Es incorrecto decir que algo debe ser gratis, hacerlo es obligar a otra persona a que disponga para mi el resultado de su esfuerzo, y esto es esclavitud y robo. La educación, aquello que se exige como acceso universal es sólo el conocimiento, y este ya es de acceso universal en Internet con cientos de recursos disponibles, es absurdo decir que la educación debe ser gratis pues la educación entendido como aprendizaje depende de uno, no del profesor, y las actitudes y valores, la otra parte de la educación es algo que no se aprende en la escuela, se produce por el acto de vivir, en cualquier lugar, rodeado de cualquiera. Irónicamente la educación pública se vuelve más costosa y de peor calidad que la gestión privada. Declarar que la educación debe ser gratis es el origen de un servicio público que degenera en una organización errónea e ineficiente, un monopolio sin competitividad, sin incentivos para mejorar, y con el gran fallo de centralizar el proceso de educación, que uno o un grupo de individuos dicten lo que aprender, y cómo hacerlo, lo cual impide que cada uno adapte la educación a su vida. La solución es un mercado libre, competitivo, liberalizar la educación, dejarla en manos de los individuos, y que sean ellos quienes pongan en marcha escuelas, ideas, programas, como ya estamos viendo con Khan Academy, Duolingo, Coursera, etc. Un mercado libre de extensa competencia logra que el precio de las cosas se reduzca sustancialmente, y que la calidad del producto aumente. Cuando se abra las puertas a la competencia libre, y se extienda una amplia competencia de programas y escuelas, la educación verá un florecimiento en lo rico de los programas y una bajada sustancial del precio. Los individuos funcionan, el estado no, las empresas funcionan, las instituciones de gestión pública no.

1. Declarar “la educación debe ser gratis” es la raíz de todos los problemas de la educación

a. La educación debe ser gratis? ….a costa de quién
b. Dos razones más de por qué declarar “la educación debe ser gratis” es absurdo
c. La educación privada es un éxito, la gestión pública un fracaso
d. La “educación” ya es gratis

2. La ineficiencia de la administración

a. La competencia y la información son clave para la eficiencia del mercado

3. La ineficiencia de la gestión pública

a. Gestión pública vs Gestión privada

Cuando al principio comenzaba a reflexionar en todos los aspectos de la educación me salieron un montón de cosas, pero no fue hasta pasado largo tiempo, reflexionado en los asuntos que un día caí en la cuenta de que era el estado, el hecho de que como administración, la educación estuviera gestionada por el estado, la causa de todos sus problemas. Porque si piensas, cómo solucionar las cosas en la práctica, de quién depende la educación, qué hace falta para cambiar las cosas, acabas dándote cuenta de que las escuelas son bienes públicos (gestión pública), que se paga con el dinero de todos, y que a efectos prácticos, la educación está supeditada a las leyes, a la política, a lo que los políticos dicten. Y esto es un grave error, como vamos a ver a continuación.

Declarar “la educación debe ser gratis” es la raíz de todos los problemas de la educación

La razón principal, la razón madre, de por qué el sistema educativo está hecho un completo desastre, es debido a su mala administración, a una ineficiente estructura organizacional producto de la gestión pública, y que esto sea así, se debe a la cantidad de gente que exclama la educación debe ser gratis.

¿La educación debe ser gratis?… ¿A costa de quién?

¿Qué significa que la educación debe ser gratis? ¿Significa acaso que debo poder disfrutar de una clase con el profesor? ¿que el profesor está obligado a darme explicaciones a precio 0€? ¿Significa que tengo derecho a que paguen por los libros que necesito? ¿y quién los va a pagar?

No existe nada gratis, todo cuesta trabajo. El trigo no se siembra solo, las manzanas no se recogen solas, y los libros no se escriben solos. Alguien tiene que hacerlo. Y si alguna persona tiene derecho a recibir algo, otra persona está obligado a proveerlo, lo que la convierte en un esclavo, alguien explotado para los fines de otro, y esto es erróneo. Si una persona dispone de una hamburguesa, un libro o la explicación del profesor, sin pagar coste alguno, entonces, otra persona está asumiendo ese coste. Eso hace un mundo de amos y esclavos, y si todos tienen derecho a recibir cosas, entonces todos estarán obligados a hacer cosas para otros, y eso es estúpido.

Siendo conscientes del principio del Coste de la vida, siendo conscientes de que no existe nada gratis, que todo tiene un coste, ahora, cada vez que alguien declara que algo debe ser gratis está declarando que otros hombres están obligados a ofrecer dichos servicios, y si eso es así, él mismo es susceptible de ser obligado a producir cosas. Esto es erróneo, crea un mundo de esclavitud, de coacción, y eliminación de la libertad. Va en contra de la naturaleza, y de la ética objetiva. Pero además genera que los bienes sean gestionados con el modelo de gestión pública, lo que provoca una enorme ineficiencia, como vamos a ver más tarde.

