¿CUALQUIER COSA?

Estudiar NO es cualquier cosa

El estudio presupone una actitud y debe basarse en un deseo. El estudioso es el «dedicado», el embebido, el perseguidor de un saber. En abstracto, el deseo de estudiar es la persecución de un beneficio. «Studium» significa ‘afición, aplicación, celo, ardor, diligencia por algo a lo que te sientes empujado’.

Nada propio de un galeote. Y solemos tratar a muchos alumnos como galeotes de la cultura. Aunque los azotes no sean físicos, es probable que los perciban como tales. Y la escuela sería como ir a galeras, con la sola satisfacción de encontrar a tus compañeros de banco para planear las escapadas.

De todo ese razonamiento deduzco que la edad de la escuela primaria no es aún la del estudio. Y la secundaria obligatoria, tampoco del todo sino, en todo caso, una edad de transición. ¿Cuál será entonces su cometido si no es aún el de estudiar?

Los niños empiezan a familiarizarse con el mundo en familia. He ahí otra relación etimológica. Tanta como sea la familiaridad de su familia con el mundo en general (el cine, el teatro, los libros, la sociabilidad, el extranjero, la solidaridad internacional…), tanta será la que el niño pueda aprehender y adoptar. Las circunstancias cablearán o obstuirán esas posibilidades.

Pero, por muy universal que sea una familia, el linaje humano es muy extenso y sus fotos de familia incluyen desde las cuevas paleolíticas hasta sueños de ascensores espaciales.

Los estados modernos decidieron que hay una «familiaridad» humana a la que los hogares no pueden llegar. Tal vez, porque los padres sean también galeotes de una civilización en obras y en experimentación.

LA ESCUELA

El principal lugar donde los alumnos

pueden familiarizarse con el linaje humano

El caso es que la escuela es el principal lugar donde los alumnos pueden familiarizarse con el linaje humano en el mundo, cuyas fotos y registros, cuyas sagas y odas llamamos vulgarmente cultura. Para empezar a estudiar con libros con ocho o nueve años deberían tener la familiaridad que provoca el deseo. Mi experiencia con los números de teléfono, quintaesencia de la memorización pura, es que sólo los aprendía cuando me lo proponía, es decir, lo deseaba con fervor y tenía muy presente el beneficio que había al otro lado de la línea. Posiblemente, obligamos a estudiar las tablas de multiplicar (otro tópico de lo mismo) mucho antes de que puedan ser deseadas. Muestro aquí algo de lo que podría ser la familiaridad (sin duda mejorable):

Eso quiere decir que la profesión del maestro de primaria es la de un familiarizador con el mundo. Es decir, ha de sentir el mundo entero como su propia familia. Es el «padre y madre» específico de cultura humana para aprender a desearla. Lo que significa que no debería poderse ser maestro sin tener y sentir una profunda familiaridad con todo lo que el mundo ha sido y es. ¿Imposible? Yo creo que difícil, pero factible.

No se trata de una cultura extensa sino de una cultura profunda. No hay que haber leído todo Cervantes (es un ejemplo), pero hay que haber entendido su trayectoria vital y sentir sus problemas. Y, tal vez, eso no pasa ahora por culpa de empezar a «estudiar» demasiado pronto. Tal vez, ese problema se encuentran muchos estudiantes de magisterio cuando se dan cuenta de cuánta cultura les falta y –entonces– se aferran a un libro de texto como a una muleta necesaria para andar. Y la cultura tiene que ver con la memorización, pero no demasiado, o no sin deseo.

FAMILIARIZACIÓN PROFUNDA

«La profesión del maestro de primaria es la de un familiarizador con el mundo. Es decir, ha de sentir el mundo entero como su propia familia. Es el «padre y madre» específico de cultura humana para aprender a desearla».

El maestro puede no recordar todos los países del mundo y sus capitales, pero debe sentir todas sus regiones y sus problemas. Debe darse cuenta de cómo ha vivido la familia humana, qué posibilidades tiene y qué peligros la acechan. Y el profesor de ESO no ha acabado aún de familiarizar. Leer un libro e interpretarlo, discutirlo no es aún estudio. Ya en primaria y en la secundaria pueden empezar a hacerse amagos de auténtico estudio. También hay que familiarizarse con esta labor. Un mecánico de coches autónomo deberá estudiar mucho en su vida profesional. Yo me enamoré de unos hermanos que gestionaban el taller al que me encomendé porque cada vez que les llevaba el coche, notaba que ese local también era un centro de estudio. Nada podrían hacer con «mi» coche actual (que por cierto sólo conduce mi mujer) con lo que sabían cuando me arreglaban el primero.

Y me pregunto, ¿estaba familiarizado yo con el mundo cuando empecé a enseñar? Lamentablemente, tengo que confesar que no. Y parte de lo que me mantiene es la fe en que es posible diseñar una educación que haga posible una familiarización profunda con el mundo antes de los dieciséis o dieciocho años. A pesar de tener una familia poco familiarizada con Él. Y, para eso, las nuevas tecnologías son sólo el último pariente en llegar. No dejemos que chachareen demasiado.

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Licenciado en Prehistoria e Historia Antigua. Profesor de EGB y Primária entre 1980 y 2000. Redactor de textos escolares y enciclopedias juveniles para la editorial TEXT/LA GALERA. Autor de novela juvenil. Postgrado de Edición en la UOC. Autor del proyecto Biblioteques d'Investigació Jove y del blog LLIBRE DE TEXT: L'ANCIEN RÉGIME. Miembro de la Societat Catalana de Pedagogia y del grupo "Narració i pedagogia". Actualmente retirado.