mismo.

Necesitas dedicarte más tiempo. Los «descansos para mí» aumentan tu productividad.

Regálate un respiro, ya sea del trabajo o solo de tus pensamientos, tiene un efecto relajante y reparador. Quedarte con la vista fija en el techo, preguntándote por qué estás, no es una experiencia relajante. Sal con gente. Céntrate en actividades que capten tu atención, que te hagan sentirte mejor y que se te den bien.

Algunas ideas

Sonríe de forma habitual.

Utiliza el lenguaje de manera posita

Disfruta de un café en tu bar favorito.

Queda con amigos para comer y luego reserva mesa, para que no sientas la tentación de cancelar la cita.

Saborea cada bocado de tu comida favorita.

Escucha música que te guste de camino al trabajo.

Haz ejercicio. Nada levanta el ánimo con más rapidez.

Hazte voluntario de alguna organización benéfica. Sentirte útil ayuda a subir la autoestima.

Repasa tu diario de actividades. busca que acción has marcado con mas puntos positivos, intenta recordar algunas de las cosas que mas te gustaban hacer.

Busca formas de empezar a hacer algo que siempre hayas querido hacer.

La atención plena

Del libro «Psicología positiva para Dummies» de Averil Leimon y Gladeana Mcmahon.

La atención plena significa descubrir el aquí y ahora, apartar los miles de pensamientos que te pasan  por la cabeza para ser más efectivo y eficiente en lo que sea que estas haciendo, y también para estar mas en paz contigo mismo.

La meditación ayuda a entrar en un estado de atención plena. De hecho, la atención plena debe mucho a las filosofías orientales, en particular al budismo, del cual toma las habilidades de meditación y aprendizaje para enseñar a la mente a estar centrada y serena. Muchas de las destrezas y habilidades mencionadas en los siguientes ejercicios pueden ponerse en práctica durante las tareas cotidianas, lo que ayuda a prestar más atención a las cosas del día a día.

Crear rituales

Si vas a trabajar en tren, en autobús o en coche, fíjate bien en los lugares por donde pasas. Intenta no pensar  en las cosas que tengas que hacer durante el día y dirígete a ti mismo unas palabras positivas que te reafirmen. Por ejemplo: «voy a tener un buen día». Toma conciencia de tu respiración.

Camina con atención plena

Intenta ser consciente de cada paso que das. Siente la forma en que tu cuerpo se mueve.

Escucha cuando te hablen

Resiste la tentación de pensar de antemano una respuesta para lo que crees que esta persona ha dicho, en lugar de responder a lo que te esta diciendo de verdad. Procura dedicar toda tu atención a la persona que te esta hablando.

Saborea todo lo que comas o bebas

Hay veces que te comes un bocadillo y no sabes ni de que era. Procura ser consciente de la textura de los alimentos, de si están calientes o fríos, de su sabor y de la sensación al tragarlos.

Llévate al trabajo algo que tenga significado para ti

Puede ser una foto familiar, una planta que te guste o un recuerdo de unas vacaciones. Colócalo en un lugar donde puedas verlo fácilmente y, varias veces a lo largo del día, centra tu atención en el durante un minuto mientras rememoras los hecho y sentimientos asociados al objeto.

Guarda silencio durante cinco minutos a la hora de comer

Mira por la ventana o da un paseo tranquilo. Fíjate en lo que ocurre a tu alrededor. ¿Qué es lo que ves?

Cuando llegues a casa, cámbiate de ropa lo antes posible

Quitarte la ropa del trabajo te ayuda a meterte en el siguiente  papel del día. Si vives con más personas, salúdalas a todas. Si vives solo, disfruta de la paz y la tranquilidad de tu hogar.

Escucha una canción que levante el ánimo o te relaje

Presta toda tu atención a la música. Escucha la letra como si fuera la primera vez. Deja que las armonías y las melodías te envuelvan.

Piensa en lo que has hecho

Al final del día, repasa tus actividades y felicítate por todo lo que has conseguido. Si te ha faltado algo, ponlo en una lista para el día siguiente.

Entrar en estado de flujo

El concepto de flujo fue propuesto por el psicólogo  Mihály Csikzentmihálye en 1975. Una persona estas en estado de flujo (flow) cuando se encuentra completamente absorbida por una actividad que le proporciona placer y disfrute y durante la cual pierde la noción del tiempo, utiliza sus destrezas y habilidades llevándolas hasta el límite y experimenta una intensa satisfacción e incluso euforia. Cuando fluimos, las personas alcanzan lo mejor de ella mismas, y el rendimiento se incrementa sin tener que hacer grandes esfuerzos.

El estado de flujo se produce cuando:

Afrontamos desafíos que podemos asumir.

Estamos concentrados en la actividad.

Hay metas claras a conseguir y lo logramos.

Tenemos la impresión de superar el reto con relativa facilidad.

Nos despreocupamos de los riesgos que la actividad conlleva.

Perdemos la noción de nosotros mismos, se altera el sentido de la duración del tiempo, sentimos euforia de triunfo…

El verdadero sentido de la vida

Nos dice Jessamy Hibberd y Jo Usmar:

«Hallar sentido a la vida y establecer unos objetivos realistas y alcanzables garantiza que te sientas mas optimista, positivo y feliz».

Hemos buscado el sentido y llegar a una plenitud en la vida desde siempre. Desde un nivel muy básico, el sentido ofrece una razón para vivir; es en lo que basas tus valores y lo que te proporciona una dirección, una identidad personal y una conciencia social. Puedes hallar el sentido a la vida a partir de la labor de educar bien a tus hijos, inspirar a los demás, tener éxito profesional o apoyara  tu pareja. No existen límites ni restricciones acerca de los motores que dan sentido a la vida. Pero ha de haber un motor, porque de no ser así, te sentirías infeliz.

Y recuerda que tu interpretación personal vendrá determinada por tu estado de ánimo, que, a su vez, vendrá determinado por la plenitud, confianza y felicidad que sientas. Si tu vida tiene un sentido y un objetivo, creo que tus  interpretaciones de los hechos serán positivas.

Asígnate  objetivos que seas capaz de llevar a cabo y que te aporten un sentido mas claro de dirección y esperanza, de logro y plenitud.

Se tratará de un listado sobre las cosas que harás día a día, pero a gran escala: puedes planear objetivos a corto, medio y largo plazo. Empieza por pensar que quieres hacer la próxima semana/mes/año y como quieres sentirte.

El objetivo tendría que ser:

Especifico: ¿Cuál es tu objetivo exactamente? ¿Cómo cambiaría tu vida si lo consiguieras?

Medible: tiene que ser una acción cuantificable, de modo que sepas cuando la logras.

Alcanzable: ha de ser algo que puedas conseguir de manera realista.

Relevante: ha de valer la pena. Si no sientes emoción o alegría a la hora de completarlo, entonces no tiene sentido. Tiene que ser un objetivo que signifique algo para tí, o si no, demorarás el intento o no lo intentarás.

A tiempo: establece un periodo de tiempo en la consecución de cada objetivo. No digas simplemente: «ya haré algo que me guste el mes que viene. Si el objetivo es a corto plazo, planea completarlo al mes siguiente; para objetivos a medio plazo, en los próximos seis meses, y para objetivos a largo plazo, entre uno y cinco años».