Lo que se debe hacer, la ética, deriva de lo que es, los hechos, la naturaleza para ser comandada debe ser obedecida, esto significa que tienes que partir de la naturaleza, de los hechos, lo que es, lo que sucede, partir de esto para decir lo que debe ser. Si está lloviendo, y quieres dejar de mojarte, desear que deje de llover no hará que pare, hay que partir de los hechos, el hecho es que está lloviendo, así, si quieres dejar de mojarte, debes usar un paraguas u otro medio. Hay que partir de los hechos. Dos hechos, pensamiento y acción, el hombre es un ser pensante, con capacidad de elección, y un ser con capacidad de acción, esto da como resultado que el hombre tiene capacidad de libre acción, esto es un hecho, y este hecho significa que cualquier política, cualquier declaración de “esto debe ser así” que vaya en contra de la libre acción será una política incorrecta. Cuando la Iglesia prohibió el uso del preservativo fue una política incorrecta, cuando los políticos prohíben el aborto es una política incorrecta, toda coacción es incorrecta. Toda coacción es incorrecta, excepto aquella que va dirigida a detener a los criminales, es decir, a aquellos que violan el verdadero derecho a la vida de una persona. Tener libertad no significa tener libertad absoluta o arbitraria. El límite de la libertad de uno es el derecho a la vida de otro, un límite medible, claro, y preciso. Cada individuo tiene derecho a la vida, poner la música a todo volumen en medio de la noche, molestando a tus vecinos, es incorrecto, pues es una acción que viola el derecho a poder vivir de otro hombre. Toda coacción es incorrecta excepto aquella que detiene a los criminales.

Dos razones más de por qué declarar “la educación debe ser gratis” es algo absurdo

Dejando a un lado la cuestión fundamental de la realidad, el principio de que todo tiene un coste, y que es erróneo declarar que algo sea gratis porque es otro quien trabaja para dármelo a mí gratis, olvidando esto, hay dos temas importantes a comentar sobre la naturaleza del proceso de educación, que te permite entender que declarar “la educación debe ser gratis” es algo absurdo. Primero, que no existe tal cosa como la posibilidad de proporcionar educación, pues esta no sólo es conocimientos, también valores y actitudes, que no se fuerzan, sino que uno mismo las adopta-acepta. Y segundo, no puedes “dar educación”, pues enseñar no es aprender.

PRIMERO

La educación no es sólo conocimientos, incluye valores y actitudes, la educación ocurre en cualquier lugar, viendo la tele, jugando, en la calle, yendo con unos niños, yendo con otros. “Para educar a un niño hace falta la tribu entera” dice un proverbio de África, y esto viene a decir que todos, las personas a nuestro alrededor, sus hábitos, sus costumbres, sus maneras, las palabrotas que dicen, las palabras que más usan, lo que hacen y cómo lo hacen, todo tiene un influjo sobre uno. Si yo en este texto utilizo la expresión “la educación es una mierda”, y te parece que decir una mierda es una expresión que expresa de forma adecuada algo que quiero decir, este hecho siembra en tí una semilla, y cuanto más afín te sientas a la utilización de esta expresión, un hábito, ser perseverante, esforzarte, no fumar porque sabes que empeora la salud, lo adoptas. Lo que hacen otros, lo aprende el resto. Siempre y cuando lo que hacen otros está justificado por la razón y la verdad. Los valores no se inculcan, nadie puede forzar a alguien a tener unos valores. Los valores están dentro de nuestro ser, son la manifestación de nuestra identidad, nadie puede forzarlos, es cuando vemos valor-beneficio en algo que lo adoptamos como valor. Montar en bici. No fumar. Comer manzanas. Es esos hábitos, esas actitudes que tienen razón, las que forman nuestra educación, y es un proceso que dura toda la vida. Cuando el niño es niño no tiene criterios de razón, y copia todo arbitrariamente, aceptándolo como válido. Hay valores muy firmes que no cambias nunca, como el uso de la razón, otro valores son susceptibles de ser cambiados, hay actitudes que siempre puedes aprender, la actitud de tener la mente abierta, yo veo ahora, personas mayores que vuelven sus mentes más abiertas, y abandonan el ser negados y cerrados.

Qué hacer-conocimientos (hábitos, costumbres, maneras, prácticas)
Cómo hacerlo – actitudes
Por qué hacerlo- valores

SEGUNDO

La enseñanza no es aprendizaje. Enseñar es mostrar pero aprender es cambiar, una actitud activa que tiene que tener el alumno, no está en manos del profesor que el alumno aprenda, al igual que sus padres no pueden respirar por él, o caminar por él, el aprendizaje es un proceso volutivo, que depende de la voluntad. El maestro puede proporcionar las condiciones mediante las cuales se de el aprendizaje, pero que aprenda depende de él. Puedes regar una planta y dejar que le llegue luz, pero que crezca depende de sí misma.

Entendiendo estos dos puntos, te das cuenta de que declarar “la educación debe ser gratis” es absurdo.

La educación privada es un éxito, la gestión pública un fracaso

La educación pública cuesta 7800€ por alumno y año, y es un completo desastre. Iniciativas como Duolingo o Khan Academy han surgido de la gestión privada, son de una excepcional calidad educativa, y son completamente gratis. La premisa que se da para justificar la existencia de la gestión pública es que sea “gratis”, pero irónicamente, acaba siendo más costosa, y de peor calidad, de lo que es la gestión privada.

Un argumento muy extendido a favor de la educación pública es el temor generalizado de que si la educación fuera privada sólo los ricos podrían estudiar, pero acabamos de ver que es complétamente falso.

El colegio, además de no ser gratuito es de una muy mala calidad, no sólo es el hecho de que no es gratis, sino el hecho de que no es una opción pagarlo o no, uno está obligado a pagarlo, mediante los impuestos. Y este simple hecho tiene devastadoras consecuencias, que son las que vemos que se derivan de la gestión pública, monopolio, no mejoras, no innovación, no prosperidad, todo esto lo explico con claridad en el artículo La ineficiencia de la gestión pública.

