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CUANDO TODO ERA ANALÓGICO
Nos encontramos en una nueva era y es que estamos metidos de lleno en la era digital, a pesar de que muchos de nosotros nacimos cuando todo era analógico.
Esta nueva era digital gira en torno a las nuevas tecnologías e Internet y está llevando a cabo cambios profundos y transformaciones de una sociedad que se mueve en un mundo globalizado. Estos cambios profundos suponen una verdadera revolución que nos toca vivir, a pesar de que todavía muchas personas no se hayan dado cuenta de lo que tenemos encima.
La era digital ha venido para quedarse definitivamente entre nosotros y se manifiesta a través de una verdadera revolución tecnológica (Internet, ordenadores, dispositivos y herramientas TIC, foros, chats, blogs, medios de comunicación, etc.) que está transformando —de manera clara y profunda— los hábitos, el lenguaje, la vida y las costumbres de muchas personas para crear una nueva cultura, “la cultura digital”.
Además, todo este aluvión tecnológico supone un reto para que las personas puedan asimilar sus conocimientos, actitudes y habilidades y, por tanto, poder aprovechar todas las ventajas que ofrece este mundo digital.
Hoy no me quiero olvidar la importancia que tiene la incorporación del mundo digital a la educación y a la formación y poner el acento en las ventajas que ello conlleva para el proceso de enseñanza y aprendizaje. Pero, realmente.
¿Estamos enseñando y aprendiendo adecuadamente en este campo?
Creo que ¡nos queda mucho camino por recorrer!
No cabe duda de las muchas ventajas que la era digital ofrece a la sociedad y a las organizaciones que son capaces de adaptarse ante esta nueva situación (más eficiencia, ahorro de costes, innovación-competitividad, más información disponible, etc.).
Sin embargo, este nuevo mundo tiene también algunos inconvenientes cuando nos olvidamos de que, por encima de la tecnología, están las personas y; por tanto, aquellas deberían ser un medio y no un fin en sí mismas.
Las tecnologías, por tanto, no son ni buenas ni malas, otra cosa es su utilización y lo que es más importante requieren mucha pedagogía en el uso y la producción de nuevos medios.
No sirve de nada tener un avión, si no lo sabemos pilotar. Por tanto, es fundamental enfatizar en el valor de la educación y la formación.
Es clave para la transformación que necesitamos.
Estamos en la era digital, en la era del talento.
Por tanto, todas estás herramientas y la nueva cultura que se está generando a nuestro alrededor se tiene que utilizar para dar valor a las personas, y así, las innovaciones serán efectivas si aportan valor a la sociedad.
Se trata de poner a las tecnologías al servicio de las personas, potenciar y sacar todo lo bueno que tienen y, por tanto, enfocarnos en sus ventajas.
Y eso sólo es posible apostando por una buena formación y educación.
Para terminar, os quiero decir que la nueva era digital nos ofrece un mundo nuevo de oportunidades que podemos y debemos aprovechar, sin olvidar que todo ello habrá valido la pena si trabajamos para construir un mundo mejor, un mundo capaz de ayudar a mejorar la vida de las personas para que puedan llegar a ser más felices y más válidas.
Con ayuda de la innovación y transformar —siempre desde el corazón—.
Dos frases de Albert Einstein resumen lo que hemos dicho y ponen el punto final:
“¿Por qué esta magnífica tecnología científica, que ahorra trabajo y nos hace la vida más fácil, nos aporta tan poca felicidad? La respuesta es ésta simplemente: porque aún no hemos aprendido a usarla con tino».
“Temo el día que la tecnología sobrepase a la humanidad, entonces el mundo solamente tendrá una generación de idiotas”.



