TRABAJO EN EQUIPO

¿Podemos imaginarnos a nosotros mismos trabajando en un proyecto, solos en la oficina, sin nadie para apoyarnos y ayudarnos? La primera reacción siempre sería –definitivamente– ¡no! Esto se debe a que todos estamos obligados a ser parte de un grupo cooperativo para llevar a cabo nuestras tareas diarias en el lugar de trabajo, lo que llamamos ‘trabajo en equipo’.

El trabajo en equipo lo definimos como una actividad, acción, trabajo o un conjunto de actividades interrelacionadas llevadas a cabo por un número de personas dentro de un grupo, con el fin de lograr un objetivo común.

Si se trata dentro de un campo deporte, una producción de algo en una organización, dentro del mundo empresarial, o el hecho de hacer un trabajo entre dos personas, el trabajo en equipo es inevitable, debido a que tendremos el índice de productividad de varias personas, que trabajan en la misma tarea, esta siempre será mayor que el de una persona sola, y el retorno de la inversión es siempre mayor, tanto en el tiempo de la ejecución como a muchos otros niveles.

Un concepto ampliamente conocido e interesante en la jerga de gestión, la forma extendida de la palabra equipo, es lo que me gusta llamar JTLM (i.e.: ‘Juntos podemos con Todo el mundo Lograr Más cosas’). El concepto de JTML nos transmite la importancia del trabajo en equipo, no solo en el lugar de trabajo sino también en otros lugares donde la participación de todos se considere importante.

Desde hace años, los líderes de las organizaciones han reconocido el valor añadido que atesoramos cuando trabajamos en equipos formales o informales. Sin embargo, en las últimas dos décadas, aún mayor énfasis hemos puesto en trabajar juntos dentro de un mismo equipo.

INTERACCIÓN CONTINUA

Las habilidades de trabajo en equipo son esenciales en el lugar de trabajo, son altamente deseables a la hora de buscar un nuevo trabajo o promoción. Los equipos que trabajamos en y con nuestro potencial generaremos más productividad, esto provocará que ofrezcamos mejores soluciones que si las exponemos de forma independiente.

La interacción continua entre los miembros del equipo –si trabajamos en un grupo durante todo el día– nos ayudará en la construcción de una asociación mutua que puede favorecer la aparición de lazos de amistad, así como de unidad entre los diferentes miembros que conforman el equipo. En algunos miembros, este vínculo de amistad puede durar para toda la vida. Los efectos de las asociaciones mutuas entre individuos provocan que el trabajo se perciba como si fuera más fácil y las metas a alcanzar, más plausibles.