La “educación” ya es gratis

Aprender depende de uno, así, es sólo el conocimiento a lo que puede disponerse acceso, y como todo el conocimiento está accesible en internet, la educación ya es gratis. Todo el conocimiento está accesible en internet, las bibliotecas están repletas de libros y son de libre acceso, en internet se encuentran cientos de recursos para el aprendizaje y la formación, que están a disposición del público, de forma gratuita. El mayor reto para que una persona aprenda es su propia motivación, no en tener más pizarras, más tecnología ni más libros. Esa es la clave.

En internet se encuentra un entorno más rico, más vivo, lleno de gente, interacciones, gente cooperando, unos que se ayudan a otros, muchas colaboraciones, un entorno rico en recursos y posibilidades, algo que podría existir en la escuela, pero que no existe por ser un sistema dictador y opresor. Con acceso gratuito a internet ya está dispuesto “educación” gratis, para cualificarte y aprender.

La ineficiencia de la administración

¿Cuál es la razón de que la educación como servicio público tenga una organización ineficiente?

Las causas principales de esta ineficiente organización son, uno, la planificación central, la oferta de métodos y recursos de aprendizaje no puede ser concentrada en una sola organización, unos pocos individuos no son capaces de dictar lo que aprender para cada uno y en la forma que ellos digan. Y de desarrollar todo los métodos y recursos. Y dos, que los servicios públicos son monopolios, sin incentivos, no tienen competencia, y donde no hay competencia no hay mejoras, y los consumidores pierden. En cambio, la eficiencia de un mercado donde hay competencia beneficia a la sociedad entera.

Cada fallo del sistema es producto de una ineficiente administración, centralizada y jerárquica, todos los fallos ya habrían sido resueltos en una organización basada en los principios de escuelas libres que compiten por ganar a sus clientes, instituciones que mejoran, incentivos y competitividad, elementos esenciales para una economía sana, de los cuales carece la gestión pública, el estado.

La multitud de diferentes formas en que puede disponerse los contenidos es tan grande que no puede ser desarrollada de forma centralizada, sólo una oferta educativa descentralizada y libre permitirá satisfacer las necesidades de los clientes, infinidad de personas diferentes, con sus características, necesidades, intereses y circunstancias.

Esto se logra mediante un eficiente mercado competitivo, es decir, empresas o individuos que trabajan por ofrecer un servicio que satisfaga las necesidades del cliente.

Actualmente el sistema educativo es un monopolio, controlado por el gobierno. El problema de los monopolios es que la mayoría son ineficientes. Un monopolio impide la competencia, y allí donde no hay competencia no hay progreso ni innovación. Mientras que una empresa tiene incentivos para progresar, para cuidar de sus clientes y servirlos, una institución del gobierno no los tiene, pues no gana nada por progresar. Cuando quieres comprar un nuevo teléfono tienes un montón de ofertas disponibles, una compañía, otra, otra, las compañías están trabajando por hacer un producto mejor que los otros, y el cliente se beneficia de esto, dispones de una amplia oferta para comparar. Las empresas también se benefician de esto, pues ganan más cuanto mejor lo hagan. Las empresas bajo un paradigma de mercado libre tienen incentivos para mejorar.

Bajo un paradigma de gestión privada, mercado, dispones de varios opciones de entre las que elegir, bajo un panorama de gestión pública no tienes alternativa, tienes que quedarte con la única opción que te dan, aunque las botas te queden grandes y no se ajusten a tu pie. Bajo el paradigma de gestión privada, el empresario cuida cada detalle de su inversión, porque si comete un error es su dinero el que pierde, con la gestión pública el empresario-político que ejecuta un proyecto público tiene una mentalidad de despilfarro y despreocupación, pues el dinero para la inversión sale del bolsillo de la gente de forma impuesta, obligados. Y él no gana más por hacerlo mejor, lo que hace que nunca mejore, que lo le sucede a la educación actual, causa madre de todos sus problemas.

¿Por qué existe una multitud de restaurantes de comida, bares, unos para hamburguesas, otros pasta, otros de buen pescado, miles y miles de restaurantes, y ninguno ha acaparado a todos los clientes? Esto se debe a la multitud de gustos de las personas, y de la comida, la multitud de matices e infinidad de resultados de cocinar. La oferta de comida no se puede centralizar, esto es lo mismo que pasa con la educación, diferentes características de las personas exigen diferentes modelos de educación, y esto puede dar con una infinidad de fórmulas que ningún organismo será capaz de centralizar. Al igual que puedes encontrar cientos de comidas distintas se debe poder encontrar diferentes modelos de aprendizaje y estudio, y ¿cómo se consigue esto? Liberalizando la educación, permitiendo que las empresas y los individuos, cualquiera pueda llevar a cabo su escuela, su academia, como cualquier emprendedor que pone sus ideas en marcha. Un sistema de escuelas libres, flexibles, a las que poder apuntarte y desapuntarse es el modelo perfecto. Que cualquiera, padres, profesores, el que tenga una buena idea de escuela, programas de aprendizaje, cualquier que ponga en marcha su idea, que comience de la forma más simple. Como una madre en Pakistán que comenzó a dar clases para sus tres hijos en el salón de su casa, porque sentía fuertemente que no existía un sistema libre, que le permitiera a sus hijos desarrollarse, no impuestos por la religión o los dogmas, y ahora su sistema es un éxito, amparando a 250.000 niños. Sólo un mercado libre eficiente proveerá de una oferta que se ajuste a la demanda. La innovación e ingenio que sale del ser humano llenará todos los huecos y fallas que hoy por hoy el sistema educativo presenta. Todos los fallos hoy por hoy ya habrían sido resueltos si la educación no estuviera controlada por el estado, en cambio, fuera un mercado libre competitivo. Iniciativas como Coursera, Khan Academy, Duolingo o el fantástico método de aprender chino creado por una madre para sus hijos que ahora se ha convertido en un éxito mundial, son proyectos de excelente calidad educativa que logran resolver algunos de estos fallos, estos proyectos son producto del ingenio del ser humano, no del gobierno. Los individuos sí funcionan, el estado no. Las empresas sí funcionan, las entidades públicas no. La gestión centralizada monopolio no funciona, el mercado libre sí. (ver aclaración sobre el libre mercado)

La educación no es algo que se vaya a resolver sentándose 4 a planificar y diseñar, la oferta tan inmensa de contenidos, recursos, programas, proyectos, actividades etc, es una oferta que no puede ser llevada a cabo por unos pocos. Será desarrollada por muchos.

Hay que eliminar el sistema educativo centralizado, sacarlo del gobierno, y dejar que los individuos pongan en marcha todas sus ideas, cuando esto suceda vamos a ver un florecimiento de centros de aprendizaje, cualificación, centros a los que acudir para explorar, descubrir y expandir tu visión del mundo y tus capacidades.

La desastrosa escuela que tenemos hoy hace que los niños-personas, nosotros, encontremos un entorno mucho más rico y estimulante en internet que en la escuela.

En el proceso, mucha gente puede estar sin trabajo, y será doloroso los primero años, pero sin duda será mejor que continuar con este sistema educativo horroroso, donde todo el mundo lo está pasando mal, es estúpido, ineficaz, no funciona, no aprendes, promueve la no responsabilidad, el no cuestionar las cosas, e impide adaptar la vida a tu identidad. En cambio, los cientos de proyectos y posibilidades para la educación ya disponibles en internet y en presencial, y las mucho mejores propuestas que se crearán darán florecimiento a la educación. Y como el sector de la hostelería que dispone de cientos de miles de restaurantes, el sector de la educación tendrá cientos de organizaciones escuelas para ir a aprender, un florecimiento de métodos, fórmulas de aprendizaje, un entorno rico en variedad de formas de aprendizaje, distintos programas, y pluralidad de contenidos, con libre elección para que conduzcas tu vida por tu propio camino. Libertad. Vida.

Aclaración sobre el libre mercado

El libre mercado tiende a ser eficiente a largo plazo, pero a corto plazo, a veces presenta fallos, cuanto más competitivo es un mercado y cuanta más información poseen los agentes económicos, más eficiente es este, la competencia y la información son clave, que muchos individuos-empresas compitan, produzcan el mismo tipo de producto, y que estén informados.

La competencia y la información son clave para la eficiencia del mercado

La competencia. Cuantos más individuos-empresas se dedican a producir un mismo bien más difícil es manipular el mercado, cuantos menos individuos-empresas lo producen más fácil es que se manipule, que creen acuerdos que desfavorecen al consumidor. Con plena competencia, el consumidor recibe el mejor precio, el precio justo. La competencia es clave para que un mercado sea eficiente, y un mercado eficiente es la mejor manera de organizar la actividad económica, y que esta sirva a los fines de los seres humanos. Un mercado como el textil, es altamente competitivo y es altamente eficiente, hoy tenemos mucho mejor ropa, de mejor calidad, mejores precios y estéticamente mejor que hace 50 años, las mejoras son innumerables, y esto sólo es gracias a una organización eficiente de la actividad económica, basada en incentivos, a cuánto mejor lo hagan, más clientes, más clientes, más dinero. Un mercado es clave para una economía sana y eficiente. Cuanto más mejora la producción, más aumenta el salario real, es decir, el poder adquisitivo. Si antes unos pantalones valían 40€, ahora cuestan menos porque hay unas máquinas y proceso productivo más eficiente, ahora los mismos pantalones cuestan menos, y si cuesta menos, tienes disponible más dinero para otras cosas, es como si tu dinero se hubiera multiplicado, tu poder adquisitivo aumenta sin que hayas hecho nada. Un mercado eficiente beneficia a la sociedad entera.

La información. A corto plazo los fallos que presenta el mercado se solucionan mucho más rápido si los agentes económicos poseen información, por ejemplo, si eres un especulador de casas y sabes que estás en un mercado burbuja entonces dejas de comprar, y así dejas de incrementar la burbuja. Antes las empresas utilizaban a niños esclavo, trabajando muy duro, ahora, tras un proceso de grupos activistas luchando contra esto, los consumidores desaprueban eso, dejaban de comprar los productos de esas compañías, y las compañías cambiaron para volver a ganarse a sus clientes, esta es la eficiencia del mercado, por eso, aquí juega un papel fundamental la circulación de la información, si a mi llega la información de que la empresa que a la que compró bizcochos emplear a niños esclavo dejaré de comprar, pero tengo que saberlo, tiene que haber periodistas o bloggers que se enteren e informen. Cuanta más información hay en los agentes más eficiente es el mercado, hoy gracias a internet el potencial para la rápida circulación de la información es bestial.

SERVICIO-PUBLICO-ES-INEFICIENTE-01-INED21

La ineficiencia de la gestión pública

Gestión pública vs Gestión privada
La premisa que se da para justificar la existencia de la gestión pública es que sea “gratis”, pero irónicamente, acaba siendo más costosa, y de peor calidad, de lo que es la gestión privada. Que el estado jamás habría creado cosas tan buenas como Duolingo o como Khan Academy, es algo indudable. Que además sean totalmente gratis, como lo es también Wikipedia, son cosas formidables. Algo que jamás habría logrado el estado. En lo que es el estado-gestión pública, están los ingredientes de no progreso, mala organización, no mejoras, ineficiencia y corrupción.

La gestión pública es sinónimo de monopolio, y un monopolio es sinónimo de no mejoras y no progreso, donde hay monopolio, no hay competencia, y sin competencia, no tienes motivos-incentivos para hacerlo mejor.

Mientras que con la gestión pública estoy obligado a pagar un servicio, con la gestión privada soy libre de hacerlo o no. Con la gestión pública, si lo que quiero o necesito no se ajusta a mis necesidades, no importa. No importa que produzcan un mal producto, porque su sueldo no depende de mi satisfacción. Que es de mala calidad…, que no se ajusta a mis necesidades…, que el trato que me dieron fue malo…, no importa, ellos no cobran más porque tú estés más contento con el servicio, ellos no cobran más por hacer un producto mejor, ellos no cobran por lo bien que lo hicieron, sino por obligarte a pagarlo previamente, por medio de impuestos. Con la gestión privada yo elijo si me quedo los pantalones antes de pagarlos, con la gestión pública, pago los pantalones antes de tenerlos, y no importa que no se ajusten a mi pierna, que sean de mala calidad o que la dependienta sea una persona desagradable, porque su sueldo no depende de la satisfacción de los clientes. Con la gestión privada, si la tienda no me gusta, si la dependienta fue grosera, o si el servicio es de mala calidad, me marcho y no vuelvo, con la gestión pública no puedes hacerlo. Tuve una experiencia malísima con la embajada española en Edimburgo, era una institución completamente ineficiente, desastrosa, y donde los trabajadores tratan fatal a la gente. Lo que a los consumidores le sucede con las instituciones públicas, es lo mismo que estar en una relación obligado a vivir con una chica con la que estás siempre discutiendo, que no te gusta, y la odias, pero encima, no puedes abandonarla. Un desastre. Esto es lo que pasa con las instituciones públicas. Tú estás obligado a estar con ellas, ellos no pierden nada por hacer mal las cosas, hacen mal las cosas, y no importa, porque su sueldo no depende de mi elección, sino del impuesto a mi riqueza. La gestión pública es no ser libre para elegir, es como vivir bajo un régimen totalitario donde el cliente tiene la misma condición que un robot o un esclavo, no te da opciones. Mientras que con la gestión privada yo elijo si dar mi dinero o no, con la gestión pública estoy obligado a darlo. Con la gestión pública sólo tengo una opción con la que quedarme, con la gestión privada tengo varias hamburgueserías a las que ir, puedo comparar y decidir. La gestión privada es sinónimo de prosperidad, la gestión pública es sinónimo de decadencia. La gestión privada es variedad, diversidad, libertad, es progreso y mejoras, la gestión pública es uniformidad, todo igual, no mejoras, no elegir, una estructura sombría y decadente. Con la gestión pública me dan unas botas que no se ajustan a mi pie, que son feas, que no me gustan, siempre me dan lo mismo, y con un tono apagado y triste.

Mientras que en la gestión privada, el empresario tiene que poner el dinero por adelantado, en la gestión pública, el político-empresario no pone el dinero por adelantado, lo obtiene por adelantado de los impuestos, esto genera en él una mentalidad de despilfarro y despreocupación por el dinero, un dinero que es de todos. En la gestión privada el empresario-persona, el dinero es suyo, y cuida cada detalle para que todo salga bien, a fin de cuentas, si la caga, es su dinero, es su problema. Con la gestión pública, el empresario-político, el dinero no es suyo, y eso crea despreocupación por los errores, si la caga, no pasa nada, no es mi dinero. Y así tenemos aeropuertos fantasmas, parques desiertos, aceras por las que nadie pasa, y bancos de sentarse en lugares a los que nadie va, errores de inversión. En la gestión privada, el empresario pone el dinero primero, esto financia el proyecto, y el beneficio, viene después. Con la gestión pública, el beneficio viene por adelantado, esto rompe la relación entre cliente y servidor. Entender la importancia de esta relación es vital, porque es una clave de la eficiencia del mercado.

Hace muchos años, Coca Cola cambió la fórmula de su bebida, esto, a la gente, no le gustó, y sencillamente, dejaron de comprar. Gracias a que dejaron de comprar, Coca Cola recibió un mensaje claro, el cambio de fórmula es un error. Esta libre-relación entre servidor y cliente es esencial, cuando una empresa comete un error, sencillamente, el mercado, la gente, deja de comprar, y al dejar de comprar te están mandando un mensaje claro, la estás cagando, lo que produces no es bueno. Cada vez que compras un producto estás votando por ese producto, incluso aunque dijiste que nunca más volverías a fumar, lo estás comprando, lo estás votando. Estas diciendo, sí lo quiero. Somos lo que hacemos, no lo que decimos. Las empresas reciben esta valiosa información del mercado, gracias a la libre-relación entre cliente y servidor.

Mientras que bajo la gestión privada, cada vez que alguien ejecuta una inversión cuida cada detalle, con la gestión pública sucede lo contrario, despreocupación. En la gestión privada, el cliente deja de comprar, y la empresa tiene incentivos para mejorar, volver a ganarse a sus clientes. En la gestión pública no existe esa libre relación que genera ese proceso de información efectiva de qué sí quiero, qué no quiero, y de todos modos, el estar imposibilitado a dejar de pagar dificulta la cuestión de transmitir esa información, se le puede decir al político-empresario, eh, que esto está mal, pero no es tan eficiente como en el modelo de gestión privada. La cuestión fundamental de la gestión pública es que no tiene incentivos para mejorar.

Bajo la gestión privada, Coca Cola rectifica sus errores para ganarse de nuevo a sus clientes, bajo la gestión pública, el político-empresario, no tiene motivos para hacerlo, su sueldo no depende de servir un plato de comida excelente. No importa si manda construir un puente, un parque o una carretera que son inútiles, porque él no va a obtener beneficio de haber hecho un éxito de inversión. Si ofrece una absoluta cagada se nota mucho, y la gente se cabrea, pero si la cagada es medio cagada, pues bueno, al no ser tan malo, la gente no se queja. Pero una medio cagada es una cagada. La excelencia es el único producto que hay que perseguir.

La corrupción es un problema de la gestión pública, mientras que en la gestión privada la corrupción no tiene sentido, pues malas prácticas sólo perjudican a la empresa misma, en la gestión pública al no ganar más cuanto mejor se hace, y estar los sueldos asegurados, chupo un poco del bote y así yo gano más. La gestión pública es un monopolio del poder, y el poder corrompe al hombre. No hay hombre que no se corrompa por el poder. Allí donde tienes poder absoluto, monopolio de poder, el mal y la injusticia están asegurados.

La gestión pública es sinónimo de monopolio, y un monopolio es sinónimo de no mejoras y no progreso, donde hay monopolio no hay competencia, y sin competencia, no tienes motivos-incentivos para hacerlo mejor.

En definitiva, la gestión privada es sinónimo de prosperidad, la gestión pública es sinónimo de decadencia, la gestión pública es un cáncer que pudre la sociedad. Un mercado competitivo es una forma eficiente de organizar la producción de bienes de la sociedad, el estado es una desastrosa institución para organizar la producción de bienes de la sociedad. El duelo entre elegir gestión pública y gestión privada es el duelo entre elegir estado o mercado. El estado es sinónimo de ineficiencia, de no progreso, no prosperidad, despilfarro, despreocupación por los detalles, no importar la calidad. La libre competencia de individuos en el mercado es todo lo contrario, es progreso, es avance, es innovación, es calidad, es excelencia, es prosperidad, es poder elegir, y estar feliz. La gestión pública genera despilfarro de dinero, y despreocupación por los errores. Bajo un paradigma de gestión pública, el político-empresario no tiene incentivos para mejorar, y este es el problema fundamental, no hay relación entre trabajo bien hecho y retribución económica, principio esencial de la acción humana.

Atendiendo a la educación, entendido todo esto, te das cuenta de la urgente necesidad de instituir un paradigma de libre mercado, sacando a la educación de la gestión pública, y dejándola a ser iniciativas de gestión privadas. Es decir, que cualquier profesor, padre, o cualquiera, pueda comenzar su escuela, en su casa, o como ellos vean.

Hay que hacerle ver a la gente que la gestión privada no es mala, que es todo lo contrario, que con la gestión privada, cualquier persona puede llevar a cabo sus ideas, sus proyectos, sus propuestas, sólo necesita los medios para poner en marcha el proyecto. Hay que quitarle el miedo a esa gente que piensa mal acerca de la gestión privada, son ideas equivocadas las que tienen, no se dan cuenta, de que ellos son potenciales creadores de escuelas. Sobre un paradigma de gestión privada, cualquier persona puede llevar a cabo su escuela, y esto es lo que el sector de la educación necesita. Que cualquiera ponga en marcha sus escuelas, sus academias, sus ideas, programas, cursos, cualquier proyecto educativo, porque son los profesores y los padres quienes ven las necesidades de los niños, no los políticos. Y así, como esa madre en Pakistán que comenzó su escuela en el salón de su casa para sus 3 hijos, ahora con un sistema que abarca a 250.000 niños, que cualquier persona ponga en marcha sus ideas.

Lo que el sector de la educación necesita es diversidad, tal como el sector de la comida y restaurantes, porque como el ser humano es tan diversos, y tiene tantas distintas características, no podrá haber solo un sistema, tendrá que haber miles, igual que con los restaurantes.

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Tengo 25 años, hace 2 años vine a Inglaterra para aprender inglés. Trabajo en un restaurante para mantenerme. Estudio y escribo en mi tiempo libre. Soy un defensor de la justicia, de la libertad y la cualidad del hombre como soberano de sí mismo. Estoy llevando a cabo un proyecto de investigación sobre los problemas del sistema educativo, de entre lo que estudio temas de ética, valores, motivación, aprendizaje, cerebro, economía, y algunos otros. Para mí la experiencia en el colegio fue una experiencia inservible, no me sirvió de nada el colegio, porque los métodos y técnicas allí impuestas no servían para las capacidades de mi ser, ni los métodos de aprendizaje que me convenían. Con 20 años me di cuenta de que me encantaba la sabiduría, me encantaba reflexionar y buscar la verdad. Me interesan cuestiones de la vida y del ser humano. Comencé a dedicarme a la reflexión y la sabiduría para encontrar respuesta a muchas preguntas que me inquietaban. Y cuando vi los problemas del sistema educativo, que sigue basado en los mismos principios erróneos que cuando yo estuve, y que cada vez se palpa más la necesidad de cambios, decidí ponerme a escribir todas las ideas que tenía sobre ello.
  • Josep Maria Turuguet Salgado

    Decir que la gestión pública es un fracaso, a bulto, y que la privada es un éxito, así, en general, es simplemente una afirmación y contradice la experiencia de mucha gente. Decir que nada es gratis no requiere tanto desarrollo, es bastante obvio.

    En cuanto a que lo público, por monopolista, es necesariamente ineficiente… A mi no me parece ineluctable. Y yo admito que es simplemente una opinión. Obviamente la competencia pone de manifiesto otras maneras de hacer y la gente se observa y se retroalimenta. Es bueno dejar iniciativas libres (y no creo que eso sea contradictorio con el concepto público).

    Pero la experiencia nos demuestra también que la competencia también puede estimular la parte tramposa del alma humana. Y todo el mundo conoce ejemplos de empresas privadas tramposas e inmorales.

    En fin, las cosas no son tan simples y de reflexionar nunca se acaba.

    • Paulina Bk

      La gestión pública, desgraciadamente, tampoco elimina la estimulación de la parte tramposa del alma humana. Ese riesgo lo corremos por igual en un caso u otro. Pero cuando un colegio te estafa, le denuncias y te vas a otro. Cuando el Estado y su monopolio te estafan, ¿Qué opciones tienes?

    • Josep Maria Turuguet Salgado

      Es cierto, no estamos libres de manipulaciones tanto públicas como privadas. Quiero pensar que es porque o la democracia española o el ser humano en general son aún demasiado jóvenes. Creo que lo que hay que desear es que la cosa pública sea realmente pública pero para eso hace falta una cultura de ciudadanía que aún no es mayoritaria. Pienso que es cuestión de no dejar de empujar en la dirección correcta que, a mi entender, es la de crear comunidades sanas y responsables. Y creo que en este país estamos aún lejos de eso.

    • Paulina Bk

      Estoy de acuerdo. Pero en ese contexto, de una comunidad sana y responsable, también la gestión privada será digna de esa salud y responsabilidad y la ciudadanía más exigente e informada. Nada en contra de la gestión pública, pero nada en contra tampoco de la gestión privada. La escuela pública, no lo olvidemos, es también de financiación privada, de nuestros privados bolsillos. Pero el dinero se recauda y se getiona por terceros, y esa recaudación y gestión cuesta dinero para sostener una macro esctructura que, por definición, jamás se podrá mover a la velocidad y con los criterios de competitividad, flexibilidad y eficacia que toda empresa debe conllevar. Empresa como proyecto, la escuela también es una empresa. Y ya son varias las iniciativas privadas que estan dando resultados en bajo coste y alta calidad. Lo importante siempre es que el ciudadano tenga opciones donde elegir, que nada sea impuesto, y que sea la calidad y el criterio del ciudadano el que eliga. Siempre que haya donde elegir habrá calidad y libertad. Siempre que haya sólo un modelo impuesto, habrá estancamiento, chovinismo, y corrupción.

    • Josep Maria Turuguet Salgado

      No puedo compartir la equiparación de público con impuesto ni de público con unificado ni de público con estancado. Tampoco lo privado está libre de imposiciones, unidades y estancamientos. El mercado es bastante unificador, impone bastante y no está libre de adornamientos. Nada que decir sobre la libertad de buscar vías. Hay países donde eso se combina con lo público que yo identificaría más con debatido, consensuado y puesto en común. Creo que hay más poder unificador, a la larga en el dinero y su tendencia a concentrarse que en un estado que puede evolucionar (debería, creo) hacia la variedad, la exploración, el debate y el consenso… o no. Público sólo quiere decir que todos tienen las mismas oportunidades (por otra parte creo que eso es una utopía inalcanzable pero a la que se debe tender). La escuela privada me temo que no tiende (necesariamente) a eso. Tampoco lo público tiene que asimilarse mecánicamente a chovinismo y corrupción. Otra cosa es la experiencia que tengamos en este país, donde todo se simplifica y se banaliza. Mi percepción es que los gobiernos socialistas difieren en educación de los populares mucho más que en otras cosas.

    • Paulina Bk

      Entonces hemos pasado de debatir sobre la realidad de lo que tenemos, a debatir sobre lo que “debería ser”. Todo es susceptible de ser corrompido, en eso coindimos. El mercado es igual de unificador, impositivo y adoctrinador como lo es el monopolio del Estado. Puesto que detrás de ese monopolio del Estado o de esas empresas, hay personas, y las personas son las corrompibles y las impositivas. Para mi el problema subyace en que cuando hablamos de lo público, pensamos en la útopía de lo público, es decir, pensamos que es “de todos gestionado por todos”. La realidad es que lo “público” es pagado por todos y gestionado por unos pocos, según el criterio -y la ideología- de esos pocos. Particularmente, estoy harta de esperar que el criterio de esos pocos coincida con el mío. Con lo que llevamos de democracia y la cosa se deteriora año a año. Asi, lo que todos pensamos cuando hablamos de lo “público” en realidad nos referimos a “comunal”. Y esa gestión comunal sólo se puede dar en un sistema libre de enseñanza. Es decir, una comunidad de famlias con intereses afines que se unen para dotar a sus hijos de la escuela que desean. Y eso si traería satisfacción a esas familias porque cada una elegiría en función de sus criterios y preferencias. Tu coletilla sobre el concepto de educación de los socialistas no se a que viene, ¿mejor o peor?, en fin, no importa porque aunque te pareciera mejor, hay que respetar que otros no piensen asi. Y si te pareciera peor, también hay que respetar que otros no pienen asi. Porque lo que para ti es deseable (o para mi), para otros puede ser reprochable. Un saludo.

    • Josep Maria Turuguet Salgado

      Aclaro que sí, que me parecía que la actitud de los socialistas con la educación me parece al menos, menos negativa que la de los populares. Por supuesto es mi opinión basada en mi visión del mundo. Yo creo que siempre se debate sobre lo que “debería ser”, para eso debatimos. La realidad, creo, es cosa de dioses, los mortales sólo captamos aproximaciones.
      En fin, una visión del mundo es algo muy complejo y provisional y eso nos permite debatir.
      Ha sido un placer.

    • Paulina Bk

      Creo que la única ley educativa de los populares ha sido la Ley Wert, no estoy muy ducha en esto, pero sencillamente, la situación en la que estamos es responsabilidad en mayor grado de los socialistas, eso si lo se. Ya se que la Ley Wert es una chapuza en muchos aspectos, pero eso no hace buena las legislaciones anteriores. Más allá de legislación, tenemos un problema de formación del profesorado porque no tienen las capacitaciones en cómo funciona el aprendizaje y la inteligencia, cómo desarrollar el potencial de un niño y cuáles son los objetivos de la educación y las competencias a formar. Un problema de mentalidad, de cómo afrontamos el esfuerzo, el trabajo y la auto-superación. Un problema de laxitud. Actitudes que se transfieren a la vida laboral y que se traducen en una actitud hacia el trabajo de poca implicación. Una sociedad que ha crecido protegida y que reclama más protección sin dar nada a cambio. Protección que otro debe darte. Ergo, somos educados para depender de otros. Educados para depender del Estado. De su gestión depende nuestra educación, nuestra salud, nuestras pensiones, nuestra situación laboral, y hasta casi nuestras vacaciones. Todo esta cedido y nos acostumbramos a que otros gestiones por nosotros aspectos tan importantes de nuestras vidas. Por algún motivo creemos que las personas que se dedican a la “función pública” sin que exista sobre ellas el contrapeso del control ni la variabilidad de la demanda o el acoso de la competencia, son más honradas, gestores más eficaces y técnicos más preparados, que aquellos que se dedican a lo mismo pero, sometidos a la aceptaciión de la demanda, la amenaza de la competencia, el control del Estado (que es para eso para lo que debería estar, principalmente) y a las exigencias de formación, preparación y experiencia que existen en la empresa privada, mientras no esta presente en la pública. Y es esa bonanza que asumimos para los gestores públicos y que presumimos inexistente en la gestión privada, la que no logro entender de que forma se justifica.

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  • Josep Maria Turuguet Salgado

    Vale, entrando en detalles empezamos a estar de acuerdo. Yo empecé a trabajar a primeros de los 80 y muchos padres reflejaban esa mentalidad de que el estado debía dárselo todo. Captamos rápido lo peor de la democracia. Solemos pensar el Estado (a Dios no lo podemos crear pero al Estado, sí) como un sostén dirigido por alguien (esos hilos misteriosos que en el fondo son personajes vulgares).

    Estoy de acuerdo en rechazar esa visión de estado como cosa externa que debe protegernos.

    Estoy de acuerdo en que la formación de maestros no es especialmente buena.

    Sobre todo estoy de acuerdo en que tenemos una actitud hacia el trabajo de poca implicación y que hay mucha laxitud.

    Lo que digo es que no es cierto que la “función pública” esté o deba estar fuera del control y la competencia. También niego que las empresas privadas tiendan a ser más honestas, competentes y eficaces. He conocido escuelas públicas de gran rigor, honestidad e innovación y privadas totalmente hueras y adocenadas (y no obstante, curiosamente, no dejan de tener clientes).

    Precisamente el estado que tenemos es muy hábil en tender complicidades con empresas privadas. Las cuentas del estado podemos verlas o exigirlas, las de una empresa privada no, son “privadas”. La sanidad que tanto defienden y que tanto valoran en Madrid, por ejemplo, es pública y nadie echa en cara a los médicos públicos su falta de implicación. Sin embargo el país está lleno de empresas privadas sostenidas por trabajadores que odian los lunes y no sólo por su propia vagancia. Por supuesto también hay empresas privadas ejemplares.

    En fin, las actitudes humanas dependen de infinidad de cosas, de la historia general y de la personal, de la acumulación de factores en determinados lugares y su ausencia en otros. Precisamente la razón de ser del estado (una de ellas) es equilibrar eso. Suponemos que ya lo hace el mercado, pero la realidad es que no suele hacerlo. Las oportunidades se concentran donde ya las había.

    No digo que lo público no deba aprender de las virtudes de lo privado, pero es que el planeta es de todos, se vuelve pequeño y no podemos salir de él. Identificamos al empresario con el explorador arriesgado que traza nuevos caminos y descubre nuevos territorios. Está bien, pero después se los queda y cobra entrada hasta que acumula más poder que cualquier estado y gana más de lo que él y sus descendientes podrán gastar (en qué). Y los demás quedarán limitados. Cada vez será más necesario que todos podamos ver las cuentas de todo y entender de las necesidades de todos y de las del planeta. Parecerá que me voy por las ramas, pero ésta no es sólo una discusión de escuelas y maestros. Está en juego el futuro de la humanidad.